El brigada superdotado

“Hombre atractivo, alto, moreno, muy apasionado, tierno, morboso, atlético y superdotado…”. Remitir a una página web especializada en contactos sexuales el anuncio encabezado por esta frase puede costarle hasta dos meses de arresto a un brigada de la Armada destinado en la base naval de Rota (Cádiz). El motivo del expediente disciplinario no está en el contenido del mensaje, que además de inmodestia (“si me pruebas sólo una vez, te volverás adicta a mí”, concluía) pecaba de falta de originalidad, sino en la firma: “mforlop.fn.mde.es”.

Las primeras letras corresponden al acrónimo de su nombre y apellido, mientras que “Fn” son las siglas de Fuerza Naval y “mde” las de Ministerio de Defensa de España. Se trata, por tanto, de una dirección de correo electrónico correspondiente al servidor oficial de la Marina de Guerra española.

Todos los miembros de las Fuerzas Armadas disponen de una dirección electrónica (con las siglas fn los de la Armada, et los del Ejército de Tierra y ea los de la Fuerza Aérea). Junto a la misma se les entrega una copia de la normativa de uso, en la que se hace constar que esa dirección de correo electrónico sólo puede emplearse para gestiones del servicio.

El brigada habría incurrido por tanto en una falta disciplinaria grave consistente en “utilizar para usos particulares medios o recursos de carácter oficial”. El Código Disciplinario Militar castiga esta conducta con la pérdida del destino o entre uno y dos meses de arresto.

Enviado desde Rota
El asunto no es, sin embargo, tan fácil. Primero hay que demostrar que el anuncio fue remitido a la página de contactos por el propio brigada y que nadie suplantó su identidad. Aunque por Internet circulan numerosas copias del mensaje, al parecer la primera se envió a principios de enero desde un ordenador de la base de Rota.

El segundo problema estriba en que, pese a la prohibición, son muchos los militares que utilizan su dirección electrónica oficial para usos particulares y, hasta ahora, se ha hecho la vista gorda con esta práctica. “No es lo mismo”, señalan fuentes militares, “ofrecer un coche de segunda mano que poner un anuncio porno”. No es lo mismo, pero el código disciplinario no establece ninguna diferencia, así que habría que aplicar al brigada otro tipo disciplinario si no se quiere incurrir en agravio comparativo. La complejidad del tema, sobre el que se quiere sentar una doctrina para el futuro, explica que aún no se haya resuelto el expediente.

No obstante, la aplicación de la disciplina militar a Internet no es un hecho novedoso. Una marinera y dos marineros fueron expulsados en 2006 de la Armada después de que uno de ellos colgara en Youtube un vídeo con prácticas sexuales a bordo del buque Marqués de la Ensenada. También en la base de Rota, pero en la parte que ocupa la Marina estadounidense, un militar fue encausado por acceder a páginas de pederastia desde un ordenador de la Navy. Y en el Ministerio de Defensa un coronel fue castigado con ocho días de arresto domiciliario en 2005 por despedirse del servicio activo remitiendo una proclama golpista a miles de usuarios de la red interna del departamento.

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