El fracaso de Hillary Clinton en Carolina del Sur

Tras una semana de dura campaña, repleta de ataques cada vez más personales, el senador afro-americano Barack Obama se impuso anoche con una abultada ventaja sobre la ex primera dama Hillary Clinton en las primarias demócratas de Carolina del Sur. Un triunfo que de acuerdo a las encuestas realizadas la salida de los colegios electorales está cimentado en el preponderante voto afro-americano, que representaba casi la mitad de los participantes en las primarias demócratas de Carolina Sur y que en bloque se ha pronunciado a favor del senador por Illinois.
Con este triunfo, la campaña presidencial de Obama aspira a detener la inercia lograda por Hillary en New Hampshire y Nevada para competir en igualdad de condiciones de cara al «Súper-Martes» convocado para el próximo 5 de febrero. Fecha en la que una veintena de Estados de la Unión, en el equivalente a unas primarias a nivel nacional, elegirán a casi la mitad de los delegados para determinar las nominaciones presidenciales de republicanos y demócratas.
La pasión de Bill
Ante el tono virulento alcanzado en este pulso electoral, Hillary Clinton ha optado por aliviar un poco la controversia generada por el activismo irascible demostrado por su marido. La senadora por Nueva York ha explicado la conducta de Bill Clinton como resultado de su apasionada personalidad, indicando que él mismo ha reconocido que quizá se haya sobrepasado «un poco». Al comienzo del recuento, la ex primera dama no tenía claro si había quedado segunda o tercera en la cita de Carolina del Sur.
Este decepcionante resultado para Hillary confirma también el intenso esfuerzo realizado en Carolina del Sur por John Edwards, el tercer candidato en disputa por la nominación demócrata que todavía no ha ganado ninguna primaria. El ex senador contaba a su favor haber su condición de sureño y haber ganado hace cuatro años frente a John Kerry en Carolina del Sur, Estado donde nació. Su persistencia apunta a que quizá esté cultivando el papel de «bisagra» decisiva entre Barack Obama y Hillary Clinton, en caso de que ninguno de los dos candidatos destacados llegase a la convención nacional del Partido Demócrata en Denver, Colorado, sin el número de delegados suficiente para asegurarse la nominación.
El visible puesto reservado a Carolina del Sur en el calendario de primarias de este año responde a un esfuerzo del Partido Demócrata por conectar con electorados más diversos en la primera fase del proceso de selección de candidatos. Pero estos legítimos deseos de mayor diversidad se han enfrentado al final a un electorado claramente polarizado en torno a líneas raciales. Con sondeos que otorgaban a Obama —a pesar de su discurso multirracial— más de dos tercios de respaldo entre votantes afro-americanos, frente a mínimos porcentajes entre blancos.
«Mega-Martes»
Barack Obama, antes de volver el lunes a Washington para asistir al tradicional discurso sobre el estado de la Unión, tiene previsto celebrar mítines en Georgia y Alabama. Ambas jurisdicciones participan en el «Mega-Martes» del 5 de febrero con una gran cantidad de votantes negros. A pesar de que el senador por Illinois se ha presentado como un candidato inclusivo, para todos, durante estos últimos días ha empezado a lanzar peticiones de voto dirigidas directamente a votantes afro-americanos.
Dentro de estas jugadas de la carta racial, Bill Clinton ha reprocha a los medios de comunicación el haber exagerado todo lo relacionado con tensiones raciales en este pulso electoral. Pero sin dejar de recordar que la ventaja de Obama en Carolina del Sur es una ventaja en base al voto negro, que poco tiene que ver con las probabilidades de ganar las elecciones generales convocadas para noviembre. Este papel desconcertante y agresivo ha puesto a prueba la gran popularidad del ex presidente entre al comunidad afro-americana.
Carta blanca racial
A juicio de David Bositis, investigador principal del Centro Conjunto para Estudios Políticos y Económicos, un «think tank» negro, «el tono de algunas de las cosas que ha dicho Bill Clinton ha cruzado la línea de lo aceptable». Según Bositis, el ex presidente llegó a reunir en el 2000 la visión favorable de un 91 por ciento de los afro-americanos pero esas cifras abrumadoras no se repetirían hoy en día por «haberse creído que tiene carta libre en términos de raza».
Sin embargo, asesores de la campaña de Hillary insisten en que el papel agresivo de Bill Clinton es efectivo y debería prolongarse más allá de Carolina del Sur. Según estas consideraciones, la capacidad del ex presidente para poner en tela de juicio el historial de Obama es superior al riesgo de eclipsar a su esposa o enajenar el voto afro-americano que tradicionalmente vota demócrata.
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