Zapatero lanza a sus electores contra los «apocalípticos» de la Iglesia y del PP

El PSOE radicalizó ayer su discurso contra la Iglesia y los obispos por el acto a favor de la familia que se celebró el domingo en Madrid, y tachó su discurso de «arcaico» e «integrista», según definición del presidente del partido, Manuel Chaves, que respondió con especial virulencia al mensaje del Episcopado. De esta manera, el PSOE trató de agitar a su electorado indeciso ante las elecciones del 9 de marzo.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, protagonista ayer con Chaves de un acto electoral en Huelva, no se quedó atrás en los ataques a la Iglesia Católica y pidió directamente el voto contra los «apocalípticos». En las elecciones del próximo 9 de marzo, dijo Zapatero, los españoles «dirán con voz alta y clara» que quieren «futuro, progreso y convivencia» frente «a la crispación, el pasado y la confrontación». Y añadió que «la España real poco tiene que ver con los mensajes de algunos apocalípticos que siempre se equivocan anunciando desastres».
El PP no estuvo como organización en el evento de la plaza de Colón y sólo pudo verse, a título particular, al ex ministro Jaime Mayor Oreja, al portavoz adjunto del Grupo Popular, Jorge Fernández Díaz, o al consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados. Las críticas de los cardenales a la política familiar socialista coinciden con las del principal partido de la oposición, que ha pedido respeto para los centenares de miles de personas que acudieron a la llamada de la Iglesia Católica y a criticar la reacción socialista por «radical» y desmesurada, en palabras de Ignacio Astarloa.
Todo lo contrario que los socialistas, que ya el lunes salieron en tromba. Hablaron el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, y el propio ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, para denunciar a Antonio María Rouco Varela, Agustín García Gasco y Antonio Cañizares como agentes electorales del principal partido de la oposición.
Ayer, el partido en bloque, empezando por Chaves y Zapatero, se sumó a esa estrategia. Antes de intervenir en Huelva, los dos máximos dirigentes dieron el visto bueno a la emisión en Madrid, por parte de la Ejecutiva Federal, de una declaración inédita contra la jerarquía católica, titulada «Las cosas en su sitio» (ver texto íntegro en la siguiente página).
En ella, el PSOE señala que «la fe no se legisla», que en España «no hay más legitimidad que la legitimidad constitucional» y que los socialistas no van a dar «un paso atrás» para complacer a la Iglesia Católica. «Sólo quienes deliberadamente ignoran o no respetan estos principios se apartan de los fundamentos esenciales de la democracia».
Este último párrafo de la declaración es una clara contestación a las palabras del cardenal y arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, que el domingo afirmó que con leyes como ésas «no se respeta la Constitución de 1978» y que «nos dirigimos a la disolución de la democracia». Y a lo dicho por el cardenal Rouco Varela, en el sentido de que España retrocede en la aplicación de la Declaración universal de los Derechos Humanos con legislaciones como las que ha llevado a cabo el Gobierno.
En el acto de Huelva, ante varios cientos de militantes, Zapatero y Chaves se repartieron los papeles. El presidente del Gobierno se limitó a señalar que en España «todo el mundo tiene su sitio y derecho a tener derechos, piense como piense y profese una religión o no la profese». Algo que, según dijo, «es lo que quiere la inmensa mayoría de los españoles, por lo que esa España va a continuar así».
«Ultraconservador»
Más duro, Manuel Chaves, presidente del PSOE, comentó que las familias cristianas españolas «no tienen un concepto de familia tan integrista, arcaico y ultraconservador como los obispos y algunos cardenales españoles», Tras asegurar que «es fundamental, no sólo la familia cristiana, sino todas las familias», Chaves dijo tener hermanos cristianos «que se rigen por valores y principios cristianos» e insistió en el hecho de que «los obispos, igual que nosotros respetamos a las familias cristianas, deberían respetar a las familias que se rigen por otros valores cívicos y democráticos recogidos en la Constitución». El dirigente socialista advirtió que la familia española «no va a volver a ser la de hace 40 ó 50 años».
José Blanco, por su parte, siguió con la ofensiva que ya había iniciado el lunes con declaraciones a Onda Cero y con el «post» que colocó en su blog personal. Ayer, el secretario de Organización del PSOE colgó otro «post», titulado «abandonar el cinismo», en el que vuelve a poner en relación al principal partido de la oposición con la jerarquía católica para exigir a ésta que, «antes de pedir el voto directa o indirectamente para el PP», le exija que introduzca en su programa la derogación de las leyes de Divorcio, Aborto, matrimonio homosexual, «o la derogación de la Ley de Igualdad para volver a la familia tradicional».
«Si así lo hacen, y si la respuesta es positiva -concluye-, les asiste el derecho a pedir el voto para el PP. Sin embargo, si la respuesta es negativa, tienen dos opciones: o presentarse a las elecciones o mantenerse al margen de la política. ¿Incluirá el Partido Popular estas derogaciones en su programa electoral para las próximas elecciones? La respuesta es no, porque el PP tira la piedra y esconde la mano».
Rubalcaba, contra Rajoy
Hasta el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se metió ayer en la ofensiva, retando al presidente del PP, Mariano Rajoy, a que se pronuncie sobre lo que dijeron los cardenales el domingo. Entiende que a Rajoy «no le gustará» que ahora se le recuerde que en su momento dijo «que la familia se rompía», un mensaje que se ha podido escuchar «este fin de semana» en boca de «algunos de los apoyos» del PP. Pérez Rubalcaba cree que el líder popular debe aclarar «si comparte o no las críticas, algunas fuera de tono» que se dijeron en el acto por la familia.
Por último, el ex ministro José Bono criticó la actitud de los cardenales porque «es una verdad irrefutable que algunos dirigentes de la Iglesia española, cuando gobierna el PP no abren la boca y cuando gobierna el PSOE no la cierran», Bono considera «respetuoso, tolerante y democrático» el comunicado de la Ejecutiva de su partido y afirmó que actos como el del domingo «se apartan de los fundamentos esenciales de la democracia».
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