El CNI expulsa a una de sus mejores espías por pedir reducción de jornada

Alejandra. Ése era uno de sus nombres en clave dentro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). La ex agente entró en los servicios secretos españoles en septiembre de 2005 y llegó a la categoría de directiva. Pero Alejandra cometió un grave error en su carrera como espía cuando su jefe le preguntó si pensaba tener más hijos -ya tenía uno- y respondió que sí. Lo tuvo, el segundo, y entonces pidió acogerse al Plan Concilia de la Administración y reducir un tercio su jornada. Y el siguiente paso fue que su jefe le informó, verbalmente, de que estaba cesada por “bajo rendimiento y falta de iniciativa laboral”.
La ex directiva del CNI, que es licenciada en Administración de Empresas y Derecho por Icade, bilingüe en inglés y francés, además de hablar portugués e italiano, presentó el pasado día 4 una denuncia ante el Juzgado Central de lo contencioso administrativo de la Audiencia Nacional porque considera, entre otras cosas, que “existe una violación del principio constitucional en materia de igualdad […] y discriminación por razón de sexo” en su cese.

En el recurso judicial interpuesto por la espía Alejandra también se explica que tras recibir el pasado 13 de diciembre la notificación verbal, por parte de su jefe, de que estaba apartada del CNI, “fue inmediatamente privada de sus efectos personales, sometidas a un registro humillante y completo en el aparcamiento del Centro y expulsada sin más explicaciones esa misma mañana”.

Alejandra, que pasó todas las pruebas de ingreso, periodo de formación, nombramiento de agente y ascenso a directiva del CNI con excelentes calificaciones, solicitó ser recibida por la secretaria general del Centro, Esperanza Casteleiro, para buscar un ‘por qué’ a su despido. La segunda en rango dentro del CNI no ha recibido a Alejandra y tampoco ha razonado su cese. La ex directiva del CNI también ha intentado llegar hasta la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, pero la actual candidata del PSOE por Valencia se ha desentendido del caso.

La historia de Alejandra, según reza en la denuncia que la ex espía ha presentado en la Audiencia Nacional y a la que ha tenido acceso EL MUNDO, comienza en enero de 2006: “Con ocasión de su toma de posesión en la Oficina Nacional de Seguridad, en enero de 2006, el jefe del Departamento se interesó ante la hoy recurrente, al igual que con otras compañeras, que no con los compañeros, acerca de si, además del hijo que ya tenía, pensaba tener más, a lo que se respondió afirmativamente”.

En agosto de 2006, Alejandra, por consejo de la médico del CNI, acudió a un especialista en cardiología vascular porque tenía problemas con su embarazo. Ello motivó que tuviera que coger la baja. Dio a luz en octubre y se reincorporó a la ONS, con su categoría de directivo, en marzo de 2007.

Por esas fechas, el Centro Nacional de Inteligencia, que administrativamente depende del Ministerio de Defensa, ya había hecho suyo el Plan Concilia, que había entrado en vigor para toda la Administración Pública en enero de 2006. Alejandra solicitó acogerse a las medidas de conciliación familiar en marzo de 2007, con una reducción de un tercio de su jornada laboral. De esa forma se convertía en la primera y única directiva del Centro, con categoría de estatuaria temporal, que solicitaba ese derecho.

Pese a la oposición directa del jefe de Departamento de la ONS, Alejandra recibió el visto bueno a su solicitud desde la Secretaría General del Centro por espacio de un año (hasta el 30 de marzo de 2008). En septiembre de 2007 la todavía directiva de la Oficina Nacional de Seguridad recibió un nuevo informe de idoneidad y de esa forma cumplía los dos años de evaluación positiva que exige el CNI a sus futuros espías cuando ingresan en el Centro.

Y junto a su idoneidad, Alejandra también consiguió que su jefe, cuyo nombre en clave interna es Mazueco, se interesara y preguntara si tenía intención de renovar su reducción de jornada. La directiva del CNI contestó afirmativamente y tres meses más tarde, el 13 de diciembre de 2007, se encontró con su cese y baja del Centro sin motivo justificado.

Hay que recordar que Alejandra no era la típica espía de las películas de James Bond o de serie americanas. La directiva del CNI, especialmente, era una mujer de análisis y había sido fichada por los servicios secretos españoles porque tenía un magnífico currículum como experta en relaciones internacionales y en la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), donde había conseguidos importantes laudos con países como Tailandia, Bosnia, Filipinas, Angola, Kazajistán y otros.

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