El cobrador de ETA intentó repatriar al País Vasco su fortuna oculta en Suiza

Durante la tregua etarra, Joseba Elosua inició con un asesor fiscal los trámites para blanquear y regularizar tres millones de euros ante la Hacienda Foral guipuzcoana

“La fuerza está en la calidad”, es el eslogan con el que el despacho de fiduciarios de Vaduz (Liechtenstein) Schreiber & Zindel se presenta a sus clientes. Joseba Elosua Urbiola, el presunto recaudador de la red de extorsión más activa de ETA, no viajó al principado donde se ocultan fortunas de todo el planeta, ni ojeó los folletos en cuatro idiomas de este despacho que exhibe como bandera corporativa la citada frase de Nietzsche, pero sus gestores bancarios le encomendaron a esta empresa para crear una fundación opaca que controla tres millones de euros en cuentas suizas. Una fortuna que desde hace dos años investiga en secreto la Justicia española y cuyo origen aún se desconoce.

La fundación la creó un despacho acusado en EE UU de blanqueo
Elosua, de 72 años, dueño del bar Faisán de Behobia (Irún), adonde acudían a pagar decenas de empresarios vascos extorsionados por ETA, intentó repatriar a Euskadi ese tesoro suizo que engordó desde que en 1999 sus asesores financieros le crearon en el paraíso fiscal de Liechtenstein la fundación Koipa, de la que es beneficiario junto a su esposa, Avelina Llanos.

Ventas del bar

Semanas antes de que ETA declarara la tregua del 22 de marzo de 2006, Elosua reclamó los servicios de un asesor fiscal para traer a España la oscura fortuna que ocultaba en Suiza, según declaraciones de testigos a las que ha tenido acceso EL PAÍS. Elosua pretendía blanquear y regularizar ante la Hacienda Foral de Guipúzcoa los tres millones de euros que, según él, proceden de las ventas de su bar.

El teléfono de Elosua en el bar Faisán estuvo varios años intervenido por orden del juez Baltasar Garzón. El local donde este hombre campechano y hablador servía bocadillos de tortilla y cambiaba moneda a los camioneros era una de las bases más activas de la mafia y extorsión etarra. Días antes del alto el fuego, Elosua comunicó por teléfono a uno de sus contactos que iban a poner en circulación 35 cartas de extorsión. 35 misivas con el hacha y la serpiente, símbolo de ETA, dirigidas a otras tantas víctimas, a las que incluso durante la tregua se les exigía pagar para salvar su vida.

El 20 de junio, mientras policías franceses esposaban a viejos dirigentes etarras, entre ellos Eloy Uriarte, señor Robles, de 65 años, uno de los artífices de la extorsión etarra, agentes españoles registraron el despacho en San Sebastián de Carlos Bellver, ex funcionario de aduanas y asesor fiscal. Allí localizaron las actas de constitución en Liechtenstein de la fundación Koipa, de los Elosua.

“Fue una sorpresa. No sabíamos que existía esa fundación, ni el dinero que se ocultaba”, asegura uno de los responsables de la investigación. Ese mismo día fue detenido Elosua y en el Faisán se localizó otra copia del mismo documento. La policía reclamó discreción a varios testigos para evitar que el detenido y su familia salvaran el dinero. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, destacó la importancia de la operación antiterrorista y el hallazgo de dinero de ETA en paraísos fiscales.

¿Elosua es un testaferro de ETA? ¿Cobraba comisiones el dueño del bar por sus tareas en la red de extorsión etarra? El juez Fernando Grande-Marlaska, que entonces sustituía a Garzón en la Audiencia Nacional y dirigió la operación, no dio crédito a Elosua cuando le tomó declaración como imputado y el presunto recaudador de ETA aseguró que los tres millones eran “beneficios del Faisán”, el bar fronterizo donde por la mañana jugaba al mus con guardias civiles y por la noche tomaba pacharán con los fundadores de ETA Julen Madariaga o Juan José Echave y hablaba “del conflicto”. “El conflicto” es uno de sus latiguillos preferidos para explicar la actividad asesina de ETA, según uno de sus amigos.

El material acumulado por los investigadores no deja duda sobre las actividades de Elosua. Los vídeos policiales reflejan sus charlas en la terraza del bar con Madariaga y dirigentes del PNV, como Gorka Aguirre, que supuestamente acudían en representación de los extorsionados. Y las conversaciones telefónicas desnudaron al dueño del Faisán como presunto recaudador de ETA. Pero las cuentas suizas y la fundación en Liechtenstein son un misterio. ¿Se puede ahorrar tres millones de euros vendiendo bocadillos de tortilla en un bar de frontera?

La fundación del recaudador de ETA se creó el 23 de marzo de 1999 con una aportación de 30.000 francos suizos y, según la documentación descubierta, su representante legal en Vaduz es el despacho de abogados Schreiber & Zindel, una firma que figura en la demanda civil presentada en EE UU tras los atentados del 11-S contra decenas de supuestos colaboradores de Al Qaeda. Se acusó a este despacho de presunto lavado de dinero de ese grupo terrorista y de la familia de Sadam Hussein bajo la tapadera del programa de la ONU Petróleo por Alimentos, pero fuentes del Financial Intelligence Unit de Liechtenstein, que persigue el crimen organizado, niegan estas acusaciones. Schreiber & Zindel no ha respondido a las llamadas y correos electrónicos de este periódico.

La fundación de Elosua se nutre de cuentas de la filial suiza del BNP Paribas y es la propietaria legal de los depósitos. Las fundaciones son el producto estrella de este minúsculo país de 35.000 habitantes y 160 kilómetros cuadrados, un territorio que figura en la lista negra de la OCDE por sus prácticas opacas.

Cuando la policía encontró en el despacho del asesor fiscal Carlos Bellver, de 72 años, las actas de la fundación de los Elosua, le llevó a declarar a la comisaría de Irún y éste relató las intenciones del dueño del Faisán de llevar el dinero a Euskadi. Testificó que el recaudador de ETA le había comentado “cuatro o cinco meses antes” que tenía tres millones de euros fuera de España y deseaba regularizarlos. No sospechó su posible procedencia ilícita. Bellver conoce a Elosua desde 1964.

El asesor fiscal y antiguo inspector de Hacienda contestó a Elosua que necesitaba saber desde cuándo tenía el dinero, las imposiciones que había hecho, la historia bancaria y su origen. El presunto miembro de ETA respondió que “era antiguo” y que la última imposición la había efectuado hacía cuatro años.

Bellver aseguró a la policía que en enero José Manuel Elosua, hijo del detenido, le llevó a su despacho documentación de la fundación Koipa. Entre los papeles figuraban fotocopias de sus estatutos y el acta de constitución, redactados en francés; certificados de la existencia de la fundación de Liechtenstein en un folio y dos idiomas, fechado el 12 de marzo de 1999, además del domicilio social y su representante legal en Vaduz.

Todos los documentos tenían el sello del banco francés BNP Paribas Trust y la fecha 11-01-06 manuscrita. Junto a los certificados había también un folio manuscrito, al parecer, por el hijo de Elosua donde le explicaba al asesor fiscal que se los habían mandado de Suiza y que había pedido los que hacían referencia a los beneficiarios de la fundación de Liechtenstein.

Bellver explicó a la policía que fue entonces cuando él supo que el dinero “estaba en Liechtenstein” y vinculado a una fundación, por lo que pidió al dueño del Faisán que le diera información sobre los beneficiarios de la misma y las aportaciones.

En febrero de 2006, el asesor fiscal recibió otro sobre de los Elosua con una fotocopia con membrete de BNP Paribas que certifica que el dueño del bar Faisán y su esposa son los beneficiarios al 50% de las ganancias generadas por la fundación. Bellver se informó entonces sobre la posibilidad de disolver la fundación del principado para traer el dinero, y trató de confirmar que las aportaciones tenían más de cuatro años, periodo en el que prescribe el delito fiscal.

En abril o mayo, poco antes de la tregua de ETA, Bellver mantuvo una reunión con Joseba, su hijo José Manuel y un representante del BNP Paribas con sede en Hendaya al que demandó información sobre Liechtenstein para disolver la fundación, el coste fiscal y la historia de las aportaciones.

La última gestión del asesor fiscal antes de que se detuviera a su cliente fue “una consulta genérica” al director de la Hacienda Foral de Guipúzcoa, para la que él había trabajado años atrás, sobre la validez de la documentación y las certificaciones de las aportaciones que Elosua hizo al BNP Paribas en Suiza.

Pocos días antes de la caída de la red, el asesor fiscal reclamó al hijo de Elosua los documentos pendientes. La conversación fue intervenida por la policía.

Baltasar Garzón, que embargó las cuentas suizas y bloqueó la fundación, intenta demostrar que Elosua no amasó tres millones de euros vendiendo bocadillos en el bar Faisán.

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