Los diez mandamientos del perfecto mafioso


Permite matar, extorsionar y traficar pero no robar dinero a familias mafiosas

Entre los documentos, también hay una alusión a la forma de jerarquizar la Cosa Nostra

Lo más importante, dicen, es que ‘el jefe siempre tiene la última palabra en todo’

El decálogo del perfecto mafioso, los derechos y deberes para formar parte de Cosa Nostra, la mafia siciliana, era uno de los documentos que llevaba siempre consigo el último ‘padrino’, Salvatore Lo Piccolo, arrestado este lunes tras 25 años como fugitivo.
Entre los numerosos papeles que ha encontrado la Policía en el escondite de Lo Piccolo -considerado el heredero del ‘jefe de jefes’ de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano- destacan documentos que describen con todo lujo de detalles el secretismo, las reglas de honor y la fidelidad que caracterizan a Cosa Nostra.
En el maletín de piel de Lo Piccolo se ha hallado un texto, escrito a máquina y en mayúsculas, con el escueto y preciso título de ‘Derechos y deberes’. Abajo, una lista con los diez mandamientos, las reglas que jamás se pueden trasgredir para tutelar a la organización y para garantizar también la fidelidad, obediencia, moderación y sobriedad que caracterizan a un ‘hombre de honor’.
La literatura mafiosa y también las declaraciones al juez de algunos “arrepentidos” de Cosa Nostra habían hablado siempre de la existencia de un “código de honor”, pero ahora, tras el arresto de Lo Piccolo, se tiene la prueba material. Esta hoja formaría parte de un ritual de adhesión a Cosa Nostra, un texto que leer o aprender de memoria y recitar antes de entrar en la organización.
El primer mandamiento prohíbe “prestar dinero directamente a un amigo” y aconseja, si es necesario, hacerlo a través de una tercera persona.
El segundo coincide con los mandamientos para los católicos, “no se miran a las mujeres de nuestros amigos”, o la traducción de Cosa Nostra del “no desearás a la mujer del prójimo”.
El tercer mandamiento prohíbe cualquier tipo de relación con la Policía y, además, el verdadero “hombre de honor” tampoco se deja ver por tabernas y círculos sociales, como explica el cuarto.
Y, si el deber le llama, tiene que estar disponible en cualquier momento, incluso, cita el quinto mandamiento, “si su mujer está a punto de parir”.
El documento, entre decálogo mafioso y manual de buenas maneras, exige a los hombres de Cosa Nostra “puntualidad” y el respeto “de manera categórica” de todas las citas.
En el séptimo, después de que se prohibía desear a la mujer del prójimo, se exige “el respeto a la esposa”.
El octavo obliga a “decir la verdad” a cualquier pregunta y en cualquier situación.
Mientras, el noveno hace referencia a una de las reglas de la “dignidad” mafiosa: se puede matar, extorsionar, traficar, pero nunca “robar el dinero de otras personas o de otros clanes mafiosos”.
El decálogo se completa con un mandamiento más complejo, en el que se dan indicaciones precisas sobre quién puede formar parte de Cosa Nostra o, más bien, quién no podrá jamás entrar en la “familia”. Cosa Nostra no permite la entrada “de quien tiene un familiar en las fuerzas del orden”, quien ha “traicionado sentimentalmente” a la mujer, tiene “un mal comportamiento o no demuestra valores morales”.
Juramento de iniciación y jerarquía
Entre los papeles de Lo Piccolo también se ha encontrado una estampa con una imagen religiosa y la frase: “Juro ser fiel a Cosa Nostra y, si la traiciono, que se quemen mis carnes como se quema esta estampita”.
Los documentos que llevaba consigo Lo Piccolo se están convirtiendo en una auténtica mina de oro para comprender el universo mafioso y para continuar la batalla contra el crimen organizado.
En otros papeles se explica cómo se compone una “familia” mafiosa -el jefe o cabeza de familia, el segundo cabecilla, el consejero y el jefe de soldados- y se dan instrucciones sobre cómo se eligen y sus funciones.
“Todos los miembros de la familia eligen al ‘jefe’ y al ‘consejero’ y, después, el ‘jefe’ elegirá al resto de los miembros de la ‘familia'”, agregan. Pero, sobre todo, se lee en los documentos, lo más importante es que el “jefe” tiene “la última palabra en todo”.

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