Escocia se apunta al «efecto Kosovo»

El ministro principal de la región apunta que el 40% de habitantes quiere la independencia

El Gobierno escocés recalca que el 80% de la población apoya el referéndum de autodeterminación

El primer ministro escocés, Alex Salmond, se cansa de repetir que el independentismo que defiende, y con el que quiere convocar un referéndum de autodeterminación en 2010, no se puede relacionar con la situación de ningún otro país.
Pero, casualidades de la vida, tan sólo unos días después de la proclamación unilateral de Kosovo, el líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) decide plantarse en Londres para hablar del proceso de consulta que tiene en mente y, por cosas del azar, se reúne sólo con la prensa internacional.

Las habilidades sociales de Salmond no quedan reflejadas sólo en estos pequeños detalles. El ministro principal de Escocia se desenvuelve con demasiada soltura con los medios. Se muestra cercano, pero al mismo tiempo consigue medir al milímetro cada una de sus palabras. Él lleva la conversación. Cuando se le pregunta sobre Cataluña, se limita hablar de fútbol. Cuando se le plantea el conflicto del País Vasco, dice que es no es competencia de su trabajo, que «no quiere molestar» en asuntos internos de otros países.
En definitiva, Salmond, que lidera un Ejecutivo en minoría desde que ganara las elecciones de mayo de 2007 prometiendo una consulta popular, viajó ayer hasta Londres sólo para vender su estrategia.
El responsable del Gobierno escocés aseguró que en los últimos meses el porcentaje de población que quiere la independencia ha subido cinco puntos (actualmente está en un 40%) y recalcó que más del 80% de los escoceses apoya el referéndum de autodeterminación. Salmond aclaró que cualquier proceso de independencia se debe ajustar al principio general de ser democrático y pacífico y recalcó que en los cuarenta años que han pasado desde que su partido obtuvo su primera representación parlamentaria no ha habido ningún muerto por posicionarse a favor o en contra de la autodeterminación.
«Cada caso es completamente distinto. Kosovo es Kosovo, País Vasco es País Vasco y Escocia es Escocia. No creo que haga ningún daño a Europa el hecho de que un país pregunte a su población qué es lo que quiere hacer. Además, mi situación no es comparable con la de ningún otro», matizó.
Salmond recordó que Escocia se unió de manera voluntaria a Reino Unido en 1707 y de la misma manera se puede separar. El problema es que, al estar en minoría, el líder del SNP no cuenta con el suficiente apoyo para llevar la ley del referéndum al Parlamento Escocés.

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