Los forenses detectan el uso de drogas amnésicas en casos de violación

Jueces, fiscales, forenses… Las administraciones unifican la actuación en la lucha contra las agresiones sexuales

Las víctimas de una agresión sexual sufren en pocas horas un doble golpe. Por un lado, la vejación a la que han sido sometidas, y, por otro, el tener que recordar lo sucedido en comisaría y después delante de un juez y un fiscal. Sin embargo, algunas de ellas han experimentado una especie de amnesia temporal que les ha imposibilitado manifestar nada de la tragedia sufrida. Esta circunstancia ha determinado que se inste a los médicos forenses a que «de manera inmediata y sistemática» insistan en que las denunciantes «sean requeridas, en aquellos casos en los que no recuerden los detalles de su agresión, para que faciliten la extracción de sangre y orina a fin de determinar la posible existencia de sustancias que alteren la conducta o voluntad de la persona y que pueden causar, por otro lado, amnesia retrógrada y que son absorbidas por el organismo en corto espacio de tiempo sin dejar rastro». Y ello, para averiguar la existencia o no de delito sexual, circunstancias agravantes e incluso el consentimiento.

Así se recoge literalmente en el Protocolo de Actuación Coordinada de los Organismos Competentes en Materia de Agresiones Sexuales, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, elaborado a instancia de la Comisión de Violencia Sexual del Observatorio Municipal contra la Violencia de Género. Este protocolo ha sido suscrito, entre otros, por el juez decano de Madrid, José Luis González Armengol, Fiscalía, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional y el director de la clínica médico forense de los juzgados de Plaza de Castilla.
El motivo, tal como señalaron a este periódico fuentes de la Fiscalía, es que se detectaron casos en que había una «sospecha vehemente» de que la denunciante «podía haber ingerido, voluntariamente o forzada a ello, alguna droga que le imposibilitaba recordar los hechos». En esas ocasiones, «sólo mencionaban haber mantenido relaciones sexuales, pero nada más». Es decir, denunciaban una agresión, pero no podían dar detalles de la misma.
Y es que, como se recoge en el Protocolo, la «especialización de los delincuentes parece no tener límites y hay agresores sexuales «que se aprovechan de técnicas y modos rebuscados y en ocasiones innovadores, que les asegura la satisfacción buscada sin oposición de la víctima, a la que incluso llegan a desproveer de argumentos que les permitan denunciar lo ocurrido». Por ello, en estos casos, «el esfuerzo debería dirigirse a determinar el uso o no de sustancias que hubieran podido anular de manera total o parcial la libertad y voluntad de la víctima, en incluso la razón».
En relación con ese punto, los médicos forenses también insistirán a las denunciantes para que «se les tomen muestras vaginales, anales y/o bucales en seco y/o lavado para su estudio genético y determinación de posibles restos biológicos del agresor, y para su estudio toxicológico en penetraciones con preservativos y otros objetos».
En cuanto a los objetivos que se persigue con este Protocolo, son dos: Una actuación coordinada por parte de todos los órganos competentes en la atención a las víctimas de agresiones sexuales -para lograr una mejor atención personal y sanitaria de las mismas-, y la obtención del mayor número de pruebas posibles que permitan la identificación, detención y procesamiento de los autores de esos delitos.
Así, las denuncias por estos delitos se centralizarán en el Servcio de Atención a la Mujer de la Jefatura de Policía de Madrid -donde serán trasladadas quienes acudan a cualquier comisaría para denunciar una agresión sexual-, las víctimas serán trasladadas al Hospital de La Paz donde serán atendidas por un médico forense que recogerá las muestras que permitan constatar la agresión y facilitar, en su caso, la identificación del autor.
Sobre los motivos que hacen necesaria la coordinación y colaboración entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los forenses, se esgrime que los autores de las agresiones sexuales «no suelen ser ocasionales», sino que en numerosas ocasiones se trata de reincidentes, razón por lo que la investigación de un hecho aislado puede esclarecer otros .
F. Velasco

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