Fin del teatro de la senadora

Si hay algo claro a estas alturas del partido, es que a la ex primera dama le ha fallado la estrategia. La obsesión por convertirse en la primera presidenta de EE UU le ha hecho mirar demasiado lejos e ignorar el peligro que tenía tan cerca. Según John Mercurio, editor de una de las webs clave para seguir las elecciones (The Hotline), Hillary comenzó peleando en las primarias como si fueran unas presidenciales. «En los primeros debates hablaba como lo haría la candidata demócrata a las generales, y eso que tenía al resto de los aspirantes sentados al lado». Tan segura estaba Clinton de que Obama no superaría el «Supermartes», que «no reservó dinero para el resto de la contienda y tuvo que poner cinco millones de dólares de su propio bolsillo». Cuando comenzó a perder, echó mano de todos los recursos imaginables. Lloró como una víctima, bromeó como una ganadora y ayer acabó atacando como una guerrera. El martes veremos si el cambio ha llegado a tiempo.

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