El 62% de los españoles cree que Zapatero mintió antes del 9-M sobre la crisis económica

abril 27, 2008

Más de un tercio de los votantes socialistas dice que el presidente no les contó la verdad

La mayoría ve “insuficiente” el plan del Gobierno y piensa que la situación empeorará

Los españoles tienen claro su veredicto. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no dijo la verdad sobre la gravedad de la situación económica durante la campaña electoral. Es la principal conclusión de la encuesta realizada por Sigma Dos para EL MUNDO, que revela que el 62% de los ciudadanos piensa que Zapatero ocultó la realidad de la crisis, frente a un 27,8% que cree que el jefe del Ejecutivo sí dijo la verdad.

Más duros son los votantes del PP (un 91,1% dice que Zapatero mintió), pero también un 36,8% de quienes dieron su respaldo al presidente aseguran que faltó a la verdad.

El Ejecutivo no convence ni a quienes le votaron. Un 45,3% de los simpatizantes socialistas consideran escaso el paquete de impulso a la economía, y el rechazo crece entre los votantes de IU (62,2%) y PP (85,5%).

Además, la paga de 400 euros es puesta en tela de juicio. Un 55,7% de los españoles afirma que esta ayuda no beneficia más a las rentas más bajas, en contraposición a un 33,1% que cree que sí lo hace. Los únicos que comparten la tesis del Gobierno, y no con una abrumadora mayoría, son un 51,4% de sus votantes.

El pesimismo sobre el futuro de la economía española cunde entre las familias. Un 53,8% de los consultados augura que “la situación económica de España en los próximos meses empeorará”. La cifra supera las registradas en febrero (51,7%) y noviembre (52,4%) pasados, y, de lejos, el 37,2% que era tan pesimista en septiembre. Entre quienes creen que lo peor ya ha pasado están sólo un 15,7% de los encuestados, para quienes en unos meses la situación mejorará. Un 26,8% opina que no habrá cambios.

La encuesta refleja que un 56,8% de los ciudadanos dice que está notando “mucho”(22,5%) o “bastante”(34,3%) la crisis. Frente a ellos hay un 28% que la percibe “poco” y un 15% que “nada”. El frenazo de la economía se está haciendo más duro para los votantes del PP (un 67,7% la percibe mucho o bastante), que para los del PSOE (47,3%) y los de IU (40,3%). Pero la encuesta también esconde un castigo para la oposición. El 52,7% de los encuestados mantiene que el partido liderado por Mariano Rajoy no lo haría mejor que el PSOE en la actual situación de crisis, frente a un 27,8% que opina que sería más oportuno que el PP estuviera al frente del Gobierno.


DEBATE ZAPATERO-RAJOY: Lo que usted no escuchó en el primer asalto

abril 13, 2008

De la victoria y la derrota

abril 10, 2008

La política es algo más complejo que un partido de fútbol, aunque a veces los hinchas de los partidos lo vivan como algo parecido. La sensación de derrota o victoria tiene que ver no sólo con la posibilidad que abre el resultado electoral de ejercer el poder, que en democracia en ningún caso puede ser absoluto, sino que depende también, y mucho, de las expectativas creadas previamente. En este sentido, las elecciones generales en España se han saldado con una victoria a los puntos del PSOE sobre el PP, pero por un escaso margen que apenas supera el 3 por ciento. Un resultado que permite seguir gobernando a Rodríguez Zapatero, pero que no han acabado, sino que incluso pueden haber acrecentado, las expectativas de Mariano Rajoy de poder llegar a ser en las próximas elecciones presidente del Gobierno de España.

El objetivo prioritario del PSOE era lograr una mayoría absoluta que le liberara de unas hipotecas nacionalistas cada vez más incomodas y que le diera legitimidad suficiente para poder proseguir con su agenda de reformas políticas y sociales radicales. Zapatero no ha logrado ese objetivo, a pesar de haber contado en su primera legislatura con una coyuntura económica ciertamente favorable, sólo empañada por los datos negativos de empleo e inflación en el momento final de su mandato. Es cierto que ha logrado ampliar su mayoría en cinco escaños, pero le faltan aún siete para poder garantizarse plenamente la estabilidad parlamentaria.

Por su parte, el objetivo del PP era ganar las elecciones. Rajoy tampoco ha logrado ese objetivo, a pesar de haber aumentado en medio millón su número de votos, lo que se ha traducido en seis escaños más de los que tenía en la pasada legislatura. Así, la brecha entre ambos partidos no solo no se ha ensanchado, sino que se ha reducido en casi dos puntos porcentuales. Este resultado legitima plenamente a Mariano Rajoy para intentar un tercer y definitivo asalto a La Moncloa.

En todo caso, el crecimiento de los dos grandes partidos españoles supone un descalabro de los partidos nacionalistas en general y de los socios preferentes de Zapatero, Ezquerra Republicana de Catalunya e Izquierda Unida, en particular. En su conjunto, la coalición parlamentaria que ha dado soporte al Gobierno socialista en la pasada legislatura pierde un total de 634 mil votos y no puede ya garantizar por si sola la estabilidad parlamentaria del Gobierno.

Las elecciones muestran además un leve desplazamiento del electorado español en una doble dirección: por un lado, hacia el voto a los grandes partidos españoles y, por otro, desde las posiciones de izquierda, hasta ahora mayoritarias en la sociedad española, hacia el centro-derecha. Así, tanto socialistas como populares han aumentado sus respectivos techos electorales. El dato quizá más relevante es el que sale de la suma de los porcentajes de las dos formaciones; entre ambos partidos suman el 83% del voto, frente al 80% que aglutinaron en las elecciones anteriores.

Respecto a la ubicación izquierda y derecha de los diputados en esta nueva legislatura, hay que destacar que están alineados en posiciones de izquierda un total de 178 diputados, frente a 172 de centro-derecha. En la legislatura anterior esa proporción era de 182 a 168 a favor de los partidos de izquierda. Hay por tanto una tendencia en el centro-derecha a aumentar su espacio electoral, aunque hay que señalar también que el posicionamiento político de los nacionalismos no de izquierda está más condicionado en su actuación parlamentaria por su ideología nacionalista que por su posicionamiento como fuerzas de centro-derecha.

Todas estos factores pueden conducir a la paradoja de que Zapatero se encuentre más incomodo parlamentariamente en la próxima legislatura de lo que estuvo en la anterior, y ello a pesar de contar con un mayor número de escaños propios. Por un lado, el pésimo resultado de sus antiguos aliados puede hacerlos mucho más renuentes a la hora de darle el apoyo que necesita para garantizar la estabilidad parlamentaria. Será difícil, por otro lado, que Convergencia i Unió esté en disposición de asegurarle un apoyo estable al Gobierno socialista en Madrid mientras en Cataluña está en la oposición. Finalmente, el PNV, embarcado en el plan soberanista del Lehendakari Juan José Ibarretexe, va a exigir a cambio de sus votos cuestiones que pueden resultar muy dañinas para la unidad de España y para el propio Gobierno de Zapatero. Incluso dentro de su propio grupo parlamentario es de prever una posición más exigente por parte de los diputados socialistas catalanes, principales artífices de la victoria socialista en España y que buscan cada vez más un espacio propio.

Es aún pronto para saber que línea de Gobierno va a adoptar Rodríguez Zapatero tras estas elecciones. La estrategia de hacer la oposición al PP desde el Gobierno es cierto que le ha permitido aglutinar en su seno todo el voto de izquierda, pero a la vista de los resultados, esa estrategia ha fortalecido aún más al PP que a él mismo. Es más, el frente anti-PP que se plasmó en el Pacto del Tinell en Cataluña y que se exportó después al resto de España parece una estrategia agotada que tan sólo puede llevar a una merma de sus apoyos y a una irreparable fractura social y política del país.

Zapatero deberá hacer frente en los próximos años a una crisis económica mucho más grave de lo que él mismo reconoce, a una previsible ofensiva del terrorismo de ETA y a una creciente tensión territorial provocada por los nacionalistas periféricos. En todos estos asuntos haría bien en buscar el acuerdo con el Partido Popular. La cuestión es si tendrá la voluntad y la capacidad de hacerlo.


El 96% de familias numerosas se quedan sin "cheque-bebé"

abril 3, 2008

El 96 por ciento de las familias numerosas se han quedado fuera de la ayuda de 3.500 euros por nacimiento o adopción de hijo, a causa de “los bajos límites de renta fijados”, según ha denunciado la Federación Española de Familias Numerosas. De las 20.000 familias merecedoras de esta prestación sólo 838 han disfrutado hasta ahora de esta ayuda social.

Así lo ha denunciado la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN), a cuyo juicio es “lamentable” que la ayuda de 3.500 euros que el Gobierno fijó como “cheque-bebé” mejorado para determinados colectivos haya sido recibido por sólo 838 familias numerosas.

La cifra representa “únicamente el 4,1 por ciento del total de familias que en ese tiempo han tenido su tercer hijo o sucesivos”.

En 2006, según datos del INE, hubo en España 47.999 nacimientos de terceros hijos o sucesivos, lo que supone una media mensual de 3.999 nacimientos en el seno de familias numerosas.

La FEFN ha hecho un cálculo en base a estos datos, para determinar que entre noviembre -cuando entró en vigor la ayuda- y marzo, se habrían producido 19.999 nacimientos de este tipo.

Habría, por tanto, 20.000 familias merecedoras de esa prestación, aunque la condición de la renta establecida por el Gobierno (15.900 euros como máximo), ha impedido que 19.161 familias, es decir, el 96 por ciento del total, la percibieran, razona en un comunicado la FEFN.

En su momento, “ya dijimos que con estos niveles de renta, que no están en consonancia con la realidad económica del país, de los hogares españoles, esta prestación dejaría fuera a más del 90 por ciento de las familias”.

“Ahora tenemos la confirmación; aunque los datos que estamos manejando son de 2006, son perfectamente extrapolables y ponen en evidencia que no hay tal ayuda familiar, sino una prestación que llega a hogares que tienen ingresos precarios”, afirma la presidenta de la FEFN, Eva Holgado.

“El Gobierno hizo un anuncio excesivamente propagandista, intentado sacar rédito político justo antes de las elecciones, con una falta de rigor que rozaba el engaño. Si la ayuda sólo llega al 4 por ciento de casos, está claro que es una ayuda asistencial, nunca una ayuda familiar”, concluye Holgado.


Bush saluda a Zapatero en Bucarest con un «Hola, hola. Felicidades»

abril 3, 2008

Las cumbres internacionales a las que asisten George W. Bush y José Luis Rodríguez Zapatero tienen siempre el aliciente añadido de conocer cuánto tiempo durará el saludo entre ambos, ya que la posibilidad de una entrevista formal es siempre muy remota. Ayer, los dos mandatarios coincidieron en la cena de jefes de delegación con la que se abrió la cumbre de la OTAN en Bucarest, aunque separados por tres asientos.
Según fuentes de La Moncloa, Zapatero, que llegó al Palacio Cotroceni, donde el presidente rumano, Traian Basescu, actuaba como anfitrión, estuvo un buen rato conversando con varios de sus colegas de la Alianza, especialmente con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, con quienes coincide en la necesidad de no precipitarse en invitar a Ucrania y Georgia a sumarse ya a un plan de acción que les abra las puertas de la OTAN, tal y como quiere Estados Unidos.

En castellano
Cuando el presidente norteamericano entró en la sala, Zapatero se encontraba ya sentado en su sitio. Bush, antes de llegar a su lugar, pasó junto al jefe del Ejecutivo español y, en castellano, le saludó con un «Hola, hola, felicidades». Completaba así, personalmente, tanto el telegrama de felicitación que le hizo llegar a través del embajador en Madrid, Eduardo Aguirre, tras conocer su triunfo en las elecciones del 9-M, como la llamada telefónica del pasado 14 de marzo, en la que, según las explicaciones de Moncloa, ambos quedaron en verse en esa cumbre de Bucarest.
El propio Zapatero dijo entonces que aprovecharía esta cita para charlar con el presidente estadounidense sobre «aspectos que afectan a intereses compartidos» y otras cuestiones de «orden internacional». Se creó, así, la sensación de que por fin los dos gobernantes, que sólo han intercambiado hasta ahora fugaces saludos, podrían por fin conversar en una entrevista bilateral, aunque no fuera ni en la Casa Blanca ni en la Moncloa.
Sin embargo, ni Madrid ni Washington han hecho gestiones para buscar un momento en que se pudiera producir la entrevista y, unos días antes de desplazarse a Bucarest, en el entorno de Zapatero ya se hablaba únicamente de un saludo quizás un poco más prolongado que en ocasiones anteriores. Aún quedan hoy varias horas por delante, en las que van a coincidir y pueden intercambiar algunas palabras más que los simples saludos protocolarios y amistosos.
En el caso de lo hagan, Bush sabrá ya, porque anoche lo pudo constatar en la cena, que España se alinea con Francia, Alemania y otros países europeos en frenar por ahora las invitaciones a Ucrania y Georgia, aunque se esfuerza en buscar un consenso que satisfaga a todos.
Gobierno en funciones
También conocerá que el Gobierno español, que además alega que está en funciones, no se muestra dispuesto a comprometerse aquí a aumentar sus tropas en Afganistán, porque cree que ya hace un esfuerzo importante con 778 militares, lo que le convierte en el décimo contribuyente a la misión, y con 84 muertos. Además, se aduce que la zona en la que están los soldados españoles es también peligrosa, como lo prueban los repetidos ataques sufridos en los últimos días.
De todos modos, según el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que ayer participó con sus colegas aliados en otra cena paralela, aseguró que tanto en ese momento como por la mañana cuando habló por teléfono con Condoleezza Rice, la secretaria de Estado norteamericana no pidió a España una contribución mayor a ISAF.
También el titular de Defensa, José Antonio Alonso cenó con sus homólogos de la Alianza, de quienes se despidió para dedicarse a sus nuevas funciones parlamentarias.