Intento de suicidio por no ser aceptado

El pasado día 3, cerca de las 11 de la mañana, se formó un conglomerado de gente en la calle donde resido, cuando me asomé al balcón para ver que ocurría, pude ver varios coches de policía y bomberos, muchos vecinos guiados por la curiosidad habían salido a la calle para averiguar que estaba ocurriendo.

Desde mi casa sólo podía ver a toda la gente detrás del cerco policial, pero al alzar la vista observé una figura en la terraza, un hombre quería precipitarse al vacío y un vecino del bloque parecía estar hablando con él, tratando de negociar para que no saltara, aunque sus intenciones parecían claras.

Por suerte, un policía al que el suicida no había visto, consiguió acercarse lo suficiente a él, como para cogerlo por la espalda y empujarlo hacía dentro. Todo quedó en un susto y la policía salvó una vida, poco a poco la gente se fue dispersando y todo volvió a la normalidad en la calle. Más tarde y aún con mucha curiosidad decidí averiguar qué era lo que había motivado a ese joven al suicidio.

Como ya podéis imaginar todos los vecinos de un mismo barrio nos conocemos y las noticias vuelan de boca en boca, pero en este caso no sé por qué, nadie tenía mucha más información que yo al respecto. Pregunté e investigué pero todos los presentes me daban poca información, sólo sabían donde vivía la madre del joven.

No lo pensé mucho y aunque podía parecer insolente por mi parte, fui a casa de la madre del joven para interesarme por su hijo y conocer la historia de primera mano. Me recibió muy amablemente, me presenté y como cabía esperar conocía a mi madre, lo que suavizó más la conversación.

Fui todo lo directa posible y le pedí que me hablara de su hijo, entonces me mostró unas fotos de una niña pequeña y la miré con cara de no entender nada. Era su hija, el joven al que vi subido en la terraza, en realidad era una mujer, nació siendo niña, pero siempre ha sido un hombre, así me lo explicó su madre.

Ella siempre le ha apoyado en su lucha por cambiar un cuerpo del que no se sentía dueño. Me explicó lo duro que había sido el tratamiento hormonal al que se somete, la operación para quitarse los pechos y lo costoso de la operación para implantarle los genitales masculinos, que aún no ha podido hacerse.

También pude conocer a la que hoy es su pareja, una joven que está enamorada de él, sin prejuicios y angustiada por lo sucedido, me relató que no es la primera vez que ocurre, ya han sido varios los intentos de suicidio de este joven, me contaba entre lágrimas que no sabe cómo ayudarle, tiene depresiones desde que empezaron los cambios en su cuerpo.

Y que por más que le apoyan y le animan, el problema no está en su familia, si no en la gente de fuera. Por lo que pude averiguar, está en tratamiento psicológico desde hace ya mucho a causa de una depresión profunda, en un principio llegué a pensar que se trataba de que no estaba preparado para el cambio de sexo, pero su madre me aclaró mejor las cosas.

Aún no ha podido cambiar su nombre del carnet de identidad, lo que significa que cuando accede a un trabajo con posibilidad de contrato se encuentra las puertas cerradas. Sufre una marginación social que le ha llevado a la depresión, no le aceptan en su grupo de amigos, ni los vecinos del barrio donde vive.

Las únicas personas hasta el momento que le apoyan son su familia y su pareja, que aunque es un pilar fuerte donde apoyarse, no es suficiente para el desarrollo normal de una persona, no es aceptado por la sociedad que le rodea, lo que mina sus fuerzas y sus ganas de luchar por aquello que desea y a lo que tiene derecho, una vida normal sintiéndose lo que es, un hombre.

Tras todas las aclaraciones y con una gran pena, me fui a casa y decidí escribir esto.
Opino que cada cual es libre de tomar las decisiones que crea pertinentes y necesarias, siempre y cuando eso no suponga un peligro para los que le rodean, ni para la propia persona siempre que esta disponga de todas sus facultades mentales en estado óptimo.

Si este chico nacido mujer, desde siempre ha sentido que el cuerpo que tiene no le pertenece y choca con lo que siente, tiene derecho a efectuar los cambios correspondientes, la sociedad puede reservarse el derecho de aceptar o no algo así, pero de esto al hecho de marginarlo socialmente hay un camino que no entiendo.

No hace mal a nadie siendo quien es y cómo es, no tiene la oportunidad ni el por qué ocultar lo que ocurre, pues como ya he dicho aún consta en su carnet de identidad su nombre de mujer, muchos se quejan de que los transexuales no deberían ocultar lo que son, pero es de hipócritas esto, ya que son los mismos casi en su mayoría, los que rechazan a estas personas y las obligan a ocultar y avergonzarse de lo que son.

Me parece lamentable que se les niegue la oportunidad de trabajar en puestos para los que seguramente estén preparados, puesto que si no es así ¿para qué se presentan a ellos?

Una vez más queda constancia de que la sociedad aún no está preparada para aceptar este tipo de cosas, pero no por ello pueden tomarse la libertad de empujar a alguien a una depresión y a varios intentos de suicidio, no pido que se acepte por la fuerza que los transexuales tienen derecho a tener el sexo con el que se sienten identificados, pero sí pido que se tenga un mínimo de respeto, pues siguen siendo personas, como tú y como yo.

Y con esto estamos atacando a nuestros iguales, porque como ya he dicho y no me cansaré de repetir, son personas como todos los demás, y es cruel maltratarlos socialmente de esta forma.

Tampoco es cuestión de buscar culpables, pero si responsables, alguien inocente que sólo busca tener una vida normal y que no pidió nacer con este problema, ha intentado quitarse la vida en varias ocasiones, por culpa de una sociedad a la que no le es suficiente el no aceptarle, sino que además se empeña en marginarle y despojarle de todos sus derechos, como si de un mal contagioso se tratara…

He podido ver con mis propios ojos la desesperación e indignación de una madre, la tristeza y el miedo de una compañera sentimental, y se me remueven las entrañas, al pensar que sólo puedo expresar mi descontento y vergüenza ajena a través de estas líneas.
Sólo espero que pueda superar esto de una vez y encuentre gente que de verdad sepa valorarlo por quién es, ya que aunque la inmensa mayoría no son capaces de entenderlo, se de buena tinta que hay gente que sí.

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