UN CASO REAL: La masajista era un hombre

Soy una mujer de mediana edad, con problemas de espalda, y de vez en cuando necesito un masaje para paliar un poco mis dolores
Mi marido y una buena amiga me recomendaron un salón de masajes del cual voy a omitir el nombre
Mi historia comienza aquí.

Solicité cita con una chica, por el echo de que mi marido es algo quisquilloso y quise evitar discusiones tontas con el.
Cuando llegué me atendió una chica muy agradable y joven.
Su rostro tenía algo peculiar, pero no supe descifrar el que.

Durante la sesión todo iba de maravilla, una gran profesional. Me encantaron los aceites que usaba y su forma de dar masajes.
Salí tan satisfecha que durante un mes, seguí pidiendo cita con esta chica.

Hasta que un día, mientras la esperaba en la sala, sentí la necesidad de ir al baño.
Cuando abrí la puerta, no podía creer lo que veían mis ojos. Allí estaba ella, orinando… de pie.
No podía ni mediar palabra, me ruboricé y me puse muy nerviosa, tuve que irme.
Una vez en casa dándole vueltas a lo ocurrido, me sentí engañada, defraudada.
No tengo nada en contra de los transexuales, pero me parece bochornoso.

Yo solicité que una mujer me atendiera, una mujer y no una persona en plena transición de un sexo a otro.
Me informé con mi abogado y me comentó que nadie les puede obligar a decir lo que son, y lo entiendo pero, quien me entiende a mi?
Es horrible sentirse engañada de esta forma, durante tanto tiempo crees que esa persona es una mujer normal, a la que le permites trabajar con algo tan intimo como es tu cuerpo.
Y por cosas del azar descubres que no es oro todo lo que reluce.

Quizás muchos piensen que no es para tanto, pero para mi si lo es.
Entiendo que no puedes obligarles a contarlo, para algo existe la política de privacidad, pero acaso no tengo yo derecho a saber que clase de persona esta atendiéndome?.

No critico su trabajo como profesional masajista por que es impecable, y seguro que no es mala persona.
Pero no puedo evitar sentirme embaucada.
Y te paras a pensar en la cantidad de gente a la que le ocurre lo mismo que a mi y ni siquiera lo saben.
Hasta que punto es esto justo?

No la desmerezco como persona, repito.
Pero pienso en mi y en como me estoy sintiendo con esto, y en lo que esto supone a partir de ahora, hasta que punto puede uno fiarse de lo que ve.
Hasta que punto una puede reclamar este tipo de cosas, no digo que deban de ir con una tarjeta que diga, Soy Transexual.
Pero la empresa quizás si debería conocer a sus empleados, para así ofrecer un servicio más individual a sus clientes.

Sólo me queda decir que, si yo respeto que cada cual haga con su cuerpo lo que quiera, es justo que se respeten mis peticiones como cliente.

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