El aborto es un «fracaso de toda la sociedad»

El aborto es un «fracaso de toda la sociedad», y un fracaso «muy grande» cuando las cifras, que van en aumento, indican que sólo en 2006 se produjeron más de 100.000 interrupciones voluntarias del embarazo. Frente a este «enorme drama humano», los obispos resolvieron, en su Asamblea Plenaria de noviembre del año pasado, fijar una fecha específica para celebrar la Jornada Nacional por la Vida, que tendrá lugar este lunes, con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre «el valor sagrado de la vida desde su concepción hasta la muerte natural».

Y es que, no sólo para los prelados, sino también para numerosas asociaciones pro vida, el aborto se ha convertido para muchas mujeres en una «salida desesperada» ante una situación de «presión muy grande» a la que ni la sociedad ni los gobiernos han sabido dar respuesta. «Un aborto quiere decir que la sociedad no ha sabido ofrecer a la mujer que quiere dar a la luz los medios para poder llevarlo adelante. Porque una mujer normalmente cuando va a abortar en su corazón sabe lo que está afrontando», asegura la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida.
A la falta de recursos públicos para ayudar a las mujeres embarazadas se suma la desidia de las administraciones a la hora de hacer cumplir la actual ley del aborto y cuya prueba salta a la vista tras salir a la luz pública meses atrás ciertas prácticas abortivas realizadas en la clínica del doctor Carlos Morín en Barcelona y la crueldad de los medios utilizados para ocultarlas.
En su nota con motivo de esta jornada, titulada «La vida siempre es un bien», los obispos recalcan la urgencia de «apoyar eficazmente a la mujer, especialmente con motivo de su maternidad, creando una nueva cultura donde las familias acojan y promuevan la vida». Además, y aún considerando como un «gran avance» el cese de la práctica ilegal del aborto, instan al Gobierno a abolir la ley del aborto, por considerarla una normativa «gravemente injusta».
Sin embargo, el camino no se presenta nada fácil, después de que el recién electo presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, incluyera en su programa electoral promover en la sociedad una «reflexión» sobre la actual normativa para analizar la posibilidad de modificarla. Su objetivo: «Garantizar la equidad y la calidad en el acceso a esta prestación sanitaria».
Para el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, no se trata de una cuestión de «ampliación de derechos», ya que ha sido el propio Tribunal Constitucional el que «ha reconocido los derechos del niño por nacer». Por ello, ha advertido al Gobierno socialista que la Iglesia seguirá defendiendo el derecho a la vida, ya que renunciar a ello «sería una traición». Además, ha recordado al líder socialista que «quien niega el derecho a la vida está contra la democracia y conduce a la sociedad al desastre».
La conciencia del católico
Pese a la gran responsabilidad pública de los políticos con respecto a las políticas que regulan la interrupción voluntaria del embarazo, los obispos también apelan en su nota al crucial papel que deben desempeñar los católicos para hacer frente a lo que consideran «la cultura de la muerte». En este sentido, y ante el «gran drama que el aborto supone para el niño, para la propia madre y para la sociedad entera», emplazan a los cristianos a promover «una cultura que acoja y promueva la vida».
Ha sido el propio cardenal Cañizares quien ha dado el pistoletazo de salida al asegurar semanas atrás que «ningún católico, cualquiera que sea el partido en el que milite, puede desertar». Por el contrario, «el parlamentario, el médico, el profesor universitario, todos deben hacer su parte».
Y es que, según los prelados, el cristiano no sólo «no puede admitir en ningún caso ni en el ámbito privado ni en el público prácticas como el aborto», sino que, además, está «continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida». «Es compromiso de todos acoger la vida humana como don que se debe respetar, tutelar y promover, mucho más cuando es frágil y necesita atención y cuidados, sea antes del nacimiento, sea en su fase terminal», apuntan.
Así lo ha entendido la Fundación Red Madre, que junto a la colaboración de un centenar de asociaciones, atiende desde febrero de 2007 a las mujeres que acuden a su línea de atención telefónica ante la angustia de un embarazo no esperado. En un 90% de los casos, según su responsable Carmina García, se ven obligadas a abortar debido a las presiones sociales, laborales y familiares. Muchas cambian de opinión cuando ante sí se abren otras posibilidades. Casi todas están relacionadas con la compañía, la acogida, el asesoramiento legal y los recursos económicos necesarios para salir adelante.
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