La Generalitat fue informada de que Morín es portador del virus del sida desde 1998

El doctor Carlos Morín, máximo responsable de las clínicas barcelonesas investigadas por la presunta práctica de abortos fuera de los supuestos permitidos por la ley, es portador del virus del sida, según se desprende de la instrucción judicial y confirman en el centro donde se le trata por esta infección. Tras las denuncias en este sentido efectuadas por algunos ex empleados de las clínicas de Morín, la magistrada del caso, Elisabeth Castelló, titular del Juzgado de Instrucción 33, pidió informes que arrojaran luz sobre la veracidad de esa circunstancia. En concreto, se demandó información al hospital donde se trata el doctor Morín, al Colegio de Médicos de Barcelona y a la Consejería de Salud.

Según algunas denuncias presentadas, al doctor Morín se le diagnosticaron anticuerpos de la enfermedad hace varios años por lo que recibe tratamiento con antivirales. Esta denuncia, que consta en el sumario judicial de 4.000 folios, indica que «en el quirófano, el doctor Morín, para realizar las intervenciones endoscópicas utiliza el laparoscopio, y para las interrupciones del embarazo en casos muy avanzados realiza cesáreas, que para ello utiliza bisturí además de extraer con sus propias manos el feto». Se indica igualmente que «en ningún caso se informa a la paciente de ello ni del riesgo de contagio en caso de corte fortuito con el instrumental quirúrgico (…) Se desconoce si los integrantes del equipo médico que en la actualidad realiza estas prácticas ilegales conocen de esta circunstancia».
La juez, con fecha 3 de diciembre de 2007 y para investigar la veracidad de las denuncias, pregunta al hospital si es cierto que el doctor tiene anticuerpos del sida, desde cuándo y si se ha comunicado a la Consejería de Salud de la Generalitat esta situación «dada la profesión de médico del paciente».
Certificación del hospital
El hospital responde dos días después y certifica que a Carlos Morín se le detectaron anticuerpos en 1998 y que desde esa fecha es atendido «en el servicio de enfermedades infecciosas». Especifica los doctores que le asisten y acaba: «Consta que la enfermedad se notificó en su momento al Departamento de Salud, siguiendo las normas establecidas».
La respuesta del Colegio de Médicos a los requerimientos de la juez, con fecha 18 de diciembre de 2007, indica que «a esta institución nadie le ha trasladado que el doctor Morín esté afectado del síndrome VIH», por lo que no han podido «adoptar ninguna medida o hacer ninguna recomendación sobre su práctica profesional».
Sobre la petición judicial de si existe normativa o protocolo que determine cómo han de actuar los profesionales de la medicina en un caso como éste, el Colegio recoge una serie de iniciativas adoptadas, como pueda ser la de dedicar el número 7 de la publicación colegial «Cuaderno de la Buena Praxis», en 1998, a la difusión de cómo actuar cuando un médico es portador del virus de inmunodeficiencia humana o de los virus de la hepatitis B o C, que fue actualizado en una segunda edición en 2006. También habla de la creación, el mismo año 98, de la Comisión de evaluación de sanitarios infectados por virus transmisibles por sangre.
En cuanto al Departamento de Salud, remite el 27 de diciembre al juzgado una extensa comunicación en la que explica que desde 1987 dispone de un registro de casos de sida, a partir del sistema de notificación de enfermedades de declaración obligatoria, «cuyo objetivo principal es la descripción de las características epidemiológicas de los casos y su evolución en el tiempo en el conjunto de Cataluña». El registro, según Salud, no tiene ningún objetivo del que se deriven actuaciones individuales sobre las personas que figuran en él.
Salud recuerda que el registro no incluye a los infectados con el VIH que no hayan desarrollado la enfermedad, por lo que, de manera complementaria, y siempre con el citado objetivo epidemiológico, se dispone de un sistema de declaración de la infección, «con base voluntaria y que no recoge nombres ni apellidos, sino que se basa en un código alfanumérico». El Departamento de Salud resalta en la nota remitida a la juez que «la continuidad de estas fuentes de información está estrechamente vinculada al compromiso adquirido sobre la estricta confidencialidad de los datos». Salud cree que comunicar la información solicitada causaría un daño irreparable».
Posibles contagios
La juez preguntaba a Salud si le consta que se haya podido producir algún contagio en el ejercicio de su profesión por parte de Morín. En respuesta a esta demanda, la Generalitat reitera que el registro «obedece a funciones estrictamente epidemiológicas, que no contemplan el estudio de contactos ni de contagios a otras personas a partir de pacientes infectados por el VIH». Añade que «con los datos que se recogen en la notificación de los casos, no es posible conocer el contagio de una persona a otra», que requeriría de estudios sólo posibles a través del análisis de muestras sanguíneas de los afectados.
Según Salud, la relevancia sobre la información del seroestatus de un sanitario «no tiene trascendencia clínica, en la medida en que todos han de usar de forma rutinaria las medidas de protección adecuadas para prevenir el contacto de piel y mucosas con sangre y líquidos corporales de cualquier paciente». Hará falta investigar si Morín las tomó.

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