Política de inmigración en Madrid, un buen ejemplo del que poder tomar nota

Por increíble que parezca, la vida continúa después de las Elecciones Generales celebradas el pasado 9 de marzo. Los problemas siguen ahí, esperando a que el nuevo gobierno de Rodríguez Zapatero decida qué hacer con ellos. Tal es el caso de la inmigración ilegal, la integración de los legales y la llegada ordenada de los que decidan emprender una nueva vida en nuestro país.

Es bueno que lo haga cuanto antes. No olvidemos que, después del 9 de marzo, seguimos teniendo más de un millón de inmigrantes ilegales. El balance de víctimas muertas en el mar y en avalanchas por alcanzar la frontera con España supera las 5.000 personas. El paro en este colectivo es de 400.000 (407.700 según la EPA del IV Trimestre de 2007) y hay 250.000 en paro registrado (240.707 según el INEM en enero de 2008).

Las encuestas reflejan que en marzo del 2004, la inmigración era un problema sólo para el 9%. El porcentaje lleva dos años y medio por encima del 30%.

Zapatero se ha comprometido en su programa electoral a desarrollar tres aspectos: consolidación de una política de inmigración basada en la canalización ordenada de los flujos en función de las necesidades del mercado laboral español, en la lucha contra la inmigración irregular y en la integración de los inmigrantes, garantizando el respeto de los principios y derechos constitucionales de todos.

También se compromete a fortalecer los programas destinados a asegurar la capacidad de los servicios públicos para seguir atendiendo con calidad a todos los españoles. Por último, pretende impulsar una política común integral de inmigración en la UE cuyo eje sea el de crear una Policía Común de Fronteras.

Todos estos compromisos suponen buenas noticias para todos. Solo falta esperar que el nuevo Gobierno socialista cumpla sus promesas.

Una buena práctica

En el campo de la integración, el presidente Zapatero puede encontrar un modelo adecuado en la Comunidad de Madrid. Su presidenta, Esperanza Aguirre, creó durante su primera legislatura en el cargo, una Consejería específica para encauzar toda la política inmigratoria, desligándola de otras carteras sociales. Esta condición se ha traducido en una visión más realista de lo que es en realidad la inmigración. No es asunto baladí, cuando sabemos que en la Comunidad de Madrid hay 1.036.554 extranjeros empadronados, es decir, algo más del 16% de la población es extranjera (datos de padrón municipal).

Esta cartera lleva aparejada la de Cooperación, que permite llevar a cabo una política de inmigración de “ida y vuelta”: no solo se trata de integrar a los que llegan, sino también, de ofrecerles la posibilidad de regresar a su país de origen con las suficientes garantías y ayudas para poner en práctica el modelo de vida y empleo aprendido sin renunciar a vivir en su país, con su gente, y ejercer una labor de ayuda al desarrollo, que es la clave del éxodo de las miles de personas que llegan a nuestro país.

El consejero de Inmigración de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, considera que buena parte del éxito que está teniendo la comunidad madrileña en este terreno tiene que ver con una concepción liberal del inmigrante. Lejos de considerarlo como un “menor de edad”, que debe ser siempre tutelado, la cuestión está en reconocer que el inmigrante tiene los mismos derechos y también, los mismos deberes que el resto de la ciudadanía. Considerarlo como un ciudadano más, al que lógicamente, se le ayuda a integrarse, es el mejor camino. Todo ello, sin que tenga que ir en detrimento de los madrileños de origen.

Fernández Lasquetty apunta que ahí radica la principal diferencia con las políticas que desarrolla la izquierda, que contempla a los inmigrantes como un colectivo que debe ser siempre tutelado y que solo podrá salir adelante con la supervisión y ayuda permanente de la administración. No solo no se proporcionarán los recursos para que estas personas salgan adelante y se integren cuanto antes en nuestra sociedad, sino que siempre serán observados como los débiles a los que siempre habrá que tutelar.

De hecho, la Consejería ha editado una guía de Primeros Pasos para Inmigrantes, que pretende ser un instrumento de fácil manejo y completa información sobre los procedimientos administrativos, las instituciones y recursos con que cuenta la Comunidad de Madrid. Describe los derechos y deberes de los inmigrantes en la región y los procedimientos administrativos que deben realizar durante los primeros días en ella para iniciar su proyecto de manera segura y planificada, de manera que sirva de ayuda efectiva.

Lo primero que aclara el consejero es que la política de inmigración que se desarrolla desde la Consejería que dirige, es que se ajusta específicamente al tipo de inmigrante que llega a la Comunidad de Madrid. Se tiene en cuenta la procedencia, la edad, cultura, nivel de formación que tiene, etc.

El punto de partida es el análisis de datos que proporciona el Observatorio Regional de la Inmigración. Su cotejo es la referencia para el desarrollo de políticas, movilización de recursos sociales y el establecimiento de estrategias institucionales. Los datos del Observatorio ayudan a la prevención de posibles conflictos que puedan surgir. Desde el Observatorio, se controla el desarrollo del Plan de Integración, de tal manera que éste pueda ir ajustándose y mejorando.

El consejero de Inmigración afirma que el perfil del inmigrante que llega a la Comunidad de Madrid es básicamente latinoamericano y europeo del Este. Algo más del 41º% de los extranjeros que llegan a Madrid proceden de América del Sur, siendo mayoría las mujeres (53%). Paraguay es el país que mayor incremento ha experimentado en presencia en la Comunidad a lo largo del 2007 (30’22%).

Hoy, los rumanos son mayoría en la Comunidad (189.093 personas, que representa el 18’24% de la población extranjera).

Javier Fernández Lasquetty asegura que el perfil mayoritario de los inmigrantes que llegan a Madrid responde a persona trabajadora y que sale adelante con su esfuerzo. Aumenta su renta disponible y mejora su calidad de vida en poco tiempo, lo que le facilita traer a su familia, comprar una vivienda, un coche, etcétera.

La contribución social y económica de estos nuevos vecinos es muy representativa. El 10% del PIB de la región es consecuencia del trabajo de los inmigrantes, que lógicamente, se integran en la rueda de trabajo, consumo, etc., al igual que los ciudadanos españoles. Hay que tener en cuenta que más del 83% de la nueva población está en edad de trabajar y que casi el 15% de los inmigrantes son menores de edad, de manera que la labor de integración y socialización de los nuevos ciudadanos es fundamental.

Ejes principales para la integración

La política inmigratoria de la Comunidad de Madrid tiene como eje principal la integración. En toda su extensión: sanitaria, educativa, laboral, social y cultural. El esfuerzo de esta política radica en que los inmigrantes conozcan sus derechos y deberes en estos campos. Esta labor no solo se lleva a cabo desde la propia Consejería, sino que se ha hecho un esfuerzo importante en implicar a asociaciones, fundaciones y otras consejerías. Incluso ciudadanos anónimos. La integración debe ser integración desde el principio mismo de la concepción de políticas.

En el ámbito sanitario, la política que se desarrolla contempla tres aspectos. Por un lado, la información básica de utilización del Sistema Sanitario (acceso, obtención de la tarjeta sanitaria). En segundo lugar, información y puesta en marcha de recursos sanitarios que benefician, tanto a los que llegan, como a los que ya están. Este punto se desarrolla mediante campañas específicas sanitarias.

Un ejemplo es la campaña contra la rubéola orientada a las mujeres en edad fértil. Se trata de prevenir enfermedades, además de estimular unos hábitos de salud de calidad para todos.

El último aspecto que señala el consejero es el que tiene que ver con el conocimiento de derechos y deberes que es fundamental que conozcan y pongan en práctica los inmigrantes en el ámbito de la salud. De nuevo, es un ejemplo de la visión liberal de esta política de inmigración. Derechos y deberes bajo el prisma individual de cada persona.

Otro tema que Fernández Lasquetty estima primordial es el relacionado con la formación, la capacitación y la educación, tanto de menores, como de adultos.
El conocimiento del español es básico, ya que les permite integrarse en el resto del engranaje social y económico, no solo de la Comunidad, sino también, del país en su conjunto. Esta enseñanza se lleva a cabo por diferentes ONG’s. La idea es que las organizaciones sociales también se impliquen en la labor de integración.

Se ha creado la Escuela de Mediadores Sociales para la Inmigración (EMSI), con el ánimo de contribuir a la integración en la sociedad madrileña de las personas y colectivos de origen extranjero mediante la formación en inmigración, la mediación intercultural y el desarrollo de actividades que favorezcan la convivencia entre diferentes culturas.

La EMSI está dirigida a entidades sociales (Administraciones Públicas, ONG’s, y Asociaciones) y personas, tanto profesionales como voluntarias, del medio social de la Inmigración.

La política específica de educación se desarrolla desde dos frentes. La escolarización de los niños es una parte fundamental, pero “no de cualquier manera”. Se ha puesto en marcha un Programa Escuelas de Bienvenida, que tiene como eje principal las Aulas de Enlace. Por medio de estas aulas, se logra que el alumno se incorpore al entorno escolar y social en las mejores condiciones posibles.

Estas Aulas de Enlace tienen como máximo 12 alumnos. El consejero afirma que están concebidas para atender a alumnos extranjeros que desconozcan la lengua española y a aquellos con graves carencias en conocimientos básicos como consecuencia de su escolarización irregular en el país de origen. Los destinatarios de este programa son los alumnos del segundo y tercer ciclo de Educación Primaria y los de Educación Secundaria Obligatoria que se escolaricen en centros sostenidos con fondos públicos (públicos o concertados).

Además, el curso pasado se creó la figura del mediador educativo cuyo objetivo es el de ayudar a la integración y detectar dificultades que puedan tener los alumnos. Ya son ciento veinte los mediadores que trabajan en centros escolares de la Comunidad de Madrid.

En relación a los adultos, la capacitación se lleva a cabo mediante escuelas específicas que complementan los estudios de los que adolecen los nuevos vecinos, ya sea educación básica, o acceso a la universidad.

La formación para el empleo es otro punto importante. Se desarrolla desde la Consejería, a través de los Centros de Participación e Integración (CEPI), de las ONG´s, y de los cursos de formación que desarrolla la propia Comunidad de Madrid, que no solo están orientados para españoles.

El empleo y la vivienda

Dos temas que también preocupan a los inmigrantes.

En relación al empleo, desde la Consejería de Inmigración se ha orientado esta política a cubrir tres flancos. Por un lado, la información específica para la búsqueda de empleo. Se desarrolla desde el Programa de Información y Orientación para la Inserción Laboral de Inmigrantes (POPI), que aglutina a toda la red de asociaciones y fundaciones que se dedican a este tema. La Comunidad facilita la asesoría jurídica laboral, no sólo desde esta Consejería, sino también desde la de Empleo y Mujer, e incluso, se facilita información a través de los CEPI y los sindicatos.

Por último, el consejero considera interesante que los inmigrantes sepan cómo crear su propia empresa. Para ello, además de facilitar toda la información propia para emprendedores, se ha abierto una línea de crédito, Avalmadrid, con la idea de ayudar a aquellos inmigrantes que promuevan o hayan promovido una pequeña empresa, y a aquellos que estén o vayan a establecerse de alta como autónomos. Se pretende facilitar el acceso a una financiación preferente a bajo coste y largo plazo.

En el caso de la vivienda, la Consejería tiene un Programa de Acceso a la Vivienda para Inmigrantes para aquellas personas que carezcan de contrato de trabajo y encuentran dificultades para que un propietario les alquile una vivienda. Este programa trabaja tanto con los inquilinos, a los que se explica todo lo relativo al alquiler en España (derechos, obligaciones, gestiones, etc.), como con los propietarios, a los que se les facilita el acercamiento a las personas alojadas, además de recordarles el cumplimiento de sus obligaciones como arrendadores. El servicio está gestionado por la Asociación Provivienda y subvencionado por la Comunidad de Madrid.

Este programa se desarrolla en paralelo a los programas específicos que implementa el Instituto de la Vivienda de Madrid y la Oficina de Vivienda de la Comunidad de Madrid.

Los CEPI

Una vez que tenemos las herramientas principales en las materias antes mencionadas- salud, educación, empleo y vivienda- se desarrolla la labor propia de integración social. Esta tarea se desarrolla a través de los Centros de Participación e Integración (CEPI). Son centros que representan a diferentes colectivos de inmigrantes. Su objetivo general es ser un referente cultural entre la población autóctona e inmigrante. Algo así como las Casas de España que existen en el extranjero.

Según Javier Fernández Lasquetty, la actividad que se desarrolla en estos centros beneficia tanto a los inmigrantes que viven en Madrid, como a los españoles de origen, puesto que suponen una excelente oportunidad de intercambio de conocimiento, formación, además de fomentar las relaciones personales entre españoles y recién llegados. Un dato interesante que apunta el consejero es que por estos CEPI ya han pasado unas 130.000 personas, de las que el 30% son españoles de origen. “Nada expresa mejor que allí se convive y se hacen cosas juntos, que es de lo que se trata”.

Es curioso cómo coinciden españoles y extranjeros cuando se les pregunta acerca del grado de integración de los extranjeros en España. El 42% de unos y otros consideran que los extranjeros están bastante integrados en la sociedad española (Observatorio Regional de de Inmigración).

Sin embargo, todavía está lejos de que la integración sea total. Solo el 24% de los madrileños consultados afirma tener un amigo extranjero. De ahí, lo interesante de la existencia de estos CEPI, entre otros aspectos.

En la actualidad, hay catorce centros abiertos a los que acuden unas ciento treinta mil personas. Son puntos de referencia culturales, pero también, son lugares donde se desarrolla una actividad de formación muy intensa relacionada con los temas anteriormente mencionados.

Javier Fernández Lasquetty afirma que la actividad de los CEPI se adapta a la necesidad de cada momento y del perfil de los inmigrantes de cada centro. No son las mismas necesidades las que pueden tener los inmigrantes latinoamericanos, que los de origen africano, europeo o marroquí.

Por ejemplo, si bien casi todos hacen hincapié en la cuestión de la formación y búsqueda de empleo, así como la divulgación de su cultura, en el centro marroquí, se ha estructurado un taller específico para la mujer, de manera que conozca sus derechos y deberes en nuestra sociedad. Charlas donde por ejemplo, se les explica cómo es la vida de una mujer occidental en cuestión de libertades individuales.

Si bien en Madrid solo hay un 8% de inmigrantes musulmanes, el consejero tiene como una de sus prioridades prestar la atención suficiente a este colectivo, dado que su integración lleva aparejado un proceso más largo, por cuestiones de cultura y de idioma. Generalmente, los latinoamericanos tienen parte del camino ya hecho por la afinidad cultural.

Más allá del discurso buenista

En cualquier caso, todos deben tener las herramientas suficientes para que su integración sea una realidad, más allá del discurso buenista de la izquierda, basado en un multiculturalismo, que no en la diversidad cultural, conceptos completamente diferentes.

De lo que se trata, afirma el consejero, es de considerar a cada inmigrante como un individuo y no como un colectivo, integrarlo correctamente en la sociedad que ha elegido para vivir, de acuerdo a los valores de la sociedad de acogida, sin descuidad los valores propios. De esta forma, se podrá adelantar a los problemas que puedan surgir por falta de integración, como ya ha ocurrido en otros países.

Como se decía al comienzo de este análisis, el presidente Zapatero tiene en la Comunidad de Madrid, un buen referente para orquestar parte de esas políticas que tan decididamente está dispuesto a acometer en esta legislatura que comienza.

“Hechos son amores”.

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