ETA revienta la campaña al asesinar a tiros a un ex concejal

La esposa y una de las hijas de la víctima trataron de socorrer al ex edil, que murió en un hospital

Isaías Carrasco fue tiroteado por un pistolero de la banda en Mondragón cuando subía a su coche

Cuatro años después, el zarpazo del terrorismo ha vuelto a poner fin brusca y anticipadamente a la campaña electoral. Esta vez, sin embargo, las dudas y la confusión surgidas sobre la autoría del brutal atentado del 11 de marzo no han existido, porque detrás de este asesinato está la mano de ETA. Tres meses después de acabar con la vida de dos guardias civiles en Francia, los etarras volvieron a empuñar sus pistolas y acabaron a sangre fría y de tres certeros disparos con la vida del ex concejal socialista Isaías Carrasco, de 43 años. Lo hicieron en Mondragón (Guipúzcoa), bastión abertzale por antonomasia donde lo anormal es normal: pintadas a favor de ETA, carteles con las caras de etarras encarcelados?; y donde ayer por la tarde, ajenos a lo sucedido, cientos de ciudadanos paseaban apaciblemente con sus hijos o poteaban en los bares, en una imagen muy distinta a la de otros lugares conmocionados durante horas, incluso días, por la acción terrorista.

A Carrasco lo «cazaron» a las puertas de su casa, en el número 6 de la calle Navas de Tolosa, enclavada en al barrio de San Andrés, sobre la una y media de la tarde. Empleado en una autopista de peaje, se dirigía como cada día a su centro de trabajo. Pero no llegó. Cuando ya estaba montado en su coche, un terrorista le descerrajó a dos metros de distancia cinco disparos. Dos le alcanzaron en el cuello y un tercero en el vientre. Las detonaciones alertaron a todo el barrio, incluidas a su mujer y a una de sus tres hijas, la mayor. Las dos se precipitaron escaleras abajo. Lo que se encontraron al llegar a la calle no pudo ser más desolador. Isaías yacía en el asiento de su vehículo con los tres impactos. Inmediatamente, pidieron auxilio. Los disparos no habían acabado con la vida del ex edil socialista, muy popular en el barrio, buena gente, como afirmaban ayer todos los vecinos del barrio. «¡Tranquilo, que de ésta sales!», le decía su esposa en un vano intento se insuflarle ánimos mientras Carrasco negaba con la cabeza tal posibilidad. Su hija era toda rabia, ira incontenida y, según explicó una vecina a varias cadenas de televisión, no pudo reprimir los gritos de «¡asesinos!, ¡asesinos!», mientras contemplaba la escena.
Inmediatamente, los servicios médicos se presentaron en el lugar y evacuaron a Isaías al hospital de la localidad. Cuando veinte minutos después entró en el centro médico, aunque inconsciente, todavía conservaba un halito de vida, poco, pero había vida en él. Por un momento, incluso, los facultativos que lo atendían consiguieron estabilizarlo. Después de dos paradas cardiorrespiratorias, Isaías murió.
Los terroristas planearon perfectamente la acción y, tras acabar con Carrasco, huyeron en un vehículo claro que está al cierra de esta edición estaba siendo buscado por las Fuerzas de Seguridad. El atentado ha contado con la información proporcionada por los «chivatos» que la banda tiene en Mondragón, uno de sus feudos en el País Vasco, que comprobaron que el ex concejal no tenía escolta y que mantenía una cierta rutina.
Carrasco era muy conocido en su barrio. Hombre campechano, sus padres eran originarios de Zamora y, según los que le conocían, era muy aficionado al fútbol y a los toros. Pese a la amenaza que supone ser concejal en el País Vasco, y más en un lugar como Mondragón, había renunciado a la escolta. Los ex ediles de esta formación política están obligados a mantener la protección personal después de los comicios, algo que ocurrió en este caso, pero a partir de los seis o siete meses posteriores pueden renunciar de forma voluntaria. Carrasco comunicó esta decisión a las autoridades a finales del año pasado.
La capilla ardiente del ex edil socialista quedó instalada desde las nueve de la noche en el salón de plenos del ayuntamiento de la localidad, no sin polémica previa. Todos los grupos representados en la corporación municipal se reunieron para consensuar un comunicado de condena del atentado, cosa que fue imposible, puesto que ANV, que gobierna en minoría desde las elecciones municipales del mes de mayo del pasado año, se opuso a ello, lo que dio lugar a una condena, pero no unánime de la acción. Pese a su oposición a condenar el atentado, la alcaldesa de Mondragón se había acercado horas antes hasta el hospital para visitar a Carrasco, un gesto que le valió la más enérgica de las reprobaciones de los compañeros del socialista que se habían acercado hasta el lugar para estar con la familia y que echaron a la primera edil. Aunque no sólo sus compañeros de partido acudieron al lugar. María San Gil, presidenta del PP vasco, también estuvo en la localidad y tuvo que soportar estoicamente los silbidos e insultos de los seguidores proetarras, que en esta localidad son muchos. Más tarde acudirían el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El funeral y entierro de Carrasco se celebrará hoy a partir de las cinco de la tarde en la parroquia de San Juan Bautista.
Por la mañana, en la plaza del Ayuntamiento, se celebrará una concentración y para el lunes, está prevista una manifestación que recorrerá las calles de la localidad.

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