El Consejo de Seguridad analiza la situación de Kosovo, pero no alcanza un consenso

ANTE SU INMINENTE DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

NUEVA YORK.- El Consejo de Seguridad de la ONU ha debatido el problema planteado por Kosovo y su anunciada como inminente declaración unilateral de independencia, pero los países no lograron llegar a una solución de consenso.

Mientras Estados Unidos y el Reino Unido han expresado ante el máximo órgano de decisiones de la ONU su apoyo a esa declaración de independencia, Rusia reiteró su oposición y advirtió de que ello supone una “quiebra descarada de la ley internacional”.

La reunión se ha producido a petición de Rusia y Serbia y a ella asistieron los 15 miembros del Consejo de Seguridad y otros 45 países que lo solicitaron.
El presidente de turno del Consejo, el embajador de Panamá, Ricardo Alberto Arias, ha anunciado el término del debate que en él se repitieron “las posiciones ya conocidas de todos” y que ese órgano no tiene previsto “volver a tratar el tema en el mes de febrero”, aunque lo harán si algún país lo solicita.

Las autoridades de Kosovo han anunciado que se preparan para una inminente declaración unilateral de independencia, lo que se podría producir en los próximos días.

A la reunión también asistió el ministro de Exteriores de Serbia, Vuk Jeremic, quien pidió al Consejo que se oponga a esa declaración unilateral, reiteró la posición de Belgrado de que si Pristina lo hace, será nula e inválida, además de advertir que admitirla, puede llevar a “una serie incontrolada de secesiones”.

Jeremic subrayó que “la mayoría de los miembros del Consejo cree, y sólo una muy pequeña minoría se opone, que las negociaciones deben de seguir. Serbia es un país comprometido democráticamente y que cree en las soluciones pacíficas para los conflictos en el siglo XXI”.

Preguntado por la posibilidad de recurrir a las sanciones para evitar que Pristina haga esa declaración, Jeremic dijo que Belgrado “va a utilizar todas las medidas políticas, económicas y diplomáticas de cara a impedir y con carácter último revertir un acto ilegal”, que supone la quiebra del principio de integridad territorial tal como aparece en la Carta de Naciones Unidas.

Belgrado tiene el respaldo de Moscú, quien a través de su embajador ante la ONU, Vitaly Churkin, ha afirmado que un escenario de ese tipo “violaría en lo extremo la Carta de Naciones Unidas, y en particular el artículo 24 sobre la responsabilidad del Consejo de Seguridad en el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo”.

El diplomático ruso insistió en que de producirse, el secretario general de la ONU la debería declarar “inválida y nula”.

“Estamos seriamente preocupados ante la posibilidad de que se produzcan graves amenazas a la seguridad de la población local, si llegara a producirse una declaración unilateral de independencia”, ha dicho Churkin, que anticipó una carrera de secesiones similares a la de Kosovo.

“Puedo ver dos docenas de situaciones similares, algunas geográficamente cercanas y otras más lejanas”, ha añadido.

Por su parte el embajador británico, John Sawers, dijo que lamentaba que no hubiera acuerdo y que para Londres, “la situación de Kosovo es única por la forma en que se ha producido el problema”.

“No hay perspectivas entre las dos partes de encontrar una solución al problema que las enfrenta”, ha afirmado Sawers, que recordó que el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) abordará esa cuestión en su reunión del lunes.

El embajador adjunto de EEUU ante la ONU, Alejandro Wolff, ha reiterado la conocida posición de Washington de favorecer la independencia de Kosovo, una provincia serbia que representa el 15% del antiguo territorio de esa república ex yugoslava y en la que el 90% de sus dos millones de habitantes son de origen albanés.

“El Consejo está bloqueado. Estados Unidos cree que la situación de Kosovo es única y que ni puede ignorarse”, ha señalado Wolff, que achacó la situación actual a “los actos de limpieza étnica” realizados por pasados gobiernos serbios.

Asimismo apostó por la vía de la independencia tutelada a través del plan entregado en 2007 por el mediador de la ONU, el finlandés Martti Ahtisaari, pero que fue rechazado ya por el Consejo.

“Las partes están en una posición que es irreconciliable y por eso han fracasado. No es una cuestión de tiempo”, ha aseverado Wolff, que rechazó así lo expresado por el ministro de Exteriores serbio, que pidió tiempo.

Jeremic poco antes había señalado que “en quince meses de negociaciones se ha llegado a la conclusión de que no hay solución. ¿Qué pasaría si se hubiera hecho lo mismo con el problema de Oriente Medio?”.

Aunque el Consejo de Seguridad no tiene previsto abordar el tema de Kosovo en los próximos días, el embajador ruso recomendó a la prensa “no salir de la ciudad” durante el fin de semana, en alusión a una posible nueva convocatoria del máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas.

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