Seis años de cárcel por secuestrar un pastor alemán

PIDIERON UN RESCATE DE 220.000 EUROS

Los dueños acordaron una cita para pagar a los delincuentes el botín que exigían

La policía interceptó a los secuestradores cuando trataban de huir con el dinero

No es que tenga nada especial el perro, es una de tantas mascotas que hay por el planeta en una casa común y corriente. Pero al juez le pareció que los dos delincuentes que sometieron al can a un mes de cautividad —y a los propietarios a la tortura de tener que negociar su rescate— merecen un castigo ejemplar que ha sorprendido en un país donde unos 3.000 ciudadanos sufren el flagelo del secuestro sin que los magistrados hagan mucho por remediarlo.
Los abogados de Ángel Egidio Cárdenas Ávila y Wilmer Orozco consideraron excesiva la pena teniendo en cuenta de que la víctima es un animal, por lo que recurrirán la sentencia.

Los hechos sucedieron en septiembre del año pasado. La pareja de delincuentes se llevaron a Aldo de la casa de sus dueños, en el norte de Bogotá, cuando ellos no estaban. Al parecer, le dieron un tranquilizante. Dos días después, llamaron por teléfono a la ‘familia’ para exigir un rescate.

Si quería volver a ver al ‘canchoso’, como le bautizaron, tendrían que desembolsar 700 millones de pesos (unos 220.000 euros). Para confirmar que eran los autores de la retención, prometieron pruebas de vida, como suelen hacer las bandas de secuestradores con los humanos.

Unos días más tarde cumplieron su palabra. Llegaron fotos de Aldo encadenado y grabaciones con aullidos. “Así es como llora su perro por las noches”, decía uno de los secuestradores.

Alarmados por la extorsión y preocupados por su animal, el matrimonio, cuya identidad no se difundió, denunció el caso ante el Gaula, la unidad de policía especializada en la lucha contra el secuestro de personas.

¿Agravio comparativo?
Montaron un operativo en el barrio del sur de la capital donde dueños y delincuentes acordaron una cita para pagar el elevado botín. Llegado el momento, el propietario les entregó un paquete con varios fajos de billetes y cuando los secuestradores, que no llevaban con ellos a Aldo, se subieron a su coche, la policía los interceptó.

Cárdenas y Orozco respondieron a tiros e hirieron a uno de los agentes, que fue dado de alta poco después.

Horas antes de acudir a por el dinero, dejaron al can en una clínica veterinaria para que lo lavaran y prometieron regresar después. Al ver que pasaban las horas y nadie lo reclamaba, la directora del centro llamó a la policía. Sus señas correspondían a las del ‘rehén’. Los agentes acudieron al lugar con la dueña, que enseguida lo identificó.

Felices por tener de nuevo a Aldo con ellos, los propietarios, sin embargo, mostraron su preocupación por lo que pudiera pasarle en el futuro. Por eso, dijeron, le sacarían a pasear tomando precauciones.

“Se perdió un perro fino y lo pasan en los informativos, hablan los dueños y hasta ofrecen recompensa. A mi niña una sola vez la pasaron, pero tan rápido que ni dio tiempo de mirarla. Por eso Colombia está como está”, explicó a elmundo.es Gloria Cristina Andrade, madre de una niña de cinco años, Karen Julieth, desaparecida desde hace dos años y medio en Pitalito, un pueblo del sur del país, y que nadie busca.

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