Gallardón y Mayor Oreja, nuevas víctimas de la estrategia de acoso radical al PP

«Nos conviene que haya mucha tensión», señaló el candidato socialista pensando que no le oía nadie. Pero le oyó todo el mundo, y lo cierto es que esto va a más

Felipe González: Rajoy es un imbécil

La tensión sigue aumentando cada día que pasa en la campaña electoral, como quería Zapatero. «Nos conviene que haya mucha tensión», señaló el candidato socialista pensando que no le oía nadie. Pero le oyó todo el mundo, y lo cierto es que esto va a más. A los ataques sufridos por dirigentes del PP en los últimos días y los insultos personales dirigidos contra Mariano Rajoy y los populares -Felipe González le llamó «imbécil» y vago el jueves pasado en un mitin- ayer se sumaron nuevos actos de acoso radical contra el partido de la gaviota.

El «cordón sanitario» -expresión adoptada por los nacionalistas aliados del PSOE para aislar al PP- se activó de nuevo en Cataluña, en este caso contra el eurodiputado Jaime Mayor Oreja. En Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón también sufrió el intento de boicot de un acto público por parte de un grupo de exaltados. Y varios dirigentes de UPyD pasaron a engrosar la lista de acosados, también en Cataluña.
Discrepar del nacionalismo en Cataluña tiene sus riesgos. Y en algunos casos, físicos, como es el caso de las agresiones sufridas días atrás por la cabeza de lista por Barcelona, Dolors Nadal, por parte de un grupo de radicales independentistas. El acoso al PP continuó ayer en la persona del eurodiputado Jaime Mayor Oreja, quien durante un acto electoral en Sant Pere de Ribes (Barcelona), fue abucheado e insultado por un grupo de personas que llevaban banderas independentistas. No hubo contacto físico, pero sí momentos de tensión cuando esos ocho exaltados recibieron a Mayor Oreja y al presidente del PP catalán, Daniel Sirera, al grito de «fuera fascistas» y «vosotros, fascistas, sois los terroristas».
Los independentistas siguieron a la comitiva popular, que visitó un mercadillo local, a corta distancia y sin dejar de gritar consignas del tipo «Los países catalanes no son España. 9 de marzo: Abstención» o «Aborto libre y gratuito», «Ninguna persona es ilegal» o «Hoy se tortura como la dictadura».
La semana pasada, otro grupo de independentistas también profirió insultos hacia el PP a las puertas de un mitin protagonizado por el secretario general de este partido, Ángel Acebes, en Lérida. La fuerte presencial policial, que comienza a hacerse habitual y obligada en los actos que organiza el PP en Cataluña, evitó que los radicales entraran en el recinto. En aquella ocasión, los radicales coreaban la frase «Partido Popular, partido policial», que ayer también pudo oirse en el intento de boicot al acto de Mayor Oreja.
Pese a ello, el eurodiputado popular no se calló y acusó a los nacionalistas de «abrazarse a objetivos históricos de ETA, como por ejemplo la autodeterminación».
Estos ataques se suman a los sufridos por la presidenta del PP vasco, María San Gil, la líder de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, y los dos consejeros de la Comunidad de Madrid. Ataques que, según han denunciado sus víctimas, son alentados por la tolerancia de otras formaciones políticas, especialmente el PSOE.
Ataque a UPyD
Pero el PP no fue el único partido acosado ayer. Cuatro personas intentaron agredir a miembros de la coordinadora catalana de UPyD y atentar contra la bandera española que llevaban los asistentes, en un acto celebrado en Barcelona. Al sentirse en minoría, los individuos huyeron, tras proferir amenazas de muerte a los asistentes, según fuentes de UPyD.
En Madrid, una pitada olímpica recibió ayer al alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, cuando llegó al centro integrado de Arganzuela para presentar el proyecto «Madrid juega en verde», para la promoción de la candidatura de la capital a los Juegos de Verano de 2016. Una cincuentena de sindicalistas -de CC.OO., UGT y CGT- entraron por la fuerza en el polideportivo donde se celebraba el acto y, blandiendo pancartas, protestaron contra la privatización de centros deportivos que está acometiendo el Gobierno municipal. Cabe recordar que Madrid y Valencia, caladeros de votos del PP, sufren una oleada de huelgas en los servicios públicos, apoyadas sin fisuras por los sindicatos de izquierda.
Ayer, se vivieron algunos momentos de tensión: las concejales Ana Botella y Concepción Dancausa trataban de entrar por una puerta cerrada mientras, a apenas cinco metros de ellas, los sindicalistas gritaban y la pitada arreciaba, con los guardaespaldas actuando como escudos.
Trato con los exaltados
En el acto participaban una treintena de niños -se trata de un programa para promocionar la candidatura olímpica entre los escolares- que presenciaban algo atónitos la escena. El alcalde tomó el micrófono y pidió a los sindicalistas silencio para realizar el acto, comprometiéndose a recibirles al final del mismo. Y advirtiéndoles de que, en cualquier caso, no ordenaría a la Policía que les desalojara. Ellos aceptaron el trato, guardaron silencio durante los 45 minutos que duró el acto y, a continuación, mantuvieron una breve reunión de diez minutos con el alcalde.

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