UN HECHO REAL :Yo también he sido maltratado.

Estamos acostumbrados a escuchar noticias de maltrato a mujeres, maltrato de género.
Prácticamente casi el 90% de los casos son hacia las mujeres, pero los hombres también sufrimos maltrato por parte de nuestras parejas.
Este es mi caso.
Omitiré mi nombre y el de todos los implicados pues aún estamos en proceso de juicios.
Siendo muy joven, una noche después de asistir a una boda en la que todos habíamos bebido mucho, sufrimos un grave accidente de tráfico, nuestro coche se estampó contra una casa y yo perdí un ojo en el impacto.
Me operaron y me pusieron una prótesis ya que perdí parte del pómulo, tabique nasal y la frente.
Y ahora tengo un ojo de cristal.
Debido a esto y el rechazo que produjo mi aspecto al resto de la gente mi carácter se volvió agrio.
Con el paso de los años conocí a la que hoy es mi ex mujer.
Una persona con problemas con el alcohol, igual que yo.
Nos enamoramos, a ella no le importaba mi aspecto y juntos tratábamos de superar un problema común, la bebida.
Acabamos casándonos y los primeros años de matrimonio todo iba bien, una pareja normal y un pasado que cada vez era más lejano.
Hasta que un día sin más las cosas empezaron a empeorar.
Yo llegaba a casa cansado, después de trabajar, y ella había bebido, discutíamos y empezaba con sus locuras, que yo le había engañado con otra que por que venía tan tarde.
Con quien la iba a engañar, mi cara no algo agradable de ver, tengo grandes cicatrices que surcan mi frente y mis pómulos y que decir de mi ojo de cristal.
Cada día la cosa fue a peor y yo perdía los nervios con más facilidad, hasta el punto de que me iba de mi casa días y días sólo por no escucharla en sus desvaríos.
Pero no podía evitar quererla era la mujer que me había aceptado sin importarle mi aspecto y volvía a su lado.
Tras un tiempo de estabilidad, todo volvía a empezar.
Hasta que se quedó embarazada, con el nacimiento de nuestro hijo, creí que todo se calmaría y podríamos tener una convivencia tranquila y normal.
Pero eso duró poco, cuando mi hijo comenzó a ir a la escuela, un día llegó una nota del colegio, no estaba acudiendo a clases.
Le pedí explicaciones a mi esposa y sólo me contesto que le pegaban en el colegio y que no quería ir.
Me lo creí a pies juntillas. Y cambiamos al niño de colegio, pero al cabo de unas semanas de nuevo otra carta de faltas de asistencia y de nuevo la misma excusa.
Decidí investigar que estaba pasando y fui a hablar con los tutores.
nadie estaba pegando a mi hijo, si no que todo lo contrario, me dijeron que los pocos días que asistía a clase, era un torbellino, no prestaba atención y se peleaba con sus compañeros.
Furioso volví a casa y discutí fuertemente con mi mujer, algo estaba pasando.
Le pedí explicaciones, por que me había mentido, por que permitía que nuestro hijo falte a las clases, y sólo me respondía con insultos, que yo no estaba educándolo.
En mi casa sólo trabajaba yo y ella se dedicaba a limpiar y cocinar.
Pasaron muchos años y sin mi permiso ella siguió cambiando al niño de colegio cada vez que este ya faltaba demasiadas veces.
Las discusiones cada vez eran más asiduas y yo poco a poco me estaba consumiendo.
Ella dejó de cocinar, traía comida del bar, mi hijo cada vez me respetaba menos, si yo le regañaba por algo mal hecho, corría a las faldas de su madre y comenzaba de nuevo la discusión.
Llegó el día en que no pude más y me marché de casa.
Estuve cerca de una semana viviendo con mis padres, tratando de ordenar mis ideas y mi vida. La quería pero no podría soportar esto por mucho más.
Al cabo de esa semana decidí volver, ya más por mi hijo que por ella.
Los primeros días la cosa parecía en calma, pero una tarde sin más me reclamó de nuevo por sus celos.
Me acusaba de haberme ido de putas
De haber estado con otras, se puso histérica y la cogí por los hombros y la zarandeé. Quería que se calmará.
Tras esto y viendo que era imposible, me volví a marchar.
Contacté con mi abogado y decidí separarme de ella.
Cuando comenzó el proceso, llego una denuncia, ella me acusaba de malos tratos.
No lo podía creer, jamás le había puesto una mano encima, ella decía que la había sometido a palizas durante años, pero no aportó ninguna prueba y aún así me acusaron.
A día de hoy seguimos en espera de divorcio.
Con suerte gané el juicio de malos tratos ya que ella no presentó informes médicos, y mi hijo negó en todo momento que yo le hubiera puesto una mano encima a mi mujer.
Puedo decir que tuve suerte.
Pero nadie va a reparar el daño psicológico que esta mujer, a la que e querido tanto, me ha causado durante todo este tiempo.
Y mucho menos, nadie va a recuperar los años de educación escolar que mi hijo ha perdido.
La tutela la sigue teniendo ella.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: