Ilustres asesinos dan nombre a algunas calles del País Vasco

No son pocas las víctimas del terrorismo que tienen que atravesar en el País Vasco plazas o calles con nombres de ilustres asesinos. El nacionalismo gobernante lo ha consentido durante años y, mientras se aprueban leyes nacionales para eliminar las nomenclaturas de la dictadura, el colectivo de víctimas de ETA asiste impotente a cómo perviven en el País Vasco las que hacen referencia a los miembros de la banda terrorista.

En su último número, la revista que edita la Fundación Víctimas del Terrorismo denuncia la existencia de estas nomenclaturas en localidades como Hernani, Zizurkil o la navarra Etxarri-Aranatz. Pero hay más. Así, Lejona, Durango, Amorebieta, Arrigorriaga, Elgueta, Alegría o Llodio rinden su particular homenaje a militantes de ETA como Argala, Txikia, Pana, Txiki, Otaegi o Txabi Etxebarrieta, entre otros.

La plaza del Ayuntamiento de Durango, por ejemplo, está dedicada a dos de los últimos fusilados por el franquismo, en septiembre de 1975: los «gudaris», según reza el nombre oficial, Jon Paredes, alias Txiki, y Angel Otaegi. Fueron fusilados por los franquistas junto a tres miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) y son los etarras más recordados en el callejero del País Vasco. Así, además de en Durango, gozan de plazas en Etxebarri o en Amorebieta.

En Lejona, por otro lado, una avenida lleva el nombre de dos hermanos Txabi y Joseba Etxebarrieta. El primero, Xabier, ha pasado a la historia por ser el autor material del primer asesinato cometido por ETA: el guardia civil José Pardines, a quien remató en el suelo tras dispararle una primera vez. Ese mismo día, tras ocultarse unas horas en una iglesia de Tolosa, Txabi murió en un tiroteo con la Policía.

Durante años -hasta que fue retirado en 2004 por las protestas de Basta Ya!-, Bilbao también acogió un busto en recuerdo de este antiguo dirigente de ETA, un icono para la izquierda abertzale; concretamente estaba en calle de Urretxindorra del barrio de Otxarkoaga.

El portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Enrique López, afirmó ayer que cree necesaria una reforma legislativa que impida «que se pongan nombres de etarras condenados por delitos de terrorismo a las calles de cualquier ciudad», informa Europa Press.

La plaza de los ‘gudaris’
En Hernani, según denuncia la revista de la Fundación Víctimas del Terrorismo, un parque infantil cercano al casco viejo lleva el nombre de un «sanguinario etarra», José Manuel Ariztimuño, ‘Pana’. Una de las víctimas de este terrorista es el comandante Jesús Velasco, al que asesinó en 1980 delante de sus hijas. Según la Fundación, una de las víctimas se enteró de la existencia de este parque por la prensa «hace algo más de un mes».

En Zizurkil, una pequeña localidad de no más de 2.800 habitantes cercana a San Sebastián, hay dos plazas con nombres de etarras. Joseba Arregi, miembro del comando Madrid, es uno de los homenajeados. El otro, el miembro del Donosti José Luis Geresta, alias ‘Totto’.

En Navarra también ocurre algo similar y en Etxarri-Arantz, por ejemplo, se nombró «hijo predilecto» a Vicente Nazábal, el asesino del alcalde Jesús Ulayar. La plaza en la que vivía su familia hoy se llama «plaza de los ‘gudaris’».

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