Los auténticos proxenetas

La hipocresía esta a la orden del día, los medios de comunicación critican el vulgarmente llamado “oficio más viejo del mundo”, pero la realidad es que se llenan los bolsillos a espuertas de las prostitutas. Periódicos tan conocidos como El País, El Mundo… llevan demasiado tiempo ganando grandes cantidades de dinero con los anuncios de prostitución y nada indica que vayan a deja de hacerlo.
El precio medio por palabra está en torno a un euro o euro y medio, y el módulo, con o sin foto, entre setenta y cien euros. Si una página de clasificados de El País contiene una media de 1.600 palabras y un total de 20 módulos en cada hoja, sus beneficios por página y día de estos anuncios es de 3.700 euros.

Por las tres páginas y media de anuncios de contactos la suma asciende hasta un total de 13.000 euros, que al mes se traducen en más de 400.000 euros. A final de año, El País obtiene unos beneficios en torno a cinco millones de euros, que son cerca de ochocientos millones de las antiguas pesetas.

“Madre. Hija demostrable, nos da morbo compartir la cama contigo, disfruta con nosotras”. O “Abuela cachonda”, “Aniñados deportistas”, “18 años colegiala, te recibo sin braguitas (…) recibo sola, hago francés natural tragando, griego, beso negro, 69”. Anuncios como estos los cuales sobrepasan lo moral, son publicados diariamente sin pudor alguno, por estos medios de comunicación..

Con notable gracia, escribía no hace mucho Antonio Burgos que, menos L’Osservatore Romano, todos los periódicos tienen su barrio chino:

“Llamo barrio chino a la sección de anuncios breves donde se ofrecen casas de masajes, mulatas de pechos grandes, viudas ardientes y amigas que reciben en lencería, por no hablar del parte meteorológico de la lluvia dorada o de la filología del francés y el griego.”

Esta doble moral, no hace más que ensuciar el nombre del propio periódico, a lo que se podría aplicar el famoso refrán, ande yo caliente ríase la gente, que más les da a ellos lo que se pueda opinar, si los beneficios son más que satisfactorios.

Mucho se habla sobre este tema, pero nada ha cambiado. Todo el mundo clama por una presión mayor hacia las redes de prostitución y piden más moralidad en la sociedad, pero permiten que sus periódicos estén llenos de un morboso y lucrativo negocio. Los anuncios por palabras que llenan las páginas de la sección de contactos, que más que palabras son explicitas ofertas de sexo, previo pago.

La prostitución es una forma más de esclavitud y un grave atentado contra la dignidad de la mujer tal y como lo contemplan las naciones Unidas. La prioridad es la lucha contra el tráfico de mujeres y niñas y su explotación sexual, cosa que parece no importar mucho a estos medios de comunicación.

Para muestra un botón, El País lleva más de 700 anuncios de contenidos sexual, El Mundo alcanza más de 600, La Razón unos 90 y ABC más de 200, todo esto en un sólo día, creo que es para preocuparse.

Bien mirado, el problema no es la hipocresía de la que hacen gala los principales periódicos, si no el vacío legal que queda, tras cada uno de esos anuncios existe la posibilidad, en la gran mayoría de que se trate de casos de prostitución no voluntaria.
Además se da que muchos son bromas pesadas, de algún gracioso que publica el anuncio con el teléfono de algún conocido.
El periódico responsable no se hace cargo.

Basta con echar un vistazo a cualquiera de los periódicos ya mencionados, para percatarse de que el 75% de los anuncios por palabras publicados, son de contenido sexual. disfrazados en ocasiones de forma inofensiva como salones de masajes eróticos, relaciones personales, Líneas eróticas… etc. etc.

A pesar de que muchas puedan sugerir que tan sólo es una demanda u oferta de sexo, la palabra que los describe a la perfección es prostitución.

La prensa española debería tomar ejemplo de periódicos como el The International Herald Tribune, que decidió en 2003 no publicar más anuncios de este tipo cuando comenzaron a aparecer informaciones acerca de una red de prostitución que utiliza este tipo de anuncios. La razón aducida por el presidente del diario era que este tipo de publicidad no encaja “con los estándares y valores de la compañía”.

Hasta el momento uno de los pocos periódicos que han optado por la moral, ha sido “20 minutos” que decidió suprimir de una vez la sección contactos de sus paginas.

Por más que se increpa a la prensa a retirar dichas secciones se dedican a hacer oídos sordos o a excusarse bajo el lema “libertad de expresión para todos”.
Que clase de libertad es esa cuando detrás de todos sus anuncios se esconde una mujer obligada a vender su cuerpo por dinero, bajo amenazas y otras barbaries?

Parece que estos magnates de la información han olvidado el calvario por el que pasan estas mujeres cada día de su vida y que ellos mismos están contribuyendo a que siga así.
Es mucho más beneficioso llenarse las carteras con cada edición que poner un punto y final a todo este negocio sin escrúpulos.

Lo peor de todo es que desde que Internet se instauró en nuestro país la prostitución ha llegado sin límite alguno a la red, no es extraño encontrar en multitud de páginas que ni siquiera son de contenido sexual, anuncios de mujeres que se ofrecen para hacer favores sexuales a cambio de dinero.
No hace falta mencionar lo que podemos encontrar en las que si son de contenido sexual.

Múltiples son las denuncias llevadas a cabo para terminar con este tipo de secciones, pero nulas son las propuestas aceptadas, todas son desestimadas y archivadas como ocurrió hace unos años cuando un abogado denunció en el juzgado de guardia a unos cuantos periódicos, el caso fue posteriormente archivado y nada más se supo.

Con ejemplos como este sólo podemos pensar que estamos desprovistos de apoyo por parte de la ley, la misma que nos recuerda que la prostitución y el proxenetismo son un delito pero siguen permitiendo que los medios de comunicación se beneficien de ello sin pagar por su falta de responsabilidad ante un tema tan delicado.

Cuantas mujeres más han de ser presas de las redes de trata de blancas, cuantas jóvenes de apenas 18 años deben vender su cuerpo, contrayendo serias enfermedades, embarazos no deseados, para que de una vez por todas se ponga freno a todo esto?

La prostitución no sólo es un caso de esclavismo, si no también de degradación de la mujer, muchas de ellas acaban muriendo por las drogas, SIDA o por una paliza que les proporcionan “sus chulos”.
No se trata de buscar cabezas de turco, se trata de frenar la poca vergüenza de la prensa que tolera a sabiendas que la prostitución inunde sus páginas.

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