José Bono no podrá ser Presidente del Congreso de los Diputados gracias a los nacionalistas

Los tres partidos que forman la Alianza «Galeuscat» -CiU, PNV y BNG- lograron 19 diputados en las elecciones de 2004, el 5,4 por ciento. Pero los nacionalistas se saben decisivos, por el sistema electoral que tenemos, si tras el 9-M ninguno de los dos grandes partidos alcanza la mayoría suficiente para gobernar. Ayer, sus líderes -Artur Mas, Íñigo Urkullu y Anxo Quintana- se reunieron en Madrid para hacer una demostración de fuerza, mostrar músculo y advertir que estas elecciones generales no son cosa de dos -PP y PSOE-, sino de tres, porque el partido vencedor les necesitará obligatoriamente para cualquier decisión que tome.
Para empezar, una advertencia a populares y socialistas. ¿Qué es eso de que el presidente del Congreso y del Senado sea siempre del PP o el PSOE? Eso, dijeron, se acabó. «¿Por que no puede ser presidente de estas Cámaras un nacionalista? Esta es nuestra propuesta y nuestro interés», señaló Quintana. Artur Mas insistió: «¿Por qué nos tenemos que resignar a que alguien del PP o del PSOE sea presidente del Congreso y del Senado? Simbólicamente, cambiar eso es un mensaje muy claro del modelo de Estado que queremos».
La nueva exigencia nacionalista va dirigida directamente contra la propuesta que ha hecho José Luis Rodríguez Zapatero para que su ex ministro de Defensa José Bono presida la Cámara Baja la próxima legislatura, una oferta realizada antes incluso de la convocatoria de elecciones, saltándose, sin mucho talante, los trámites legales y de cortesía democrática. «No tiene por qué ser el señor Pepe Bono el presidente del Congreso, ni un miembro del PP», insistió el líder de CiU, aunque aclaró que dependerá «de la fuerza electoral» que los partidos nacionalistas obtengan en las urnas. Según «Galeuscat», un presidente nacionalista en el Parlamento reflejaría mejor «la España plural».
Su «gran reto»
El riesgo que ven estos partidos es que el PP y el PSOE lleguen a un acuerdo para impedir la presión nacionalista. «El pacto que hay que evitar es el de PP y PSOE. Es el gran reto que tenemos», reconoció Mas.
Urkullu, Mas y Quintana comparecieron juntos en un hotel de la Gran Vía madrileña, con algunos de los candidatos a las elecciones de sus formaciones políticas. A un lado, sólo tres banderas, las de sus Comunidades Autónomas. En la reunión previa, y en su comparecencia, sólo hablaron en español, su lengua común, y no utilizaron traducción simultánea, que es lo que les gustaría implantar en el Congreso que pretenden presidir. Eso sí, ante la prensa dijeron «buenos días» en todas las lenguas cooficiales.
CiU, PNV y BNG hicieron un somero repaso del programa electoral de «Galeuscat», aunque precisaron que no se presentan como una coalición. Es decir, forman un frente, pero si se vota la reprobación de la ministra de Fomento en el Congreso, el PNV y el BNG se olvidan de sus socios y dan su voto al PSOE a cambio de prebendas presupuestarias, que es lo que pasó la legislatura pasada. Su idea es formar un «cordón sanitario» -expresión que ya se utilizó para excluir al PP de diversos acuerdos- frente al «virus centralista que propagan el PP y el PSOE».
«Somos importantes»
Según Quintana, están en juego dos modelos de Estado: uno «antiguo, con un cerebro central que lo entiende y lo decide todo», y otro el de «Galeuscat»: «cooperativo, plurinacional, moderno, de futuro». «Por eso somos alternativa y tan importantes», aseguró el vicepresidente de la Xunta.
Urkullu cree que «el Estado español no puede seguir así, ni continuar con este estado de cosas». El presidente del PNV también contrapuso dos modelos: «El del PP, que es retrógrado y quiere recuperar un Estado centralista y monolingüe, y el que preconizamos los que estamos aquí». Luego, según Urkullu, está el PSOE y su «clara indefinición», que tendrá «que elegir y decir con qué modelo se identifica más».
Mas fue directamente a lo práctico: «No nos presentamos juntos a las elecciones, pero podemos actuar juntos tras el 9 de marzo». De hecho, el 10 de marzo estos tres partidos mantendrán su primera reunión para decidir sus actuaciones, en función del peso que obtengan en el Parlamento.
Mas conoce bien el programa del PP y del PSOE, según dijo: «El del PP es el de Santiago y cierra España. El PSOE, en su programa, dice que cuando culmine el desarrollo de los estatutos, el Estado de Autonomías habrá quedado configurado», algo que los nacionalistas no aceptan ni de lejos. ¿Qué harían ellos con un Estado de Autonomías completado? «Eso no va a ser así», advirtió Mas, «habrá fuerzas políticas que serán decisivas, en beneficio de Galicia, Cataluña y Euskadi». Su proyecto de Estado es muy claro: «El plurinacional, ésa es la España real, si es que tiene que existir. Un Estado, con varias naciones».
Una «ikastola» en Madrid
Los nacionalistas de «Galeuscat» mostraron su satisfacción con la propuesta de Esperanza Aguirre de abrir un colegio en Madrid en catalán, aunque con matices. Artur Mas se alegró de la idea, pero comparó a la presidenta de la Comunidad de Madrid con «el lobo disfrazado de Caperucita Roja». Iñaki Anasagasti pidió a Aguirre que abriera «una ikastola en Madrid, y si no, que se cambie de apellido, porque es vasco». Y Quintana se mostró «encantado», pero pidió también una escuela en gallego. Y a José Montila le pareció bien.

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