Millonaria durante 45 minutos

Una camarera gallega denuncia que alguien le ha quitado el décimo premiado con el Gordo ?

Durante la celebración dejó el billete dentro del bote de las propinas del bar

Celebró el sorteo como una más, pero cuando fue a echar mano al décimo, premiado con 300.000 euros, no estaba.

Sara Fernández no fabula con qué haría si le tocase la lotería. Lo supo durante 45 minutos. No pensó en dejar de trabajar en la cafetería Arco Iris en Carballo (La Coruña), en la que lleva cinco meses trabajando. Durante la confusión de la celebración del Gordo de Navidad la fotografiaron abrazada a su novio. Los dos enseñaban sonrientes el décimo del número 6.381, el pasaporte hacia un futuro libre del lastre de la hipoteca, de la letra del coche…Hoy la han vuelto a fotografiar. Su cara es otra. Muestra resignación por no saber qué hacer cuando te toca y luego desaparece el décimo agraciado. Su celebración podría ser plusmarca mundial de menos tiempo. «A mí me avisaron a las 12 de que había tocado y estuve unos 45 minutos celebrándolo con todo el mundo. Al decidir marcharme para mi casa me di cuenta de que el bote de las propinas no estaba en su sitio. Tampoco estaba el décimo dentro». Los 40 euros en propinas también volaron. Sé que no se debe dejar ahí. Mi madre me lo dijo. Búsqueda y resignación Cuando la camarera se enteró de que el cheque por 300.000 euros no estaba donde debiera, decidió no airear su inquietud. «Pensé que lo podría haber guardado en otra parte». Buscó en casa, pero el décimo no apareció. En Nochebuena acudió a denunciar el presunto robo. Ahora en el bar Arco Iris todos son sospechosos. Aunque no pierde la ilusión de que sorprendan al presunto al ladrón, porque también era de ilusos creer que 45 millones de euros fuesen a caer en un barrio obrero de Carballo, esta joven de 18 años es consciente que lo más sensato es comenzar con el duelo. «Vino mucha gente a celebrarlo y todo el mundo se metía en la barra para servirse. No puedo desconfiar de nadie». Y fueron muchos. La administración de lotería repartió 15 series. En el Arco Iris, propiedad de José Romar, se vendieron 70 décimos. ¿Fue el jefe? ¿Fue ese chavalote que gritaba «da igual que me lleve el coche la grúa porque compro otro»? ¿Fue el rumano que salió enfadado porque entre tanto millonario sólo le pagaron un donut? ¿Fue…? «Hombre, claro que soy sospechoso. Todos lo somos», comenta José Romar, detrás de la barra. A lado, Sara atiende otra vez a los medios de comunicación en menos de cinco días. Para la Guardia Civil el caso representa un complicado trabalenguas. Un décimo premiado es como un cheque al portador, por lo que resulta casi imposible demostrar que no pertenece a la persona que lo deposita en una entidad bancaria. La investigación se agarra a una opción desesperada. Sara acostumbraba a firmar los resguardos de los juegos de azar. «Pero no sé si esta vez lo hice», comenta como si estuviese pidiendo perdón. Habrá que esperar hasta enero a que se cobren todos para descubrir el «marcado».examinar si en alguno está estampada la rúbrica de Sara. ?Yo tengo unoy está en el banco. Estoy seguro de que es el mío, pero si tiene lafirma de Sara se lo devuelvo?, afirma José Romar. En el Arco Iris laalegría se ha empañado por una bruma de sospecha.

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