Cuando el maltrato queda impune

Una juez de Tenerife archiva el caso de una perra que fue hallada apaleada y quemada por ácido pese a contar con los datos de sus dueños

El pasado mes de mayo la Policía local de Tenerife se encontró con un pastor alemán en la calle. Estaba en muy malas condiciones, creían que había sido atropellada. «Por miedo a que les muerdan y por un convenio que tienen con mi protectora, cuando se encuentran un animal, nos llaman a nosotros para que acudamos al rescate», cuenta Teresa González, presidenta de Addanca. «La llevé a la clínica veterinaria,??El arca de Noé?? donde lo anestesiaron». Vela, según el informe veterinario, «había sido apaleada, rociada con ácido y malherida con un objeto» que le causó terribles cortes en todo el cuerpo. La perra, de siete años de edad, tenía gusanos en la boca y zonas de la piel podrida y hasta necrosada. «Antes de empezar las curas, la veterinaria le hizo fotos y son realmente sobrecogedoras», reconoce Teresa.
Lo curioso de este caso es que Vela sí llevaba microchip. Al leerlo, encontraron los datos de su propietario y le llamaron: «Su dueño afirmó que era suya y que se le había escapado. Sin embargo, cuando vino a la clínica y vio que había Policía en la puerta, cambió su testimonio: sorprendentemente ahora se lo había regalado a otra persona y aportó los datos del nuevo amo», recuerda la presidenta de Addanca.
Vela estuvo ingresada durante tres duros meses, «cualquier otro veterinario le hubiera puesto la inyección y ya está, pero esta veterinaria luchó por su vida, y se la salvó», comenta Teresa. Mientras tanto, Teresa y su protectora hicieron todo lo posible porque este caso no quedara impune. «Se pasaban las culpas de un ?dueño? a otro y lo denunciamos ante el Ayuntamiento de Güimar. También fuimos por la calle pidiendo firmas. En septiembre llegamos a las 3.500 firmas y las enviamos al juzgado». La jueza de Güimar se «entrevistó» con los dos propietarios, pero al final ordenó el archivo. «Yo sólo quiero hablar con la Fiscal, que me diga qué información necesita y yo se la presento. Hay un informe veterinario, una factura de más de 4.000 euros, y tenemos ya casi 12.000 firmas de gente que nos apoya. Queremos que se multe al culpable, así como la inhabilitación del denunciado para la tenencia de animales domésticos, pues tiene otro perro».
Necesita un hogar
Al preguntarle a Teresa por Vela, reconoce que la tiene en su propia casa. «Puede caminar, aunque perdió la movilidad de algunos tendones de los dedos y en algunas zonas ya no le crece el pelo». «Es una perra muy alegre y quiere jugar todo el rato pero no le puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría porque tengo otros 39 en mi ?miniprotectora? de casa». En Addanca tienen espacio sólo para 100 animales, y Teresa se lleva a casa los que menos posibilidades tienen de ser adoptados.
Lo peor del caso Vela es que no tiene una familia que le quiera adoptar. «Cuando le digo a la gente que necesita vigilancia o, a lo mejor, salir un día corriendo al veterinario o que es propensa a la otitis, los adoptantes se retraen». Es muy difícil que Vela encuentre un hogar porque «nos guste o no, el maltrato le ha dejado terribles secuelas como un miedo horrible al dolor» reconoce Teresa.

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