Muere electrocutada mientras hace el amor

La noticia conmocionó a todo el estado de Pennsylvania, en Estados Unidos. Al conocerse la muerte de una mujer en la ciudad de Craley, el pasado 25 de Enero.
Kirsten Taylor de 29 años, murió electrocutada mientras mantenía relaciones sexuales con su pareja, el cual utilizó un cable eléctrico para estimularla.
La víctima fue hallada inconsciente el miércoles por la noche en la vivienda de la pareja.
Inmediatamente se le trasladó al York Hospital donde nada pudieron hacer por ella, salvo certificar su defunción.
La primera versión de los hechos ofrecida por el esposo, Toby Taylor, explica que su esposa sufrió una descarga eléctrica mientras usaba un secador de pelo, según una declaración jurada.
En la investigación forense fueron descubiertas diversas quemaduras por todo su cuerpo, por lo que Taylor tuvo que confesar la verdad a los agentes.
Por lo visto conectó un cordón eléctrico al cuerpo de su mujer y que seguidamente enchufó en una toma múltiple independiente, que encendía y apagaba a placer. Así mismo afirmó que no era la primera vez que utilizaban esta técnica en sus relaciones sexuales.

Toby Taylor, de 37 años, fue encarcelado el jueves pasado, con los cargos de homicidio involuntario y conducta temeraria, al no depositar una fianza de 100.000 dólares.
Compareció ante el juez careciendo de abogado y el viernes aún continuaba sin disfrutar de asesoría legal.

El forense del condado de York y encargado del caso, Barry Bloss, no da crédito a lo sucedido y tilda el caso de “relaciones sexuales inusuales”.
Reconoce que nunca vio algo semejante y añadió que si era cierto que esta práctica les era habitual, debían ser conscientes del peligro y las consecuencias fatales que supone jugar con la electricidad.

El resultado del examen forense concluye que la joven de 29 años, murió a consecuencia de un paro cardiaco producido por una de lsa descargas eléctricas.

Las tendencias sexuales cada vez alcanzan límites más peligrosos, como es el caso de esta pareja, y cada vez son más los finales trágicos ocasionados por estas, podríamos llamarlas, extrañas perversiones sexuales.
Podría catalogarse como sadomasoquismo ya que esta practica posee muchas variantes.

Desde estrangulamientos, azotes, introducción de objetos ciertamente hirientes, pequeñas electrocuciones, clavarse objetos punzantes y un largo etc.
El sadismo, que toma su nombre del Marqués de Sade, es la tendencia de aquel que disfruta sexualmente con el dolor ajeno. El masoquismo toma su nombre de Sacher Masoch y consiste en encontrar el placer sexual asociado al propio dolor o a la degradación.

Los profesionales y asiduos practicantes aseguran que no existe peligro a la hora de practicar esta tendencia, pero la cruda realidad es que cada vez es más normal entre las parejas hacer uso de estas perversiones para obtener placer.
Y la sensación de poder y dominación puede llegar a extremos inimaginables.

Las personas que lo practican en la intimidad de su alcoba no parecen ser realmente conscientes de los peligros reales que supone practicarlo sin saber lo que se esta haciendo.
Un exceso de presión en el estrangulamiento, los continuos golpes o azotes, las descargas eléctricas, fácilmente pueden ocasionar graves daños e incluso un trágico final.

Para la mayoría de los sexólogos el sadomasoquismo controlado es una tendencia sexual más del amplio abanico de la sexualidad, pero todos coinciden en que no deja de ser peligroso.
Muchos van más allá y explican que podría ser la antesala de las prácticas snuff.

Para el que no lo sepa los videos snuff son aberraciones para el disfrute de algunas personas sin escrúpulos que obtienen placer viendo como maltratan y asesinan de una forma horripilante a victimas indefensas.

Cada vez es más difícil poner un limite a las perversiones sexuales, a día de hoy existen tiendas y burdeles especializados en el sadomasoquismo, dándole un aspecto más llamativo y creando una falsa idea de seguridad a los consumidores.
Los cuales se sienten atraídos para satisfacer su curiosidad y acaban enganchados como si de una droga se tratase.

¿Enfermedad?
Hasta hace algunos años se consideraba las expresiones del comportamiento sexual como “perversiones” de hecho estaban catalogadas como una enfermedad mental dentro del DSMIV. Actualmente y después de investigaciones realizadas por sexólog@s, se ha tratado de quitarles la carga negativa al llamarlas “parafilias”, es decir, comportamientos que están a los lados de la línea tradicional del comportamiento sexual. La razón es que se sabe que tod@s, de una u otra forma y en diferentes niveles, realizamos algún tipo de expresión del comportamiento sexual.

En conclusión, que no sea una enfermedad mental no implica que el peligro al practicarlo disminuya, si no que la curiosidad que este despierta aventura a las parejas a probarlo con resultados lamentables en muchas ocasiones.

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