El ‘Photoshop’ de Miguel Boyer

Veinte años separan estas imágenes

Que Isabel Preysler aparezca en una revista del colorín es tan habitual como el cambio de churri de Kiko Rivera. Simplemente entra en la normalidad más absoluta. Lo excepcional, lo raro, raro, raro que diría el añorado doctor Iglesias, habría sido que se mostrara en una revista divulgativa del tipo Science o similar.
Por el contrario, sorprende que Miguel Boyer, un hombre de unas particularidades académicas e intelectuales brillantes y totalmente alejado de los business de su señora, aparezca tal que fuera un personaje televisivo o del faranduleo en ¡Hola!. Y lo más llamativo y espectacular, con ‘Photoshop’ incluido. Este programa informático de retoque fotográfico se aplica invariablemente en los reportajes de moda, y por eso sorprende que don Miguel se haya vuelto tan coqueto. Es curioso porque esta misma semana, en la revista OK, se publica un reportaje de George Clooney y, al hacer la comparativa de ambos, el señor Boyer no tiene ni una arruga en la frente ni patas de gallo, ni código de barras alrededor de la boca… nada de nada.

Por arte de magia, el que fuera poderosísimo ministro de Felipe González ha sucumbido al ataque de los clones. Si continua en la misma línea que su mujer es muy probable que cuando cumplan sus bodas de plata ambos aparecerán más jóvenes que las propias hijas. Sin ir más lejos, la última imagen promocional de Chábeli en el programa de televisión ‘Yo estuve allí’, que presenta la dulce Carolina Ferre, podría haber pasado perfectamente como madre de la reina del baldosín de los ochenta.

Por cierto, la primogénita de Julio Iglesias continúa en su línea de no abrir el pico y torcer el gesto cuando le preguntan por su vida y obra -mejor dicho obra poca- fuera de los platós que visita tras pasar por caja. Me pregunto si el dinero que cobra lo declara en España o en Miami. En 1996, cuando acudió a Tómbola, su caché fue de los más elevados -alrededor de 12.000 euros-, sólo superado por Mar Flores que cobró siete millones de las antiguas pesetas cuando se encontraba en plena vorágine de los líos con el airado Cayetano Martínez de Irujo.

Chábeli, por su parte, viene a España a cuadrar caja. Aunque puede ser que dentro de poco la veamos presentando algo en una televisión. Es llamativo como siendo hijos de la misma madre, el resto de descendencia de Preysler nada tienen que ver con la mayor de la casa. Julio, Enrique y Tamara se desenvuelven perfectamente con la prensa con la que mantienen un trato educado y agradable. Tamara, que es lo más parecido a un lunni vestido de Barbour, ha conseguido crear un estilo -“el tamarismo”- que atrae por igual al club de fans de Belén Esteban que a los seguidores domésticos de Paris Hilton. En el reportaje gráfico de ¡Hola!, las niñas Preysler aparecen estupendas, con un ‘Photoshop’ controlado que las iguala con la madre que las trajo al mundo.

Retomando el posado de Boyer, las imágenes han sorprendido de nuevo a ciertos compañeros de su antiguo partido, que han comentado asombrados su participación estelar en este tipo de reportajes frívolos de los que siempre había sido un gran detractor. Hace muchos años, cuando se publicó las inmensas dimensiones de la mansión de Puerta de Hierro que incluía la piscina cubierta y sobre todo la caseta del perro con calefacción, hubo comentarios ácidos y sobre todo críticas muy fuertes a esa ostentación del primer ministro socialista que mientras ejerció como tal había impulsado una serie de medidas que se alejaban mucho del socialismo de entonces y con un coste importante para la clase media y trabajadora.

Para aclarar el asunto de los metros cuadrados, concedió una entrevista a la revista Tiempo en la que aparecía midiendo sobre plano los metros cuadrados de la casa a la que Alfonso Ussía bautizó como ‘Villa Meona’ por los trece cuartos de baño que la dueña había instalado en la casa. La explicación resultó en aquellos años insólita viniendo como venía de un político de sus características. Y ahora, aquel recuerdo ha vuelto a dejar atónitos a los que fueron compañeros de ideología.

Otra de las cosas que sorprende del reportaje exclusivo de la revista ¡Hola! de esta semana ha sido que en sus declaraciones, donde confirma sus veinte años de felicidad con Isabel, no haya ni una sola referencia a Laura y Miguel, los dos hijos que tuvo con su primera mujer Elena Arnedo, ni mención alguna a los nietos. Precisamente, los últimos años de la hija no han sido un camino de rosas y seguramente hubiera sido un detalle enviarles un mensaje de cariño. Sobre todo a la que siempre había sido su niña querida.

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