Defensa: una situación embarazosa

Que al frente del Ministerio de Defensa se ponga a una mujer, es del todo irrelevante y el debate que ha suscitado el propio gobierno sobre ello, una pura cortina de humo para ocultar el verdadero problema, a saber, la mujer que es, es decir, lo que piensa Carmen Chacón sobre los militares, el papel de la defensa y las exigencias de seguridad de nuestro país. Que sea catalana o no también es igual; pero que sea catalanista o nacionalista, ya no tanto. Es a España a quien sirven las Fuerzas Armadas y si su personal concepción de la nación no cuadra bien con la definición constitucional, entonces hay un problema.

Su desconocimiento de los asuntos militares es un hándicap evidente, pero que podría suplirlo con un buen equipo y mucho esfuerzo y trabajo personal, algo que las inminentes exigencias de su maternidad le van a complicar sobremanera. Cierto, la ley marca los derechos de la madre para con su situación laboral, pero no es menos obvio que el trabajo de ministro, miembro del gobierno, es algo excepcional. Y, ojala me equivoque, pero mucho me temo que o se es mala madre, o mala ministra. Hay una opción aparentemente sencilla, hacer bascular el peso de ese gran y complejo Ministerio en la Secretaría de Estado. ¿Pero si el número dos va a ser, en realidad, el número uno, para qué tener a un ministro con lo que cuesta?

Con todo, el meollo del nombramiento de Chacón ya lo ha dejado ella muy clarito en su toma de posesión. Sus instintos no se cambian fácilmente y lo que ha dicho es que, para el gobierno, los ejércitos están para las misiones de paz y siempre bajo el mandato de la ONU. No ha dicho, hay que reconocer, que ve las Fuerzas Armadas como una ONG siempre disponible; ni que su objetivo será hacer de todos los militares una gran Unidad de Emergencias. Aunque también se ha callado que las tropas en Kosovo han pasado de realizar una misión de pacificación entre las partes a ser garantes de una declaración unilateral de independencia que es ilegal se mire por donde se mire. Lo es hasta para el mismísimo Zapatero y su ministro de Exteriores, que llegó a compararla con la guerra de Irak que tanto espanta a los socialistas españoles.

La defensa española está en una encrucijada en estos momentos. Puede optar por el camino que están siguiendo nuestros principales aliados (más capacidades de combate, mayor proyectabilidad, más recursos de material y una más intensa participación en todo tipo de misiones) o puede seguir la senda abierta por Zapatero de desmilitarización y desnacionalización de la defensa. Militares apagafuegos, formados no en el espíritu militar sino en educación para la ciudadanía, e inhabilitados para pegar un solo tiro. Chacón no es ministra de defensa, es la jefa del nuevo Ministerio de la Paz y que, de seguir así, acabará llamándose Ministerio del Amor Universal. Al tiempo.

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