SECUESTRÓ Y ABUSÓ DE SU HIJA VideoClip

La policía reconstruye los detalles del terrible crimen del ‘carcelero’ austriaco

Cuando el pasado 19 de abril Kerstin empezó a no soportar más los calambres y cayó en un estado de inconsciencia su madre rogó a su verdugo, Josef Fritzl, que le llevara al hospital si no quería que muriera la joven. En un momento de lucidez, según palabras de la propia policía, el secuestrador accedió. En el hospital empezó el principio del fin de su doble vida.

Los médicos pidieron urgentemente la presencia de la madre de Kerstin, que seguía en el zulo, pero al escuchar unos días más tarde por televisión un llamamiento de las autoridades policiales de la localidad para encontrarla Elisabeth le pidió una vez más a su verdugo que le dejara salir.

Fritzl, su hija y los otros dos hijos que se han criado con su madre en el zulo sin haber visto jamás la luz del día se vieron en el hospital junto a su padre. Fue allí cuando Elisabeth aprovechó una conversación a solas con el médico para empezar a contar los monstruosos detalles de su vida.

“Es un crimen insoportable”, ha dicho Franz Prucher, director de seguridad de la región en una rueda de prensa celebrada en el lugar del suceso, Amstetten, una pequeña localidad de unos 23.000 habitantes situada a 150 kilómetros de Viena.

“Este caso es único en la historia criminal de nuestro país”, dice un portavoz de la policía que admite que nunca había visto algo así tras 31 años en activo.

“Durante 24 años, [el criminal] llevó una doble vida, una ante su mujer y sus siete hijos, y otra con su hija, con la que tenía seis hijos”, ha explicado el director del departamento de investigación criminal austriaco mientras mostraba una fotografía del acusado. Lo repitió varias veces durante la rueda de prensa.

Abusos sexuales
“Cuando tenía 18 años fue secuestrada durante 24 años en su propia casa”, explica el portavoz. “Mediante la fuerza, [su padre] abusaba sexualmente de ella, la violaba. De esta relación cada dos años nació un hijo”.

Tres de ellos fueron progresivamente adoptados por la familia oficial de Josef Fritzl, el austriaco de 73 años acusado de secuestrar y violar sistemáticamente a su hija. El padre bajaba al sótano la ropa y la comida que necesitaran. Su mujer lo ignoraba todo.

“A tres de los niños, cuando cumplieron un año, los introdujo en la parte pública de la casa, lo que le permitió seguir durante tanto tiempo con el crimen”, señala el director del departamento de investigación criminal.

Con su mujer los criaba con normalidad, fingiendo que habían sido abandonados. “La esposa no sabía nada”, ha dicho Hanz Leinze, representante del distrito de Amstetten.

¿Cómo pudo ocurrir, se preguntan los austriacos? Las cartas que Josef obligó escribir sistemáticamente a su hija para justificar la presencia de los tres hijos nacidos en cautiverio, pero sacados del zulo cuando apenas contaban un año.

En ellas simulaba que la madre había abandonado a los hijos por no poder ocuparse de ellos, y obligaron a las autoridades de los Servicios Sociales de Amstetten a acudir numerosas veces al domicilio del acusado.

Otros tres hijos estuvieron encerrados en el sótano junto con su madre desde que nacieron. Nunca habían visto la luz ni recibido educación.

Cuando parecía que el caso iba a estallar, Josef hizo un último intento de ocultar su crimen y dijo a su mujer que su hija desaparecida durante 24 años había vuelto, y que la iba a llevar al hospital.

“Al principio [el criminal] permanecía en silencio, sin decir nada”, señala el portavoz del departamento criminal. “Pero a la vuelta del hospital, donde estaba ingresada una de sus hijas con lesiones graves, admitió que confesaría sus acciones de los últimos 24 años”, señala el portavoz de la policía.

Fritzl fue detenido el sábado. Este lunes, tras finalizar el interrogatorio policial, ha sido puesto a disposición judicial. El juez de Sankt-Pölten debe decretar ahora una detención provisional de dos semanas. El caso será reexaminado después de este paréntesis y, al cierre de la investigación, Fritzl sería oficialmente inculpado. Según Gerhard Sedlacek, portavoz del ministerio fiscal, no hay duda de que esta detención provisional sea prolongada.

En los próximos días se llevarán a cabo análisis de ADN de las víctimas del crimen para determinar la paternidad. La policía descarta que aporten nuevos datos relevantes, ya que nada indica de que los hijos puedan ser de otro hombre. Según la víctima, nadie más que el padre llegó a entrar en esos 24 años en el zulo.

Los afectados, en tratamiento psiquiátrico
Un portavoz del hospital de Amstetten ha señalado que “los afectados están bajo tratamiento psiquiátrico. Los dos mayores tienen una situación más o menos estable, señala. “Una de cinco años veía la tele y se reía”.

Kerstin sigue en coma artificial y los médicos no descartan que tenga secuelas físicas para toda la vida. Las autoridades han afirmado que investigaran si también sufrió violaciones de su padre en el zulo, haciéndose eco de un rumor que rodea a la investigación.

Fue ella la primera hija que nació en el sótano, cuando su madre llevaba ya dos años en el zulo. Dos años después nació un hijo, y hace cinco otro.

No se han dado más detalles. Por el momento las autoridades austriacas han contratado a un abogado para que responda a las preguntas en representación de la familia, y así poder mantener a los afectados en una situación lo más tranquila posible.

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