Uno de cada cuatro jueces trabaja «profundamente desencantado»

La mayoría de los jueces españoles rechaza de forma rotunda que se vincule el cumplimiento de unos objetivos determinados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), los módulos de salida, a una parte de sus retribuciones, una vinculación de la que «se ha beneficiado en algunos de los semestres la mayoría de la carrera judicial». Sólo el 20 por ciento apoya ese criterio, según se desprende de la encuesta realizada por el Servicio de Planificación y Análisis de la Actividad Judicial del CGPJ, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, en la que se analizan distintos aspectos de la situación laboral de este colectivo.
En este punto, el 60 por ciento considera «negativa» esa relación entre productividad y plus de retribución, mientras que el 15 por ciento mantiene una postura «neutra» al respecto. Junto a ello, uno de cada dos jueces ve «excesivos» los módulos de salida o de dedicación fijados por el CGPJ, frente al 31 por ciento que los considera «adecuados».
«Profundos desencantados»
En esa misma línea, seis de cada diez jueces coinciden en que el módulo actual de entrada, es decir, la carga de trabajo, es «excesivo», en contraste con el 26 por ciento que entiende que es el «adecuado».
La conclusión al respecto es evidente: «Los módulos de entrada establecidos no cuentan con la aprobación de la mayoría de los jueces y magistrados», rechazo que es más frecuente o unánime por parte de los jueces o magistrados destinados en las audiencias provinciales, juzgados de Primera Instancia o Instrucción. Por contra, la aceptación de esos módulos es mayor, incluso mayoritaria en algún caso, en los juzgados de Vigilancia Penitenciaria, juzgados de lo Mercantil y de Menores, entre otros.
Por otro lado, la encuesta analiza también el grado de satisfacción de los jueces con el trabajo que realizan, así como la consideración social que tienen del mismo. Respecto al primero de esos aspectos, el 73 por ciento de los entrevistados considera que su trabajo es «bastante o muy satisfactorio».
Sin embargo, el análisis se centra en el 25 por ciento que declara que su satisfacción como juez es «regular, poca o muy poca», ya que, se señala al respecto, la respuesta «negativa o baja» a esa pregunta «atenta o afecta a la propia autoestima» de quienes contestan, y, por lo tanto, «estamos ante un porcentaje de auténticos y profundos desencantados».
Más descontentos
Este porcentaje de magistrados que se declaran «insatisfechos» con su trabajo se ha incrementado en los últimos años, toda vez que hace apenas cinco años era el 19 por ciento de la carrera judicial la que se mostraba «poco satisfecha», es decir, un seis por ciento menos que en la actualidad.
En cuanto a la consideración social de su profesión, «indicador claro de la percepción que tienen del prestigio social de su profesión», hay una mayor proporción de jueces, un 44 por ciento, que opinan que hay «poca consideración» respecto a su ejercicio profesional, frente al 23 por ciento que declara su satisfacción con la consideración social que genera su actividad.
Otro aspecto relevante de la encuesta realizada por el CGPJ es el relativo a los principales obstáculos con que se encuentran a la hora de realizar un trabajo judicial «de calidad». Una amplia mayoría, siete de cada diez jueces, coincide en que la principal dificultad para lograr ese objetivo es «el exceso de carga de trabajo», porcentaje similar al registrado en el año 2005.
Falta de personal
En segundo lugar, «y ya a mucha distancia», aparece un bloque con cuatro obstáculos: falta de preparación de los subordinados, escasez de personal, el «perverso estímulo de los módulos de entrada como objetivo a cumplir» y los medios técnicos. En un tercer nivel se encuentran las leyes procesales y las malas infraestructuras, entre otras dificultades apuntadas.
Por contra, en lo que se refiere a las soluciones, el resultado «no es tan claro y rotundo», observándose, en todo caso, la solicitud de una oficina judicial «con mayores capacidades productivas», así como la conveniencia de ofrecer al juez «algún sistema de consulta profesional accesible y muy técnico que pudiera ayudarle a resolver rápidamente y de manera aplicada asuntos que tocan lagunas de la formación o técnicamente muy complejos».

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