El paro y la crisis pasan factura al PSOE, que sigue perdiendo su ventaja frente al PP

En dos semanas, el PP recorta en ocho décimas su desventaja con el PSOE, según la tercera ola de la encuesta continua que DYM realiza para ABC.
Los malos datos de la economía que el Gobierno ha dado a conocer en las últimas semanas han hecho que la percepción de crisis se instale definitivamente en la percepción ciudadana. Así lo refleja la encuesta continua con la que el Instituto DYM pretende medir para ABC las tendencias del electorado. La tercera ola del sondeo -realizada con 1.057 entrevistas entre los días 4 y 14 de febrero- subraya, como dato significativo, que el desempleo y los problemas derivados de la economía se han disparado en la lista de preocupaciones ciudadanas.
La situación económica continúa siendo el asunto más señalado como el principal problema de España, al ser mencionada por el 23 por ciento de los encuestados. Pero su relevancia ha disminuido a favor del desempleo, que ya es señalado como el principal problema por el 20 por ciento de los ciudadanos. Cuando se deja a los encuestados que citen más de un problema, el paro pasa a ocupar el primer puesto de la lista. Así, una mayor proporción de entrevistados -el 42 por ciento- incluye al desempleo entre las principales preocupaciones del país, desplazando a la economía (el 40 por ciento) al segundo lugar.
Paro y crisis económica dejan lejos a otros problemas tradicionales en la percepción ciudadana: terrorismo (36 por ciento), inmigración (24), precio de la vivienda (20), política (16), inseguridad ciudadana (12), condiciones laborales (6), educación (6) y los políticos (5).
La crisis pasa factura al PSOE
Prácticamente, no hay diferencias entre los electorados de los partidos en este apartado del sondeo. El 46 por ciento de los votantes del PP citan el desempleo. En cifras similares se mueven los electores del PSOE (44 por ciento) y algo menos, los de Izquierda Unida (38). En cuanto a la economía, es mencionada por el 47 por ciento del electorado popular, el 36 del socialista y el 40 de IU.
La encuesta del Instituto DYM deja claro que los malos datos económicos pasan factura al Gobierno que preside Rodríguez Zapatero. Aunque las variaciones con respecto a la ola anterior han sido escasas, todas ellas indican un debilitamiento de la posición electoral del PSOE: en primer lugar, la estimación de voto de los socialistas se reduce dos décimas (del 42,4 por ciento de hace una semana al 42,2 por ciento de ahora) mientras la del PP se mantiene en 39,2 por ciento; en segundo término, la intención declarada de voto al PSOE pasa de 30,7 por ciento a 30 (una importante caída en siete días de siete décimas) y la del Partido Popular, del 22,3 al 22,4; y, por último, la valoración de Rajoy se mantiene en el 4 sobre 10, mientras la de Zapatero baja una décima (del 5,4 a 5,3, en una escala de 0 a 10).
La encuesta continua de DYM demuestra que el PP recorta, semana a semana, la distancia con respecto al PSOE en estimación de voto. En quince días, los populares se han acercado ocho décimas. La diferencia a favor de los socialistas en la primera ola era de 3,8 puntos; en la segunda, de 3,2; y ahora, de un 3 por ciento.
La «dramatización» de Zapatero
A la luz de estos datos, parece que la «tensión» que Zapatero necesita para su campaña electoral -según reconoció, sin querer, el líder socialista- no ha hecho mella en el electorado. Habrá que esperar a la cuarta ola (que ABC publicará en siete días) para saber si el escenario de «dramatización» que planea el presidente del Gobierno conlleva el efecto deseado entre los votantes de izquierda y los indecisos.
Por su parte, el PP supera ya en un punto y medio el resultado que cosechó en las elecciones generales de hace cuatro años (37,5). Este porcentaje demostraría que, aunque mínimamente, los populares aciertan en su estrategia de centrar su campaña en propuestas concretas para intentar solucionar los problemas de los españoles (en especial, ofertas electorales en materia de inmigración, seguridad ciudadana y bajada de impuestos).
Otro dato significativo es que, día a día, aumenta el intereses de los ciudadanos por ir a votar (16 por ciento en la primera ola, 18 en la segunda y 20 ahora). Los más motivados son los votantes del PP (26 por ciento), por delante de los del PSOE (22), lo cual demuestra que Rajoy agita más a su electorado que Zapatero al suyo.
En cuanto a las premisas de voto, se observa un incremento del escepticismo en todos aquellos factores en los que el PSOE cuenta con expectativas más favorables, que se manifiesta en el aumento de la proporción de entrevistados que no se inclinan por ninguna opción política. El aumento del escepticismo debilita la posición del PSOE, que en la tercera ola ha obtenido en todos estos factores peores expectativas que las que obtuvo en la primera encuesta de DYM, publicada hace dos semanas.
La rebaja de impuestos
El aumento del escepticismo ciudadano sobre la mejor opción política también se observa en relación a algunos de los factores en los cuales las expectativas del PP son mejores que las del PSOE, tales como el refuerzo del apoyo a la familia y la rebaja de impuestos. En relación al apoyo a la familia, el aumento de pesimismo provoca una erosión de la posición relativa del PP en la encuesta, mientras que respecto a la rebaja de impuestos, el aumento del escepticismo erosiona la posición relativa del PSOE.

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