Bajo sospecha las clínicas privadas abortistas

La Generalitat catalana inspeccionará todas las clínicas privadas abortistas

Movida por un anunciado afán de voluntad de servicio que tiene más pinta de mala conciencia, la Generalitat de Cataluña ha decidido «ponerse las pilas» tras la polémica suscitada por la investigación judicial de cuatro clínicas privadas abortistas de Barcelona, tres de ellas dirigidas por el doctor Carlos Morín. acusadas de realizar abortos ilegales de forma sistemática.

Mientras la operación judicial sigue su curso -hasta ahora: 13 detenidos y Morín y cuatro más en prisión provisional-, la Consejería de Salud catalana confirmó ayer que inspeccionará todas las clínicas privadas de Cataluña que realizan abortos, una decena. Todas, menos aquellas que ya están siendo investigadas por la justicia.
En esta misma semana se han inspeccionado cuatro clínicas -entre ellas la Clínica Casanovas y la Tutor Médica, en Barcelona-, y en los próximos días se realizarán el resto de inspecciones, en las que se comprueban que los historiales médicos cumplen los requisitos, que el personal tiene la titulación adecuada, etc.
Tranquilizar Fuentes de la consejería que dirige Marina Geli -que rechazaron hacer público el resultado de las inspecciones-, señalaron que con esta medida pretenden «cerciorarse de que la inmensa mayoría de los centros se ajustan a la ley». «Ante el alarmismo social suscitado, queremos tranquilizar a la gente», abundaron.
Pese a lo dicho, a nadie escapa que este gesto del tripartito catalán llega después de que el «caso Morín» haya puesto en tela de juicio su política de control sobre estos centros. De hecho, cuando el pasado 26 de noviembre empezó la operación contra las clínicas de Barcelona, se recordó que en 2006, tras un reportaje de denuncia de la televisión danesa, Salud realizó una inspección en una de las clínicas de Morín, Ginemedex, y sólo se hallaron irregularidades administrativas penadas con una multa.
A principios de esta semana, cuando empezaron las inspecciones de clínicas en Cataluña, así como en Madrid, los representantes de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI), montaron en cólera y denunciaron públicamente que eran víctimas de un «acoso sistemático» con trasfondo político.
Reacciones dispares Ayer, sin embargo, algunos de sus representantes matizaron su discurso, al menos en relación a Cataluña. Es el caso de Santiago Barambio, director de la Clínica Tutor Médica y vocal de la ACAI. Salud quiso inspeccionar su clínica el pasado jueves por la mañana, a lo que él se negó.
Horas después, tras hablar con la directora general de Recursos Sanitarios de la Generalitat, Asunción Benito, acató la inspección. Según explicó Barambio a ABC, Benito le disuadió de que en el ánimo de la Generalitat no estaba usar la vía administrativa para realizar un acoso -«como en la comunidad de Madrid», apostilla él-, sino que «querían demostrar que en Cataluña se está obrando bien en el tema del aborto». Más escépticas se mostraron otras fuentes de la ACAI, quienes señalaron: «En Madrid está claro que las inspecciones obedecen a un acoso con trasfondo político; en Cataluña, está por ver».

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