De pionero científico a «charlatán»

Un grupo de investigadores británicos pide a la reina Isabel que retire el título de caballero al «padre» de Dolly

Aseguran que «carece del adecuado conocimiento»

El científico británico Ian Wilmut pasó a la historia en 1996 cuando se convirtió en «padre» de Dolly, el primer mamífero clonado del mundo. Se llevó la gloria y, desde entonces, no ha dejado de recibir reconocimientos. El último, en diciembre, fue su nombramiento como caballero de la corte de la reina Isabel II. Sin embargo, parece que en el laboratorio donde se creó a la oveja participó más bien poco.
Así lo explica una carta hecha pública esta semana en el Reino Unido. La misiva, firmada por cuatro antiguos colegas del científico, pide a la monarca que le retire el título por considerar que ese trabajo fue el resultado de un equipo cuya labor no se ve reconocida. Para ser exactos, los investigadores consideran el nombramiento un «insulto al trabajo honesto» y aseguran que Wilmut es un «charlatán» que «carece del adecuado conocimiento científico».
«La verdad de los hechos»
Según la prensa británica, los investigadores se sienten «muy enfadados» no sólo porque su trabajo no ha sido reconocido, sino porque se sienten utilizados. «El profesor Ian Wilmut puede haber conspirado contra nosotros para obtener una ventaja y honor que no le pertenecen. La verdad de los hechos debe ser conocida», dice la petición.
La historia tiene un toque de telenovela, ya que la firma que precede a la del investigador Jeremy Brown, la bioinformática Pauline Ward y el director de nutrición del Instituto Roslin, Douglas Currie, es la del biólogo molecular Prim Singh. La mala relación entre éste último y el «padre» de Dolly viene de lejos, aunque tocó techo en el año 2006, cuando el biólogo llevó a Wilmut a juicio alegando despido injustificado y tratamiento racista.
Sólo ganó la primera causa, pero el juicio celebrado en Edimburgo fue toda una revolución, ya que ante la pregunta «¿se puede decir que la afirmación ??Yo no creé a Dolly?? responde a la verdad?», Wilmut, sorprendentemente, contestó: «Sí».
El científico declaró ante el tribunal que a pesar de poner su nombre al comienzo del artículo publicado en la revista «Nature» en febrero de 1997, el 66 por ciento del mérito de crear a Dolly correspondía a Keith Campbell, un biólogo celular contratado por él en el Instituto Roslin, que tras el «gran éxito» abandonó el laboratorio para unirse al grupo de la Universidad de Nottingham.
Precisamente en la carta firmada por los cuatro antiguos colegas de Wilmut se denuncia también que los dos técnicos de laboratorio que realizaron la minuciosa manipulación de las células y embriones de las ovejas no se les dio el crédito que merecen, ya que en lugar de estar en la lista de autores en dicho artículo, Bill Ritchie y Karen Mycock aparecen en la lista de agradecimientos.
Por su parte, la Secretaría de Isabel II explicó que la recomendación de los personajes que reciben la orden depende del primer ministro, por lo que ha enviado al Gobierno este asunto para que sea éste quien decida si rectifica.

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