La huella dactilar del siglo XXI


Nace la huella dactilar del siglo XXI

El gran banco de ADN que unirá datos policiales de toda la UE arranca hoy

El proyecto ve la luz después de 10 años de recelos jurídicos y políticos
A partir de hoy, viernes 9 de noviembre de 2007, la policía, la Guardia Civil y las policías autonómicas dispondrán de un gran banco de datos de identificadores genéticos obtenidos a partir del ADN, útiles para el esclarecimiento de todo tipo de delitos. “El ADN será la huella dactilar del siglo XXI”, asevera el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano.
A partir de hoy, viernes 9 de noviembre de 2007, la policía, la Guardia Civil y las policías autonómicas dispondrán de un gran banco de datos de identificadores genéticos obtenidos a partir del ADN (ácido desoxirribonucléico), útiles para el esclarecimiento de todo tipo de delitos. “El ADN será la huella dactilar del siglo XXI”, asevera el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano. Después de 10 años de debate, dudas y recelos ante un mundo todavía desconocido y misterioso, de fronteras muy procelosas, las Cortes han abierto la puerta a las investigaciones policiales basadas en la genética. Todavía con ciertas cautelas. Por el momento, ninguna organización social o jurídica se ha opuesto públicamente a este proyecto.
Cuando hace un decenio empezó a barajarse la posibilidad de crear este tipo de ficheros, los políticos tenían tantas reticencias que pensaron colocar a un juez al frente de este organismo para garantizar la legalidad. También llegaron a pensar que tales bancos de datos debían ser exclusivos para delincuentes ya condenados. “¿Para qué queremos el perfil genético de una persona ya sentenciada? Esta herramienta es útil si podemos emplearla para descubrir a los criminales y, si no, no vale para nada”, objetaron entonces policías y guardias civiles.
“Lo difícil para cualquier persona será no dejar un rastro de ADN en cualquiera de los sitios por los que ha pasado”, según coinciden el comisario Santano y el teniente coronel Francisco Montes, jefe del laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil. Éste recuerda, por ejemplo, que el perfil genético del supuesto asesino del alcalde de Fago (Huesca), muerto a tiros el pasado enero, fue obtenido a partir de una gotita de sangre y unas microscópicas células de tejido epitelial dejado por el agresor en el volante del coche de la víctima, Miguel Grima.
La ley orgánica 10/2007, que entra hoy en vigor, recoge en su preámbulo que “el ácido desoxirribonucléico (ADN), componente químico del núcleo celular, se ha convertido en un instrumento esencial de las técnicas que la moderna medicina forense utiliza para las investigaciones de delitos”.
El texto legal recuerda que el ADN fue utilizado para identificar y condenar al culpable de un delito por primera vez en el Reino Unido en 1988. Y añade: “El uso de los datos relacionados con el ADN en el ámbito de la persecución de delitos cuenta hoy con numerosas dificultades, especialmente en lo relativo a su obtención y registro de cara a su empleo en el curso de ulteriores investigaciones. Ello viene dado tanto por el carácter sensible que dichos datos tienen y el importante grado de protección con que, naturalmente, deben contar, como por la inexistencia de un marco jurídico que regule adecuadamente su empleo”.
En el año 2003, una modificación en la Ley de Enjuiciamiento Criminal vino a dar amparo a la extracción de ADN con fines policiales, pero no contempló la posibilidad de crear una base de datos “centralizada e integral”, incluso sin conocimiento expreso del interesado. Esto es, precisamente, lo que trata de resolver la ley que hoy entra en vigor, “a la vista de que la obtención de datos exclusivamente identificativos a partir de una muestra de ADN se puede realizar de manera rápida, económica y escasamente limitadora de los derechos ciudadanos”.
Este banco de datos no empieza de cero, ya que a finales de 2004 se unificaron las bases de la policía y la Guardia Civil, de tal forma que ya hay más de 45.000 perfiles genéticos almacenados, obtenidos de muestras biológicas encontradas en las escenas del delito a partir de colillas, pelos, saliva, semen, etcétera.
“Nosotros obtuvimos en 2006 unos 2.000 perfiles genéticos. En 2007 aumentamos hasta 10.000, lo que nos supuso un coste de 750.000 euros. El próximo año tenemos previsto obtener otros 20.000 perfiles más”, explica el teniente coronel Montes.
“Esta técnica es muy cara”, dice el comisario Santano. “La obtención de cada perfil genético, desde la extracción de la muestra hasta el resultado final, nos cuesta unos 74 euros por perfil genético”, detalla Montes. Esto supone que, en la práctica, ambos cuerpos serán comedidos y no harán un uso masivo de esta técnica.
A partir de hoy, y bajo la supervisión de la Agencia de Protección de Datos, a esa base conjunta se sumarán la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra. Pero no sólo ésos, sino también los registrados en los 27 países de la UE, gracias al Convenio de Prüm (Alemania) firmado el 27 de mayo de 2005. Será un proceso que llevará su tiempo, pero en un par de meses comenzará el intercambio de archivos con Alemania y Austria. Sólo en Reino Unido hay 3 millones de perfiles genéticos en manos de la policía.
La ley que hoy entra en vigor es el resultado de casi 10 años de debate parlamentario. Ya en junio de 1998 el Congreso aprobó una proposición no de ley que instaba al Gobierno a regular el uso de los análisis de ADN en la investigación de paternidad y en determinados delitos. Todos los partidos del arco parlamentario expresaron entonces dudas, reticencias y suspicacias, ante el temor a que el desarrollo de estas técnicas policiales pudiera invadir la intimidad de las personas.
La nueva norma legal asegura que contiene una “salvaguarda” para evitar cualquier vulneración del derecho a la intimidad. “Sólo podrán ser inscritos aquellos perfiles de ADN que sean reveladores, exclusivamente, de la identidad del sujeto -la misma que ofrece una huella dactilar- y del sexo, pero, en ningún caso, los de naturaleza codificante que permitan revelar cualquier otro dato o característica genética”.
El ADN que se analiza con fines policiales es fundamentalmente ADN no codificante, que es el más variable entre las personas y por ello permite identificar y diferenciare a unos individuos de otros. “Sería como la actual huella dactilar, que es única e irrepetible en cada ser humano, pero que no aporta ninguna información sobre las características íntimas del individuo”, señalan los expertos policiales.
“Sólo hay una parte de nuestro ADN codificante que se utiliza con fines forenses para identificar: un pequeño fragmento de un gen llamado amelogenina, que nos ofrece información sobre el sexo de la muestra biológica sometida a análisis (sangre, saliva, semen, pelo o restos óseos) y, como resultado de ello, del individuo al que pertenece”, explica una química del laboratorio del Cuerpo Nacional de Policía. “Por tanto, nunca se analizan los 3.000 millones de eslabones de la cadena genética, sino pequeños fragmentos de la larga cadena, llamados marcadores genéticos”, remacha la misma experta.
Los estudios policiales utilizan 16 marcadores genéticos, que son únicos para cada persona y que, al ser cotejados con los del sospechoso de un delito, arrojan unas probabilidades del 99,99999%. Solamente son idénticos los marcadores genéticos de los gemelos univitelinos (nacidos de un mismo óvulo).
¿Y qué datos pasarán a engrosar los ficheros genéticos del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil? Responden los legisladores: “Los datos identificativos extraídos a partir del ADN de muestras o fluidos que, en el marco de una investigación criminal, hubieran sido hallados u obtenidos a partir del análisis de las muestras biológicas del sospechoso, detenido o imputado, cuando se trate de delitos graves y, en todo caso, los que afecten a la vida, la libertad, la indemnidad o la libertad sexual, la integridad de las personas, el patrimonio siempre que fuesen realizados con fuerza en las cosas, o violencia o intimidación en las personas, así como en los casos de la delincuencia organizada”. ¡Casi nada…!
Según admiten el comisario Santano y el teniente coronel, Montes, ahí están comprendidas prácticamente todas las modalidades delictivas: los asesinatos, las violaciones, las agresiones, los atracos, los tirones de bolsos, los robos de coches, los asaltos de viviendas…
El Ministerio del Interior calcula que a partir de ahora se tomen anualmente alrededor de 30.000 muestras “indubitadas” (cuyo propietario está perfectamente identificado). La policía y la Guardia Civil estiman que así podrían esclarecerse el 45% de los delitos, que es el porcentaje en el que se puede obtener una prueba de ADN. La inscripción de estos datos no precisará el consentimiento del afectado e, igualmente podrán inscribirse perfiles de personas que, sin ser sospechosas, ni detenidas ni estén imputadas, consientan expresamente a su inclusión.
Esta base de datos utiliza como soporte el sistema de almacenamiento CODIS, creado por el FBI. El director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, se reunió hace unos días con responsables del FBI para profundizar en el funcionamiento de esta base de datos central, así como el laboratorio específico que EE UU tiene para la lucha antiterrorista y que analiza no sólo los perfiles genéticos humanos.
La conexión de España con los ficheros genéticos de otros países permitirá también desenmascarar a los autores de miles de hechos delictivos presuntamente cometidos por extranjeros. “Y no hay que olvidar que en España hay cientos de miles de extranjeros, y que la facilidad de comunicaciones permite que una persona esté ahora en Madrid y sólo unas horas después aterrice en Bucarest o Berlín”, concluye un policía especializado en lucha antimafias.
Una técnica experimental para el 11-M
Los últimos avances científicos han revelado que es posible estudiar otros marcadores genéticos denominados SNPs (Single Nucleotide Polymorphisms), extraídos del ADN codificante y de los que es factible obtener información sobre el color de los ojos, del pelo, de la piel o del origen étnico del individuo al que pertenece. ¿No sobrepasa esto lo dispuesto por la ley? “No, porque no compromete la intimidad, ya que se trata de características físicas externas del individuo, es decir, que están a la vista de las demás personas”, sostiene el comisario Miguel Ángel Santano. “Es posible que en un año tengamos plenamente desarrollada esta técnica y que sea autorizada por la ley y por los jueces”, declara.
El estudio del origen étnico de una muestra biológica ya se ha experimentado, con permiso judicial, en un ADN hasta ahora anónimo relacionado con las investigaciones de la matanza del 11-M, según fuentes policiales. La conclusión es que el dueño de ese ADN es un europeo, no un africano, como se sospechaba.
JESÚS DUVA
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