Escenarios posibles para un complejo proceso separatista

LAS CLAVES DEL FUTURO DE KOSOVO

La independencia de Kosovo puede descorrer el telón de distintos escenarios. Desde la ruptura violenta del territorio en reductos fortificados de resistencia serbia hasta el statu quo que abra paso a un régimen especial en el norte, con presencia reforzada de la ONU en detrimento de una misión europea difícil de digerir en Belgrado.

Partición del territorio
La mitad de los serbios que viven en Kosovo -unos 120.000- no cruzan jamás el puente que quiebra en dos la norteña ciudad de Mitrovica. El distrito fronterizo con Serbia es su plaza fuerte, con una administración paralela que desde Belgrado suministra policía, sanidad y jueces. Es la zona de fricción más caliente entre ambas comunidades y podría responder a la declaración de independencia proclamando la unión a Serbia.
“No la aceptaremos jamás, continuaremos viviendo en Serbia con nuestras propias instituciones”, ha advertido Milan Ivanovic, un influyente líder serbokosovar. Shkelzen Maliqi, prestigioso politólogo kosovar y analista del diario Gazeta Express lo descarta: “Si los serbios tratan de desestabilizar Kosovo se verán en guerra no contra los albaneses, sino contra la OTAN y eso no lo quieren ni Belgrado ni Moscú”.

Maliqi distingue la situación actual de la que permitió en los 90 la creación de cantones étnicos en los países surgidos de la desintegración de Yugoslavia. “En aquel entonces los serbios pudieron formar unidades especiales autónomas como la República Srpska de Bosnia porque tenían detrás la maquinaria de la policía y el Ejército serbios. Ahora no disponen de esa protección”.

Fortificación de los enclaves
Si los serbios del interior de Kosovo tratan de delimitar físicamente las fronteras de los enclaves, ahora difusas, con barricadas o alambre, puede haber una confrontación con sus vecinos albaneses.

Ola de violencia
La chispa que en marzo de 2004 incendió Mitrovica arrasando 19 vidas y siete pueblos no llegó nunca a aclararse del todo. Cualquier incidente puede hacer saltar por los aires el polvorín, aunque hay un consenso en Kosovo que da la lección por aprendida. Sobre todo en un momento en que los ojos de la comunidad internacional están fijos sobre el territorio.

Miembros de la KFOR montan un control entre la zona que separa a serbios y albaneses junto al río Ibar. (AP)
“Confiamos en vosotros”, decía ayer el comandante general de la fuerza de la OTAN en Kosovo, para advertir acto seguido: “La KFOR os está vigilando”. Por si acaso, el primer ministro, Hashim Thaci, ha empapelado Pristina con carteles que piden una celebración ‘digna’. “Serbios y albaneses discrepan en muchas cosas, pero si hay algo en lo que coinciden es en la necesidad de paz”, señala Jeta Xharra, periodista del ‘think tank Balkan Investigating Network’. Es el remate final de las guerras de la antigua Yugoslavia».

Provocaciones aisladas
Por ser las más probables, son las que más se temen. Aunque soldados y policías insisten en que están preparados tanto para la alegría como para el descontento. “No podemos permitir disparos de celebración al aire ni bloqueos de protesta en las carreteras. Pero tenemos 1.200 agentes entrenados y 400 antidisturbios que no había antes”, asegura Veton Elshani, portavoz de la Policía.

Boicot diplomático y económico
El presidente,

Boris Tadic, el mal menor en términos radicales dentro del crispado panorama político serbio, ha jurado el cargo advirtiendo de que no renunciará a luchar por Kosovo, aunque siempre por medios pacíficos. Estos pueden incluir cortes en el suministro de electricidad -que lloverían sobre mojado en la grave crisis energética del territorio-, boicot económico y cuarentena diplomática.

“El sabotaje económico es peor para ellos porque nosotros tenemos otras fronteras abiertas. En cambio, gran parte de su comercio se lleva a cabo con Kosovo y una ruptura repercutiría en la pérdida de ese mercado”, señala Maliqi.

‘Statu quo’
La temida partición del territorio es una realidad de hecho sobre el terreno. “Las represalias de los serbios de Mitrovica no cambiarán demasiado las cosas”, apunta Xharra. “Belgrado dice aceptar la misión de Naciones Unidas, pero el hecho es que no nos deja viajar hacia su territorio con los documentos que emiten las instituciones internacionales. Si finalmente hay partición, no será mayor de la que tenemos ahora”.

Régimen especial para el norte
La actual autonomía del norte puede derivar en una especie de miniprotectorado en el futuro, con una presencia más importante de la KFOR en el área y un estatuto especial en la región. “Ya se hizo en Bosnia, en la región de Brcko. El resultado fue que esa zona no sólo se pacificó, sino que se desarrolló más rápidamente que el resto de Bosnia”, dice Maliqi. “La misma estrategia podría aplicarse aquí”.

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