Medio millón de personas clama junto a las víctimas para que el Gobierno ilegalice


Masiva protesta contra Zapatero a tres meses de las generales

El frío no impidió que los ciudadanos tomaran ayer las calles de Madrid y acudieran a la que es la octava manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en contra de ETA y de la presencia de los terroristas en las instituciones. Aunque la marcha arrancaba a las 17:00 horas, desde mucho antes las calles comenzaban a llenarse de gente que, bandera y pancarta en mano, buscaba el mejor sitio. Desde la madrileña plaza de Chamberí –primera de las cabeceras– y la glorieta del pintor Sorolla –segunda– las calles se quedaron pequeñas para acoger a las cerca de 550.000 personas que abarrotaban el recorrido hasta la plaza de Colón. Ésta era la cifra que ofrecían desde la Comunidad de Madrid, muy distinta a la dada por la Delegación de Gobierno, que cifraba la asistencia a la marcha en apenas 200.000 personas.


La primera de las pancartas, con el lema «Por un futuro en libertad», estaba custodiada por las víctimas de la banda terrorista, entre las que se encontraban el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, Ortega Lara, Teresa Jiménez Becerril (hermana de Alberto Becerril, asesinado en 1998) y María Jesús González (madre de Irene Villa). Mientras, los representantes políticos sujetaban la segunda de las pancartas, que llevaba como lema «Juntos derrotemos a ETA». Tras ésta se encontraba un nutrido grupo de miembros del Partido Popular y de concejales vascos, entre los que destacaban el secretario general, Ángel Acebes; el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana; el eurodiputado Jaime Mayor Oreja; la presidenta popular en el País Vasco, María San Gil; y la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola.
Junto a ellos también acudieron el líder de Ciutadans, Albert Rivera, y la portavoz de UPD, Rosa Díez. Los grandes ausentes, aunque ya se habían disculpado por ello, fueron el líder de los populares, Mariano Rajoy (que se encontraba en la localidad almeriense de Roquetas de Mar), y el ex presidente del Gobierno José María Aznar. La marcha arrancó a su hora y, poco a poco, iba recorriendo el trayecto marcado. A su paso, los ciudadanos no paraban de aplaudir a las víctimas y de mostrarles su apoyo, aunque el nombre más pronunciado durante toda la tarde fue el del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Fue él quien se llevó las críticas, quejas e insultos en forma de gritos de «Zapatero jódete, aquí estamos otra vez», «España merece otro presidente» o «Zp, dimisión»; y pancartas con mensajes como «Yo no voto a ZZ».
Su negociación no es bien vista por los ciudadanos, que ayer le exigían esa frase tan conocida de «En mi nombre no». Todos los gritos iban en la misma dirección y pedían, principalmente, la ilegalización inmediata de ANV y el PCTV.
Y la marcha llegaba, poco a poco, hasta la plaza de Colón, en donde los representantes de las víctimas se dirigieron a los asistentes. Allí, varias personas portaban diversas cartulinas y formaban una bandera de España en la que se podía leer el lema de la manifestación.
Allí, Isabel San Sebastián pidió un minuto de silencio, en el que se lanzaron mil globos al aire en honor a todas las víctimas del terrorismo. Poco después tomó la palabra Ortega Lara, el ex funcionario de prisiones que estuvo secuestrado por la banda terrorista 532 días.
Ortega Lara destacó que las víctimas del terrorismo «han aportado a esta país lo mejor de sí mismas. Llevan décadas defendiendo el Estado de Derecho con fuerza y tenacidad para acabar con esta lacra». Muy emocionado durante su intervención, hizo hincapié en que «además de ser víctimas, son ahora relegadas al olvido porque no aceptan una negociación política con ETA» y mostró su agradecimiento a Alcaraz, de quien dijo, «ha sido y sigue siendo objeto de acoso de quienes no aceptan críticas». Concluyó con uno de los gritos más coreados, «Todos somos Alcaraz».
Tras sus palabras y los aplausos de los cientos de miles de ciudadanos, tomó la palabra Mari Mar Blanco, hermana del concejal popular asesinado Miguel Ángel Blanco. Mari Mar se mostró molesta por el «abandono y la traición» que han sufrido las víctimas durante «tres años de mentiras». «Hemos observado cómo se trataba con más consideración a los asesinos que a nosotros cuando hemos tenido que oír que Otegi era un hombre de paz o que De Juana Chaos estaba a favor del proceso», criticó.
Su reclamo fue también para el presidente Rodríguez Zapatero, al que exigió «hechos que demuestren que está con las víctimas. Ya está bien de engaños», añadió, antes de instar al Gobierno a que ilegalice a ANV y PCTV, que «están haciendo la vida muy difícil a gran parte de la sociedad vasca que trabaja muy duro jugándose la vida».
«Memoria colectiva»
El último en dirigirse a los ciudadanos que soportaban la fría noche que ya había caído sobre la capital fue el presidente de la Asociación, Francisco José Alcaraz. Fue uno de los más aplaudidos y apoyados durante toda la manifestación y no dejó de mostrar su agradecimiento. Alcaraz, que comenzó señalando que «la memoria colectiva de los españoles debe ser más fuerte que el zarpazo terrorista», quiso dejar claro que «ni el Gobierno que tenemos, ni gobiernos futuros, pueden vender la dignidad de los ciudadanos cediendo ante el chantaje de una banda terrorista».
Por este motivo, exigió también al Ejecutivo de Zapatero la inmediata ilegalizacuión de ANV y PCTV. «El Gobierno tiene la responsabilidad política y moral de echar de las instituciones vascas a los proetarras». Al mismo tiempo, también pidió que se revoque la «indigna resolución que permite negociar al Gobierno con los asesinos y que tutela Rodríguez Zapatero, siendo ésta la mayor esperanza de ETA».
El presidente de la AVT hizo una mención a la «Rebelión Cívica», lo que definió como «el instrumento ciudadano más eficaz de nuestra historia para derrotar a ETA». De ella dijo que «nos ha devuelto la esperanza a todos los españoles y se mantendrá imparable hasta la derrota definitiva» de la banda terrorista». Y para acabar, lanzó un mensaje, a ETA y a cualquier organización terrorista: «Que sepan que ya no se enfrentan solamente a un Gobierno, se enfrenta a toda España». Una España que ayer salió de nuevo a la calle para mostrar su apoyo a las víctimas de ETA, exigir la salida de los terroristas de las instituciones públicas y, sobre todo, para gritar un lema que esperan se escuche en el Gobierno: «No se negocia con asesinos».

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