El voto por correo puede ser decisivo en más de 15 escaños en las elecciones del 9-M

Un total de 656.215 personas residentes en España solicitaron el voto por correo en las pasadas elecciones autonómicas de mayo de 2007. Cada vez son más los españoles que optan por acudir a la oficina de correos más cercana para ejercer a distancia su derecho al voto, sin necesidad de tener que ir al colegio electoral y depositar en la urna sus papeletas. En las últimas elecciones generales, las del 14 de marzo de 2004, las solicitudes de voto por correo de residentes en España llegaron a 559.730, lo que representó el 2,1 por ciento sobre el total de electores. Más que suficientes para que decidieran hasta 17 escaños en toda España, según un informe electoral de Gabinete de Análisis Demoscópico (GAD), al que ha tenido acceso ABC.
El PSOE superó al PP hace cuatro años por 16 diputados (164 frente a 148), lo que pone de relieve la importancia del voto por correo. En 17 circunscripciones, los votos enviados por correspondencia fueron superiores a las papeletas que faltaron a uno de los partidos para llevarse el último escaño en juego, lo que se llama el «resto D´Hondt».
Se ve mejor con un ejemplo: en Lérida, el PSC ganó el último de los cuatro diputados que estaban en liza a CiU, por sólo 236 votos. En esta provincia, los votos por correo fueron 5.075, lo que significa que fueron decisivos para la asignación de ese último escaño en juego. En Teruel pasó algo muy parecido. El PSOE ganó el tercer diputado que corresponde a esta provincia al superar al PP por sólo 232 papeletas. Los votos por correo fueron 3.620.
El último escaño
Esta situación se repitió en otras 15 provincias en 2004: Pontevedra, Cádiz, Gerona, Valencia, Castellón, Toledo, Guipúzcoa, Ciudad Real, León, Vizcaya, Valladolid, Baleares, Sevilla, Barcelona y Madrid. En todas, el voto por correo pudo ser fundamental para decidir el último de los escaños que se disputaban los partidos.
¿Y quién vota por correo? Los motivos para acudir a una oficina, pedir la solicitud y enviar los datos vía postal son muy variados. Pero los números muchas veces hablan por sí mismos. Vizcaya y Guipúzcoa son dos de las provincias españolas con más porcentaje de voto por correo respecto al número de votantes: la primera, con un 3,4 por ciento, y la segunda, con un 2,8 por ciento. Ambas por encima de la media.
Madrid tuvo hace cuatro años el voto por correo más numeroso, con un total de 78.542 solicitudes, lo que significa un 2,2 por ciento del total de los votantes madrileños.
El caso de Barcelona es muy significativo. Los votos postales fueron 35.454, sólo el 1,1 por ciento de los votantes, muy por debajo de la media nacional.
En el caso de las provincias vascas, el mayor número de votos por correo está relacionado con la presión terrorista que existe en aquella Comunidad autónoma, donde una parte de la población, la no nacionalista, tiene muchas dificultades para votar en libertad en los colegios electorales por la amenaza de los proetarras. No hay que olvidar que en nuestro sistema no es obligatorio el uso de las cabinas electorales en los colegios, lo que dificulta aún más el voto en libertad en muchos municipios del País Vasco. Muchos electores se ven además intimidados por la presencia de individuos del entorno proetarra.
El voto de Guecho
Entre los cinco municipios de más de 50.000 habitantes con más solicitudes de voto por correo se encuentran Guecho, con un 4,99 por ciento respecto al censo; Bilbao, con un 3,30 por ciento, y San Sebastián, con un 3,13 por ciento. La otra capital vasca, Vitoria, también se sitúa por encima de la media, con un 2,45 por ciento, en el puesto 17 del «ránking».
Pero los números siguen hablando. Si observamos en qué municipios se vota más por correo y se relaciona después con el resultado en las urnas, se comprueba que el voto por correspondencia es menor donde gobierna la izquierda. En los cinturones industriales de las grandes ciudades, la participación vía postal disminuye drásticamente. Véase el caso de Barcelona, por ejemplo, con un porcentaje muy por debajo de la media. En Madrid, donde el PP gana todas las elecciones desde hace más de una década, el voto por correo duplica al de Barcelona en términos totales y en porcentaje. Por supuesto, no quiere decir que todo el voto sea conservador, pero sí que puede existir una tendencia.
Ceuta, a la cabeza
La lista del voto postal entre los grandes municipios la encabeza Ceuta, que alcanza el 5,01 por ciento. A continuación se sitúan Guecho, Bilbao, Burgos y San Sebastián. La mayoría de los municipios con más voto por correo son capitales de provincia: León, Santander, Cáceres, Zamora y Palencia son los cinco siguientes, pero la lista continúa: Logroño, Jaén, Salamanca, Pamplona, Ponferrada, Ciudad Real, Vitoria y Granada.
En la lista de los municipios de más de 50.000 habitantes con menos voto por correo ocurre algo muy diferente. Ya no hay capitales de provincia, sino localidades del cinturón industrial de Barcelona y Madrid, entre otras. La provincia de Barcelona se lleva los cinco primeros puestos de la tabla: Tarrasa, con un 0,54 por ciento, es el municipio (entre los grandes) con menos porcentaje de voto postal. Le siguen Sant Boi de Llobregat, Badalona, Santa Coloma de Gramanet y el Prat de Llobregat. Ninguno de ellos supera el 0,60 por ciento.
El «cinturón rojo»
Justo a continuación aparecen Fuenlabrada (Madrid), Elche (Alicante), Parla (Madrid) y de nuevo tres localidades de Barcelona: Sabadell, Mataró y Cornellá de Llobregat. En la lista de los 20 grandes municipios con menos voto postal no hay ni una capital de provincia.
Las estadísticas también nos dicen que hay más mujeres -jóvenes- que hombres que se molestan en ir hasta una oficina de correos, hacer la solicitud, esperar que llegue la documentación y enviar después por correspondencia una carta certificada con su voto.
El voto por correo de los residentes en España se introducirá en la urna donde el elector está censado a las 20 horas del 9 de marzo, justo cuando se cierren los colegios electorales. Su voto se escrutará conjuntamente con el resto de sufragios, por lo que no podrá conocerse con precisión la orientación de ese voto. Lo que sí se conoce, y se han hecho estudios sobre ello, es el perfil de estos votantes. Seis de cada 10 solicitudes se envían a la misma provincia, lo que hace suponer que obedecen a desplazamientos u obligaciones profesionales previstas para el día de las elecciones. El caso del País Vasco, por sus propias características, es especial. El otro 40 por ciento restante se envía a otras provincias, lo que implica que se trata de electores residiendo fuera del hogar donde están empadronados, por motivos laborales o de estudios. Y algo importante: no puede olvidarse que si se solicita la documentación en una oficina postal, ya no habrá marcha atrás y no se podrá votar en el colegio.
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