¿Enamorada o es sólo sexo?

noviembre 13, 2009

enamorados

Si tu amor no es sincero y se trata sólo de pasión, es fácil pasar “del fuego al hielo” y que se rompa esa relación que creías sólida

Nadie sabe cómo ni cuándo el amor y el sexo, juntos o por separado, llamarán a nuestra puerta, porque se acercan a nosotras con innumerables disfraces para hacernos vulnerables a sus deseos. Enamorarte no es algo voluntario, sino que sucede sin decidirlo. Aunque te niegues al amor, en el momento en que estás baja de defensas, puedes sufrir el sorprendente amor a primera vista.

El sexo impersonal, el personal, la “amistad cariñosa”, el enamoramiento, el amor perdurable, el amor que se pierde, cada etapa surge dependiendo de tu vulnerabilidad y estado de ánimo. La única manera de evitar enamorarte es huir, porque si escapas de él no pasa nada, pero si te atrapa ya es irreversible.

Máximo placer, sólo con una persona

El sociólogo italiano Francesco Alberoni, revolucionario en teorías sobre el sexo y el amor que lleva difundiendo desde hace 30 años, explora ahora la relación entre amor y sexualidad.

Actualmente existe una completa libertad sexual y han desaparecido los tabúes para hablar y practicar el sexo sin ningún problema. Sin embargo, Alberoni no coincide con esta idea de “amor libre” y afirma que “igual que cuando estás borracho no disfrutas del vino, el máximo placer sólo lo obtienes con una persona; la orgía es un estado de euforia nada más”.

Alberoni hace una gran diferencia entre el enamoramiento real y la pasión erótica. Asegura que para vivir plenamente, debes experimentar todos los tipos de amor: el amor auténtico, el amor pasional y el amor irracional. Pero el enamoramiento sólo es auténtico si ves a tu amado como el único sujeto posible e insustituible de amor, y es una experiencia de liberación que te da pureza y renacimiento personal.

Vivir para la persona amada es la versión idílica del amor, y si consigues llegar a este estado de armonía, el amor trasciende a un nivel que los rodea a los dos. Sin embargo, esta comunión entre dos no se puede dar si el sentimiento amoroso no es sincero y sólo se trata de pasión y erotismo. En este caso, es muy fácil pasar “del fuego al hielo” y que se rompa esa relación que creías tan sólida.

¿Qué buscas en una relación?

Según Alberoni, lo primero que buscamos en una nueva relación es “un amor pasional, intenso, para que llene el momento, sin pensar en un futuro más lejano que la mañana siguiente. Hoy en día, las relaciones empiezan con el sexo y después de pasar por la cama las personas se dan cuenta de que están con un total desconocido”. Con el tiempo la gente cambia, y muchas veces el amor no es capaz de seguir el ritmo de esa transformación personal.

Por otra parte, el amor a primera vista es una utopía para Alberoni. Aunque es cierto que una persona puede sufrir un flechazo y sentir amor en un segundo, debe ser también capaz de amar a la persona cuando conozca sus diferentes facetas. De lo contrario, el amor a primera vista no habrá sido verdadero, sino “pasión disfrazada de amor”.

El enamoramiento, una locura sin límites

El enamoramiento es desenfrenado, pero una vez que das el paso del estado incandescente del enamoramiento al amor, te conviene establecer con tu pareja un pacto para no caer en una dependencia que podría terminar en la pérdida de identidad.

El amor no es sólo fruto de un loco proceso de enamoramiento, sino que también florece ante la posibilidad de la pérdida. Muchas veces la pasión reaparece cuando piensas que vas a perder al objeto de tu amor. Sin embargo debes ser cautelosa, porque esta pasión es efímera, justificada por el miedo a la pérdida. Una vez que se asegura de nuevo el amor, la pasión tiende a apagarse de nuevo.

(FUENTE:Gabriela Casavantes)
Anuncios

Cómo encontrar el amor en Internet

marzo 27, 2008

Hace años tenía que resultar tremendamente agotador hacer tantos esfuerzos para ligar. Entre cartas perfumadas llenas de poesía, requiebros de abanico y paseos custodiados por una eficiente carabina, conquistar a la persona amada resultaba una empresa con demasiadas inversiones. Sin embargo, las conquistas en realidad no eran tales y, salvo en muy contadas ocasiones, el matrimonio estaba ya pactado y uno se casaba con quien convenía. Si además te enamorabas, pues mucho mejor.

Curioso que, por desgracia, sean escasas las ocasiones en las que conveniencia y amor coincidan. Sabemos cuando alguien nos conviene porque nos hará felices, satisfacerá nuestras necesidades emocionales y materiales y nos dará pocos problemas, pero todo eso lo obviamos sin piedad cuando la chispa no se enciende. Maldita chispa, recóndito y caprichoso resorte del cerebro que nos mueve sin demasiado raciocinio en busca de esos ojos que la prendan.

En la actualidad hay en España siete millones y medio de solteros y, según una encuesta publicada la pasada semana, no son los ’singles’ quienes encabezan el ranking de los más felices. El mito de la buena vida del soltero se desmorona y se empieza a no tener tanto recato en confesar que si uno está solo es porque aún no ha encontrado a la persona que merezca la pena para compartir si no todo, sí parte del camino de la vida. Sin embargo, en una sociedad como la nuestra, el desembolso de grandes dosis de energía para buscar a “la persona” y lanzarse a su conquista nos supone un esfuerzo demasiado comprometido e incluso pasado de moda.

Difícil entonces conjugar las ganas de conocer al futuro ser amado con una inversión de ilusión y, sobre todo, de tiempo que no tenemos. Pero el progreso siempre tiene respuestas y, desde luego, ésta era importante. Portales de internet como Meetic, Partship o B2 no tardaron en ver el filón y se lanzaron al mercado, cual Celestinas del siglo XXI, a conquistar a los conquistadores. Es muy fácil y además las ventajas son múltiples: mantienes hasta que lo deseas el anonimato, sabes que todos los que están es porque buscan, más o menos, lo mismo que tú y te permite hacer una criba mucho más sutil que la que toca hacer en una discoteca.

La visualización de un portal así yo la tengo clara. Un lago de aguas oscuras al que acudes a pescar. No ves bien el pez que sacas, pero como luego lo puedes devolver al agua con absoluta tranquilidad, te puedes permitir el lujo de gastar la caña. Y no, no me acusen de frivolidad. No se olviden de que en el pantano de los sentimientos, la mayoría de las veces es el pescador el que acaba siendo pescado.


El 86% de los hombres españoles ocultarían sus infidelidades a la pareja

febrero 9, 2008

Ocho de cada diez mujeres griegas han tenido un lío en el trabajo

Trabajar en Grecia tiene su peligro, y no laboral, sino sentimental. El 80% de las mujeres y el 78% de los hombres griegos han admitido haber mantenido alguna vez una relación con alguien en el trabajo, según un estudio realizado por la editorial de novelas románticas Arlequín Ibérica, en motivo del día de San Valentín.

Pero si los griegos son los más infieles dentro de la oficina, los italianos son los más románticos fuera de ella. El 73% de los hombres reconoce que ha planificado un encuentro “casual” con alguien con el propósito de conseguir una cita. Las mujeres parecen que no son tan directas, según el estudio. Las húngaras destacan por ser líderes a la hora de conocer hombres, pero optan por una técnica más sutil que la italiana. Ellas se apuntan a clases de cocina, idiomas o yoga con la esperanza de sacar una cita además de adquirir conocimientos.

Los hombres que dejan más huella parece que son los británicos. El 15% tiene dificultades para deshacerse de sus ex; y no es de extrañar si tenemos en cuenta que el 78% de las británicas conserva fotos y recuerdos de sus antiguos amantes.

Tras una infidelidad puede llegar la confesión. En este campo, la mayoría de los encuestados de más de 15 países están de acuerdo en un punto: las mentiras que han dicho han sido siempre para mejorar sus relaciones. A pesar de ello, consideran que la confianza y la sinceridad son las cualidades más importantes en una relación. Así lo estiman, por ejemplo, el 67% de hombres españoles, mientras que el 86% afirma que no confesarían nunca haber tenido un desliz.

En el otro extremo están las mujeres australianas. Ellas son las más sinceras del estudio. El 53% prefiere confesar sus infidelidades a la pareja. Los japoneses, en cambio, son de los menos sinceros. Sólo el 12% relataría a sus esposas sus coqueteos con otras mujeres. Los ganan, por eso, los alemanes. Sólo uno de cada diez prefiere la sinceridad.