La decadencia americana no es irreversible

(Publicado en The Boston Globe, 2 de diciembre de 2007)

El correo trae el nuevo número de Commentary, cuya portada anuncia: “Crimen, drogas, seguridad social y otras buenas noticias” [ http://www.commentarymagazine.com/viewarticle.cfm/Crime–Drugs–Welfare-and-Other-Good-News-10999 ]. Un título cautivador, y durante un momento te preguntas si esta escrito sarcásticamente. Pero no: los columnistas Peter Wehner y Yuval Levin, académicos del Centro de Política y Ética Pública [ http://www.eppc.org/ ] de Washington, hablan textualmente. En materia de criminalidad, drogas, seguridad social y un amplio abanico de problemas sociales más, traen nuevas de confort y alegría.

Comencemos por el crimen. Según la National Crime Victimization Survey, tanto los crímenes violentos [ http://ojp.usdoj.gov/bjs/glance/viort.htm ] como los delitos contra la propiedad [ http://ojp.usdoj.gov/bjs/glance/house2.htm ] se encuentran en sus niveles más bajos desde 1973. En algunos lugares incluso más por debajo: se prevé que la ciudad de Nueva York, se daba a conocer hace unos cuantos días, tenga menos de 500 homicidios [ http://www.nytimes.com/2007/11/23/nyregion/23murder.html?_r=1&pagewanted=print&oref=slogin ] este año, la cifra más reducida desde los primeros años 60. Compare esto con 1990, cuando Nueva York registraba 2245 homicidios.
El consumo de drogas en la adolescencia ha caído un 23% desde los años 90, y más del 50% en el caso de ciertas drogas específicas, como el éxtasis y el lisérgico.

¿Seguridad social? La cantidad de casos por tratar en los Estados Unidos [ http://www.ncsl.org/statefed/welfare/caseloadwatch.htm ] se ha desplomado un notable 60% desde 1994. Hasta un 90% en algunos estados. No sólo eso, escriben Wehner y Levin, “sino que como consecuencia de la ley de reforma de la seguridad social de 1996, la pobreza total, la pobreza infantil, la pobreza infantil negra y la desnutrición infantil, todas han disminuido [ http://www.heritage.org/Research/Welfare/wm1183.cfm ], mientras que las cifras de madres solteras con empleo se han elevado”.

Como promete el título, las buenas noticias no acaban aquí. Hay menos abortos. Una tasa de divorcios inferior. Mejores resultados educativos. La tasa de abandono escolar, por debajo del 10% hoy, se encuentra en un mínimo de 30 años. Los adolescentes beben menos, fuman menos, y tienen menos relaciones sexuales.

Cierto, no todo el panorama es halagüeño. La ilegitimidad se encuentra en un máximo histórico, la tasa de matrimonios sigue reduciéndose, y la cultura popular sigue siendo en gran medida “un vertedero de violencia y vulgaridad”. Sin embargo, escriben los autores, “el progreso del que hemos sido testigos a lo largo de los últimos 15 años es impresionante, innegable y está más allá de lo que pensaba posible la mayor parte de la gente”.

No hace tanto tiempo que los profetas estaban en pie de guerra, advirtiendo de que América se encontraba en una situación extremadamente precaria. En 1996, Robert Bork publicaba “Camino de Gomorra” [ http://www.amazon.com/Slouching-Towards-Gomorrah-Liberalism-American/dp/0060987197 ], una mirada desanimada a la decadencia moral y el declive social que creía estaban arrastrando a la nación a un final desgraciado.

“Hay aspectos de casi cada variante de nuestra cultura que están peor que nunca antes… la putrefacción se está extendiendo”, escribe Bork en su introducción. “Con cada nueva prueba de deterioro, nos lamentamos durante un momento y después nos acostumbramos a ello. Si caemos en una versión moderna y tecnológica de la Edad Media, lo habremos hecho nosotros solos”. 17 capítulos más tarde, Bork expresa el miedo “a que quizá no se haga nada por invertir la dirección de nuestra cultura, a que la degeneración que vemos por doquier solamente empeore”.

Tres años antes, el sociólogo Charles Murray [ http://www.vdare.com/Sailer/050410_underclass.htm ] había escrito con pesimismo acerca de “la llegada de la subclase blanca” forjada por las tasas crecientes de ilegítimos de la nación. (Su ensayo empezaba con las memorables palabras, “De vez en cuando el cielo cae realmente sobre nuestras cabezas “). Y tres años después de Camino de Gomorra, Paul Weyrich, líder de la derecha cristiana, escribía con tristeza [ http://www.nationalcenter.org/Weyrich299.html ] que América estaba sufriendo “un colapso cultural de proporciones históricas” y que esperaba lo peor: “No estamos en el amanecer de una civilización nueva, sino en el crepúsculo de una antigua”.

Pero igual que algunos se daban por vencidos con desesperación, otros estaban destacando que la caída en picado se había detenido. Tres días después de que Weyrich publicara su endecha, el economista Stephen Moore observaba en una columna del Los Angeles Times que “América se encuentra hoy en las primeras etapas de un notable renacimiento cultural”. Señalaba las caídas en la criminalidad, el aborto, el estado del bienestar y el consumo de drogas, y los incrementos en la asistencia a la Iglesia, los ingresos de las minorías y las donaciones de caridad. “Las tendencias subyacentes son tranquilizadoras”, escribía. “La sociedad civil está haciendo su retorno”. Ocho años más tarde, como demuestran Wehner y Levin, ese retorno prosigue.

Por supuesto hay algunos que nunca puede aceptar un dato positivo, para los que las noticias siempre son malas. En un libro nuevo, “Day of reckoning”, Patrick Buchanan lamenta que “América se esté derrumbando, descomponiéndose… Nos encontramos en un camino al suicidio nacional”.

Ciertamente nuestros problemas no son triviales. Solamente un loco negaría que afrontamos desafíos considerables, desde la zafiedad de la cultura norteamericana hasta la debilidad de la familia americana.

Pero las buenas noticias de los últimos 15 años son un recordatorio de que también el fatalismo puede ser absurdo. “Los problemas que pueden parecer inabordables en un momento dado”, escriben Wehner y Levin, “pueden dar lugar, y dar lugar rápidamente, a las políticas acertadas y a ciudadanos resueltos”. El declive y la decadencia no son irreversibles, no para una nación bendecida, como los americanos son bendecidos, con resistencia, recursos y resolución.
Jeff Jacoby

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