Barak Obama, el hombre más peligroso del mundo

¿Será que arribamos al momento apoteósico del oscurantismo moderno y Barak Obama será elegido presidente de la nación más poderosa que haya conocido jamás la humanidad?

El Partido Demócrata hace mucho que debió cambiar su nombre por el de Partido Socialista. Sus primarias son una batalla en que los dos postulantes se esfuerzan por demostrar quién es más izquierdista. Simultáneamente, la turba se enardece ante la retórica demagógica del primer ciudadano negro postulado a la presidencia; que de obtenerla, mandará a pique a los Estados Unidos.

Los más jóvenes, y los remanentes de la contracultura de antaño que nunca llegaron a la madurez política, están con Obama que promete “el cambio”. No importa que sea lo que éste conlleve, la palabra “cambio” fascina a cualquiera.

Los musulmanes también están con Barak Hussein Obama –su nombre lo dice todo– y la ultra izquierda igual. En una oficina de voluntarios que apoyan su campaña en Houston, Texas, detrás del escritorio de su directora no hay una bandera norteamericana, ni una de Texas, sino una cubana con la efigie del Ché impresa.

El insulto a la comunidad cubana-norteamericana no podría ser más elocuente, no obstante, hay latinos que también apoyan al carismático demócrata, que tiene apenas tres años de experiencia política, goza de persuasiva labia, y no entiende absolutamente nada de asuntos internacionales.

Sus mentores y patrocinadores no pueden ser mejores que él. Su primer soporte político importante vino del sombrío Ted Kennedy, hijo del prominente admirador de Hitler que eligió la carrera política para sus hijos dentro del partido de la gran clase media de la era industrial, de forma que le permitiese a su acaudalada familia disimular sus sentimientos racistas e ínfulas de nobleza.

Su padrino económico más sobresaliente es George Soros, el oportunista financiero que invierte sólo donde las ganancias prometen descomunales retornos, basados en la especulación y las amistades gubernamentales. Soros es un vigoroso enemigo de Israel, que ambiciona el rompimiento de la alianza que Estados Unidos tiene con el Estado Judío, y sustenta a algunas de las organizaciones antisemitas más virulentas de la ultra izquierda.

Pero sin duda el que se lleva los galardones entre los allegados de Barak Obama, es el Reverendo Jeremiah Wright Jr., Pastor de su iglesia, la Trinity United Community Church de Chicago, afiliada a La Nación del Islam, la temible organización dirigida por Louis Farrakhan, tal vez el individuo más peligroso para los Estados Unidos dentro de su territorio.

El Pastor Wright, a quien Obama considera su mentor espiritual, es seguidor y amigo de Farrakhan. Wright que condecoró en 2007 al “Honorable Ministro Louis Farrakhan” con el premio “Dr. Jeremiah A. Wright Lifetime Trumpeteer Award”. Algo así como el Oscar dentro de su iglesia, para el que organizó un gran evento de gala.

Farrakhan es sediciosamente racista, el odio hacia blancos y judíos ha sido parte delirante de sus sermones. Al hablar a sus feligreses lo hace rodeado de un escuadrón de amenazantes, corpulentos guardaespaldas armados.

Cuando retornó a Estados Unidos después de visitar a Gaddafi en Libia, pese a que en ese momento cualquier contacto de un norteamericano con el jeque árabe era considerado traición a la patria y estaba sujeto a pena de prisión, el gobierno no se atrevió a tocarlo, debido al temor que infundía un levantamiento masivo de los negros contra el resto de la población.

¿Qué tienen en común los cristianos de Wright con los musulmanes de Farrakhan? Teológicamente nada. El vínculo está en el color de su piel y su furibundo resentimiento hacia los blancos.

Mucho se especula sobre las verdaderas convicciones cristianas de Obama, que tuvo una infancia de educación islámica, con la que dice no tener vinculación. No obstante, de todas las iglesias que existen en Chicago, y estas no escasean, eligió la que se encuentra más allegada al mundo musulmán.

El destacado periodista Tucker Carlson de la MSNBC calificó a Wright de ser un individuo totalmente cargado de odio, y cuestionó que los lazos que lo atan a Obama no hayan sido motivo de mayor escrutinio.

Si Barak Obama llega al poder manteniendo su promesa de traer inmediatamente a casa a las tropas desplegadas en Irak, y conserva su deseo de entablar relaciones con Ahmadinejad y los demás dictadores enemigos de los Estados Unidos, con los que dijo que no tiene ningún problema en sentarse a conversar, el mundo entero podría colapsar bajo el Islamofascismo y el populismo neo-comunista.

Más aún, la escalofriante falta de experiencia política-administrativa del senador, y su desconocimiento general sobre los motivos que hacen a los conflictos mundiales, podrían llevar a su país a un cisma interno que derivaría con seguridad en confrontaciones raciales y religiosas, que culminarían con la descomposición de la sociedad norteamericana para siempre.

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