Una infancia con escolta

Es el caso de Marta una joven que vive en Donostia y que desde los 9 años sufre el acoso y el maltrato por parte de sus compañeros. Ahora, casi a punto de cumplir los catorce, la Ertzaintza ha decidido ponerla en contra vigilancia desde hace algunas semanas para impedir que la sigan maltratando.

Todo empezó en el centro donde estudiaba, un grupo de jóvenes de su edad, sin motivo aparente decidieron hacerle la vida imposible, insultándola en la escuela, en las calles de su barrio, acosándola, pegándole y robándole. La aislaron socialmente haciendo la situación insostenible.

El grupo de acosadores está formado por diez inconscientes y liderado por tres jóvenes provenientes de familias desechas. Todos han sido identificados y denunciados pero cuando el caso fue puesto en manos de la Fiscalía, el paso jueves esta anunció a los padres de Marta que el caso sería archivado ya que todos son menores e inimputables.

De nuevo la brillante idea de una Ley del menor que no ampara a las víctimas, si no a los delincuentes, es una vergüenza que una Ley permita estos extremos, en los que una niña debe tener escolta para asegurar que sus acosadores, que disfrutan de impunidad puedan seguir haciéndole la vida imposible.

Una muestra más de la incapacidad por parte de las autoridades académicas para terminar y solucionar este tipo de casos, según opinan los padres de Marta, la cual siempre ha sido acusada por los profesores de que era ella quien provocaba estas situaciones, llegando al extremo en que en uno de los tres centros docentes donde ha estado escolarizada, el director la obligó a limpiar una pintada en una pared, donde se la insultaba, es muy duro ser acosada y maltratada por tus compañeros y que encima tengas que ser acusada de ser la causante ¿desde cuándo una víctima debe defender su inocencia?

Su historia comienza en el 2002, cuando repitió curso, según su madre Marta nunca ha sido una estudiante modelo, le cuesta sacar los cursos, aunque era activa, extrovertida y cariñosa, tenía la mano muy larga, nunca acudía a los adultos para arreglar sus problemas con sus compañeros, es una niña que no se deja pisar y se defendía.

En clase la llamaban la repetidora cosa que a Marta no le gustaba y empezó a quejarse en casa de ello, sus compañeros del año anterior ya no la aceptaban, pero sus padres pensaron por aquel entonces, que no debían preocuparse y que pronto haría nuevos amigos y todo aquello pasaría.

Debido a que cada vez que salí a la pizarra sus compañeros se mofaban de ella, decidió decir que no sabía las respuestas a lo que le preguntaban y así evitar las burlas, hasta el punto de que los profesores comunicaron a sus padres que la niña no sabía leer y que no progresaba académicamente, algo absurdo para sus padres, ya que esta los domingos en la iglesia era quien leía los textos en los oficios.
Les aconsejaron clases particulares, donde la pequeña leía perfectamente por lo que las declaraciones de los profesores seguían siendo incoherentes.

Sus padres descubrieron que el nulo progreso de su hija en el colegio coincidía con los conflictos que esta estaba sufriendo con sus compañeros, tras hablar con los profesores estos les dijeron que la niña es hiperactiva, cosa que el médico negó pues si así hubiese sido, habrían acudido mucho antes a pedir ayuda.

«’Ama, ¡por qué tengo que aguantar que me llamen puta repetidora, la margi, txerri…?’ me decía la niña», recuerda su madre. Desde la escuela informaron a los padres de Marta de que la niña, era la culpable de todo, de los insultos, el vacío.. La tacharon de monstruo, de tener problemas psicológicos y de ser una mentirosa, cosas que no se reflejaban en ningún momento en los informes escolares.

Por consejo de los responsables del centro los padres y la niña acudieron a un gabinete psicológico, donde perdieron tiempo y dinero ya que de nada sirvió, ya que el problema no estaba en la niña ni en su familia, sino en el acoso que sufría la menor.

Poco después Marta empezó a ser perseguida al salir del colegio, la insultaban e incluso el abuelo de uno de los niños que la acosaban llegó a tirarle de las coletas en plena calle. Poniendo el caso en conocimiento de la nueva escuela, los padres se asombraron de la respuesta que obtuvieron, acusaban a la niña de fantasear y mentir sobre el tema, y lo que es peor al acoso real se sumaba la idea de los psicólogos que apoyaban la respuesta del centro escolar y sostenían que podía ser que fuera la menor quien provocaba a los demás.

Los años siguientes no cambiaron en nada, los insultos y los menosprecios se sucedían con igual intensidad, cuando salía los fines de semana su grupo de amigas entre las que se encontraban algunas de las acosadoras la dejaban sola y terminaron por abandonarla por temor a las posibles represalias de los otros maltratadores.

Como ya he comentado antes en el centro comenzaron a aparecer pintadas con insultos hacia Marta en especial uno que decía “Marta Puta” y la cual tuvo que ser limpiada por la propia víctima tal como ordenó sorprendentemente el director del colegio, lo que reforzaba la posición de los acosadores y la idea de que tenían libertad total para hacer con ella lo que les diera en gana.

El año pasado en el mes de junio, alguien arrojó un periódico incendiado a la ventana de la casa de Marta, sospecharon de una de las acosadoras que vive en el mismo edificio la cual días después le reconoció a Marta que había sido ella “te lo hice para joderos” fueron las palabras de la acosadora.

Durante el verano de ese año la cosa fue tranquila, Marta no había perdido la ilusión de empezar el nuevo curso, pero todo fue de mal en peor, por las noches se levantaba para abrir el armario y probarse distintas ropas, el motivo era que si iba con chándal la llamaban puta guarra, si vestía prendas de Zara, era una cutre y si llevaba prendas de marca era una puta pija…

Un mes después del comienzo del curso la tutora de Marta se puso en contacto con su madre para hacerle saber que había observado que su hija estaba siendo objeto de maltrato por parte de sus compañeros y que aunque ella se defendía era totalmente desproporcionado lo que recibía a cambio.

Tres días después Marta fue acusada de provocar las situaciones que desencadenaban el acoso, la acusaron de sacar fotos a sus compañeras desnudas, pero por suerte la niña ya le había contado a su madre que una de las acosadoras le había cogido el móvil y había simulado que había sacado esas fotos a sus compañeras, tras esto amenazó a la menor que no tuvo más remedio que admitir los hechos autoinculpandose y pedir perdón, aun cuando en su móvil no se encontró ninguna foto.

Por seguridad les aconsejaron cambiar de nuevo a la niña de colegio, ya que no podían asegurar la integridad física de la pequeña, no podía tener recreos para no estar en contacto con sus agresores y debía permanecer en compañía de un adulto en todo momento, lo que no aseguraba que entre clase y clase fuese insultada y agredida.

Finalmente fue derivada a otro centro, pero en el nuevo colegio la tranquilidad duró cuatro días, sus compañeros la atosigaban con preguntas fuera de tono, como si se introducía objetos en la vagina, o si era cierto que había ejercido la prostitución. Según averiguaron sus padres los acosadores habían hecho correr estas difamaciones entre sus nuevos compañeros, a través del boca a boca y por Internet tras robarle la cuenta de messenger a Marta.

Volvieron los insultos y acusaciones de que había sido insultada por colgar fotos de sus compañeras desnudas en Internet. Marta volvía hecha polvo a casa pero reconocía que estaba mucho mejor que en los otros centros. A pesar de esto el acoso se extendía fuera del recinto escolar, tocaban al timbre de su casa, la llamaban al móvil, rajaron las ruedas del coche familiar y la esperaban en el portal, incluso se entrometieron en la actividad deportiva que ella practicaba y donde había encontrado refugio.

La Ertzaintza que ya estaba al tanto del caso decidió ponerle escolta a la pequeña durante dos semanas, fueron días de tranquilidad para toda la familia, al mismo tiempo los padres buscaron ayuda en la Asociación contra el Acoso Escolar, cuya presidenta trato de media ante Educación donde le manifestaron que la madre se pusiera en contacto con ellos, cuando esta habló con el Inspector, él ni siquiera sabía que se trataba de un caso de bullying.

Marta continua a día de hoy en el mismo centro donde hay días mejores y otros peores, solo quieren que todo esto termine de una vez, no está para más psicólogos y están hartos de ser ante los ojos de los demás, los culpables, cuando en verdad son las víctimas.

Es vergonzoso como los tutores de nuestros hijos se lavan las manos de esta forma, como pueden dejar que durante años se sucedan este tipo de acosos y maltratos a una niña y que la acusen de provocadora cuando lo que trata es de defenderse, que pasa que para que te hagan caso y no te tachen de culpable, tienes que dejar que los demás te traten como si fueras una mierda?

Ese es el problema, o eres una víctima en todos los sentidos, o eres el culpable de lo que te ocurre. Una niña de 14 años lleva desde los 9 siendo víctima de unos jóvenes indeseables, los cuales poseen total impunidad, por eso mismo por ser menores, pero la ley los ampara a ellos y no a la menor que está sufriendo todo esto.

Este es otro caso donde impera la necesidad de un cambio en las leyes para evitar que casos como este lleguen a tales extremos, y donde se ve necesaria la implicación de los docentes de los centros escolares donde se producen. Hace falta más interés y más participación por parte de estos, lo cual ayudaría a erradicar estas actuaciones por parte de los jóvenes desequilibrados que pueblan los colegios, por que por desgracia el caso de Marta no es un caso aislado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: