Síndrome de Down

El síndrome de Down es un trastorno cromosómico que incluye una combinación de defectos congénitos, entre ellos, cierto grado de retraso mental, facciones características y, con frecuencia, defectos cardíacos y otros problemas de salud. La gravedad de estos problemas varía enormemente entre las distintas personas afectadas.
El síndrome de Down es causado por la presencia de material genético extra del cromosoma 21. Los cromosomas son las estructuras celulares que contienen los genes.
Normalmente, cada persona tiene 23 pares de cromosomas, o 46 en total, y hereda un cromosoma por par del óvulo de la madre y uno del espermatozoide del padre. En situaciones normales, la unión de un óvulo y un espermatozoide da como resultado un óvulo fertilizado con 46 cromosomas.
Las perspectivas para las personas con síndrome de Down son mucho más alentadoras de lo que solían ser. La mayoría de los problemas de salud asociados con el síndrome de Down puede tratarse y la expectativa de vida es actualmente de unos 55 años. Las personas con síndrome de Down tienen más probabilidades que las personas no afectadas de tener una o más de las siguientes enfermedades: Defectos cardíacos, Defectos intestinales, Problemas de visión, Pérdida de la audición, Infecciones, Problemas de tiroides, leucemia y convulsiones y Pérdida de la memoria.
Esto no significa que vayan a padecerlas, los casos son muy diferentes en cada individuo.
Hay programas especiales a partir de la edad preescolar que ayudan a los niños con síndrome de Down a desarrollar destrezas en la mayor medida posible. Además de beneficiarse con la intervención temprana y la educación especial, muchos niños consiguen integrarse en clases para niños normales. Muchos niños afectados aprenden a leer y escribir y algunos terminan la escuela secundaria y continúan estudiando o van a la universidad. Los niños con síndrome de Down participan en diversas actividades propias de la niñez, tanto en la escuela como en sus vecindarios.
Si bien hay programas de trabajo especiales diseñados para adultos con síndrome de Down, mucha gente afectada por este trastorno es capaz de trabajar normalmente. Hoy en día, es cada vez mayor la cantidad de adultos con síndrome de Down que viven en forma semi independiente en hogares comunitarios grupales, cuidando de sí mismos, participando en las tareas del hogar, haciendo amistades, tomando parte en actividades recreativas y trabajando en su comunidad.
A pesar de la gran cantidad de información alentadora sobre este síndrome, muchos padres (casi el 90%) optan por abortar si las pruebas confirman, que el bebe tiene Down.
El caso más reciente y notorio, es el de una pareja Italiana, la mujer de 38 años, embarazada de gemelos, le diagnostican que uno de los fetos tiene Síndrome de Down, por lo cual deciden abortar, con un periodo de gestación de 18 semanas.
Para sorpresa de todos, incluida la especialista que llevó a cabo el aborto, los fetos se movieron de lugar, entre la fecha del último examen y el aborto, llevando a una terrible equivocación, y destruyendo al feto sano.
La madre, a pesar de la noticia, no cambió de idea, y pidió de nuevo una intervención para abortar al feto con Down.
La prensa habla de castigo del destino.
Es cierto que criar un niño con Síndrome de Down es costoso, requiere mucha paciencia, amor, comprensión, fuerza de voluntad y emocional, pero desde cuando la vida es fácil?
Me parece un crimen, decidir que su vida no merece ser vivida, con la excusa de que los problemas derivados por su enfermedad, no les proporcionan una vida digna, y más cuando todos esos problemas son tratables, y se sabe a ciencia cierta que pueden hacer una vida normal dentro de sus posibilidades.
Madres desnaturalizadas? familias incapaces de afrontar la responsabilidad de tener un hijo con síndrome de down?
Es natural el miedo, la confusión ante la noticia de que tu hijo no será un bebe sano, pero también es una prueba de superación, que muchos deciden no intentar.
Tienen derecho a vivir, a demostrarnos las cualidades que les han sido otorgadas, que un niño este enfermo, no le da menos valor a su vida.
Es difícil, es muy duro, pero la recompensa de ver sus caritas felices, a pesar de que la sociedad que nos rodea, no acaba de entenderles y aceptarles, vale la pena.
Las familias que deciden seguir adelante coinciden en algo:
“Será un niño con problemas, viviendo en una sociedad que aún hoy por hoy no los termina de aceptar, pero ellos tienen algo muy valioso, que los demás perdemos con el tiempo, la capacidad de amar incondicionalmente y la inocencia que nunca pierden”
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