La Policía de Irán, lista para amputar las manos a los ladrones

noviembre 11, 2009

iran.amputacion

El jefe de la policía criminal dice la blandura hace crecer los delitos

Los ayatolás argumentan que las sentencias forman parte de la sharia

La Policía de Irán ha afirmado que está lista para aplicar castigos de la ley islámica, tales como la amputación de manos, debido a que la falta de ejecución de estas penas ha llevado a un aumento de los delitos. Bajo la ley islámica de Irán, quienes cometan delitos de manera reiterada se enfrentan a la amputación de sus dedos por robo, pero las sentencias rara vez son ejecutadas, especialmente en público. Asghar Jafari, jefe de la policía criminal iraní, entrevistado por el diario Ebtekar, explica la medida: ‹ “El no ejecutar los castigos de la ley islámica, particularmente su parte más importante como es la amputación de manos, ha propagado la inseguridad en Irán”. › ‹ “La policía está lista para ejecutar la amputación de manos de criminales convictos”. › Tanto las Naciones Unidas y como activistas de Derechos Humanos han criticado a Irán en el pasado por realizar estas prácticas. Pero el Gobierno de Irán ha rebatido las críticas y ha argumentado que las sentencias forman parte de la sharia, la ley islámica

(FUENTE:Periodista Digital)

Irán mueve ficha en Irak

abril 22, 2008

Tras la campaña militar en Irak se inició un período caracterizado por la descomposición nacional, el enfrentamiento entre kurdos, suníes y chiíes, la violencia política y la incapacidad de las tropas norteamericanas por hacerse con el control de la situación. El tiempo pasa y las circunstancias cambian.

Mientras el proceso de creación de un estado de derecho ha ido avanzando a trompicones y con indudables dificultades, el panorama político ha evolucionado. Los frentes se han ido descomponiendo. Los suníes han pasado de apoyar la insurgencia y practicar una alianza con Al Qaida a romperla e incorporarse al proceso político. Han comprendido que los islamistas no defendían sus intereses, sino que les utilizaban para sus fines radicales. El movimiento «despertar» ha llevado a un importante número de clanes a pasarse a las filas gubernamentales, organizar una milicia de algo menos de 100.000 hombres y combatir con denuedo frente a insurgentes y Al Qaida.

Las grandes formaciones chiíes han perdido peso en su propio territorio en beneficio de grupos pequeños, pero con presencia local, y de los radicales que siguen a Moqtada al Sadr y forman el ejército del Mahdi. Los grandes, comprometidos con el Gobierno, han optado por unirse para acabar con los seguidores del clérigo radical. Es una lucha por el liderazgo en el ámbito chií, pero también por establecer una posición ideológica. Todos reciben ayuda económica y militar del gobierno de Teherán, pero los que están más en su línea son los radicales.

Irán ha aceptado, de buen o mal grado, que las formaciones más moderadas aniquilen a los militantes del Mahdi. El hecho sitúa por primera vez a los ayatolás al lado de Estados Unidos, que también ha bendecido la operación. Es poco probable que las razones de unos y otros sean plenamente coincidentes, pero es evidente que están de acuerdo en apoyar a este Gobierno y eliminar a quien por la fuerza trata de desestabilizarlo. El hecho tiene su trascendencia e invita al optimismo.


Nuestra actitud conducirá a la guerra con Irán

marzo 28, 2008

Hable casi con cualquiera de Washington sobre política exterior en estos tiempos y es probable que escuche que Irán es “el problema internacional número uno” para Estados Unidos. Críticos y políticos se muestran unánimes en que la República Islámica será uno de los asuntos principales de la campaña electoral presidencial.

La pregunta es: ¿qué hacer con Irán?

Está claro que la dirección de Teherán, reforzada de las elecciones parlamentarias de la semana pasada, no está de humor para ofrecer concesiones.

La elección a la que se enfrentan los responsables políticos es plantar cara a la República Islámica incluso si eso significa conflicto militar, o reconocer su derecho a seguir cualquier política que desee, incluso si eso significa amenazar intereses vitales de las democracias occidentales y sus aliados regionales.

Con el fin de evitar esa elección, el Senador Barack Obama, el favorito para la candidatura presidencial del Partido Demócrata, ha anunciado que, si sale elegido, invitará a “negociaciones incondicionales” al Presidente de la República Islámica Mahmoud Ahmadinejad.

Esto significa que Obama invertiría la política de la administración Bush con Irán e ignoraría tres resoluciones unánimemente aprobadas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que instan a la República inicial islámica a suspender el enriquecimiento de uranio como precondición a las negociaciones.

Sin embargo, Obama ya no está solo en su llamamiento a “negociaciones incondicionales” con Ahmadinejad.

La semana pasada, Henry Kissinger, consejero de política exterior de John McCain, presunto candidato a presidente de los Republicanos, también pedía negociaciones incondicionales con Teherán.

Algunos días después del cambio de postura de Kissinger se anunciaba que el almirante de las fuerzas americanas en Oriente Medio, William J Fallon, había dimitido a causa de sus discrepancias con la política de la administración de mantener abierta la opción militar contra la República Islámica.

Fallon se informa que se opone a los planes de interceptar los barcos iraníes que se sospecha transportan materiales de uso dual. En su lugar, el almirante instaba a sus jefes políticos a pensar en hablar con Teherán.

Después fue el turno de pedir negociaciones incondicionales con Teherán de Dennis Ross, antiguo árbitro norteamericano de paz en Oriente Medio.

Ross proponía que las negociaciones fueran sincronizadas con crecientes sanciones contra Teherán con la ayuda de la Unión Europea, Rusia y China. A fin de lograr eso, proponía concesiones a Rusia, incluyendo el abandono de los planes norteamericanos de instalar unidades antimisiles en Polonia y la República Checa. (La UE y China también recibirían concesiones sin especificar de Estados Unidos a cambio de sanciones más duras contra Irán).

Todo este diálogo de negociar con Teherán puede sonar eminentemente razonable.

Sin embargo, incluso si ignoramos la demencial sugerencia de Ross de enfurecer a Teherán imponiendo sanciones más duras al tiempo que le invitamos a negociar un acuerdo, la idea de “negociar con Irán” es problemática por dos motivos más.

El primer problema es decidir de qué van a versar las negociaciones.

La República Islámica nunca ha dicho que no estuviera dispuesta a negociar.

Lleva metida en un diálogo con la Unión Europea desde 1980 y mantiene una relación cordial con muchos países más, Rusia y China entre ellos. También ha mantenido conversaciones secretas con Estados Unidos, en 1979, 1985-86, y más recientemente en 1999-2000, además de sesiones públicas sobre Afganistán e Irak en el 2002 y 2007.

Lo único de lo que la República Islámica no está dispuesta a hablar es de renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio según lo exigido por el Consejo de Seguridad.

Para evitar ese inoportuno obstáculo, algunos defensores de la política de “negociar con Irán” sugieren que el tema del enriquecimiento de uranio no se mencione. En su lugar, en palabras de Kissinger, Estados Unidos y sus aliados deben pedir a Irán prescindir del aspecto militar de su programa nuclear, abandonando de manera permanente así su derecho a desarrollar armamento nuclear.

El problema es que la República Islámica nunca ha admitido tener un programa para construir la bomba.

Lo que Kissinger está exigiendo es que los líderes de Teherán admitan primero que han estado mintiendo todo el tiempo, y que tenían planes para construir la bomba, pero que ahora están dispuestos a no hacerlo.

¿Puede esperar en serio Kissinger que el “Guía Supremo” Alí Jamenehi realice tal reconocimiento?

Incluso si los líderes de Teherán estuvieran dispuestos a reconocer que han estado mintiendo y que van a prescindir de un programa que vienen afirmando que no existe, aún podrían encontrar dificultoso ofrecer la empresa que exigen Kissinger y los demás.

¿Por qué debe Irán convertirse en el único país del mundo en abandonar el derecho a desarrollar armamento nuclear?

Después de todo, comprar la tecnología para fabricar armas nucleares o incluso fabricarlas y desplegarlas no es ilegal.

Algunos países, como Argentina, Brasil, Sudáfrica, Ucrania, Kazajastán y más recientemente Libia han renunciado voluntariamente a ese derecho y se han desembarazado de sus programas nucleares militares. No obstante, ni siquiera ellos han renunciado para siempre a su derecho, y podrían decidir reanudar sus programas nucleares en cualquier momento que prefirieran.

En otras palabras, el colectivo del “negociar con Irán” sugiere que se pida a Teherán hacer algo que ningún gobierno que se respete contemplaría.

El método que sugiere que el colectivo del “negociar con Irán” podría tener consecuencias desastrosas para todos los aludidos.

Podría persuadir a Teherán de haber ganado ya y de poder ignorar sin peligro las tres resoluciones del Consejo de Seguridad. Después de todo, negociaciones incondicionales significan que las principales potencias abandonan su requisito de que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio antes de tomar parte en negociaciones sustanciales sobre futuras relaciones.

Asimismo, Irán podría ofrecer concesiones en un amplio abanico de temas, sacrificando por ejemplo a Hezbolá y Hamas e incluso Siria, a cambio de la aceptación tácita de sus ambiciones nucleares por parte de Estados Unidos y sus aliados. Eso pondría a los negociadores occidentales en una tesitura difícil: conceder a Teherán el enorme e irreversible premio a cambio de concesiones reversibles y más pequeñas. Teherán podría activar o desactivar sus empresas Siria, Hezbolá o Hamas en el momento que prefiriera, como ha hecho con Muqtada al-Sadr en Irak. Sin embargo, una vez que Irán tenga la bomba, nadie será capaz de devolver el genio a la botella.

La única manera en que la República Islámica podría abandonar sus ambiciones nucleares es bajo el convencimiento de darse cuenta de que el precio de fabricar la bomba, si ese es de verdad el objetivo, es demasiado elevado en términos de sufrimiento económico, aislamiento diplomático y/o derrota militar.

Desde el punto de vista de Teherán, la idea de “negociaciones incondicionales” tiene el aspecto de rendición de las potencias occidentales.

Ello podría fortalecer a los elementos más radicales dentro del régimen, que a continuación pueden despreciar a sus críticos como traidores y cobardes.
Existe sin embargo otro problema quizá más importante con “las negociaciones incondicionales”. Sólo pueden ser llevadas a cabo una vez.

Si no se puede persuadir a Teherán de ofrecer la única concesión que importa, léase dejar de fabricar materias primas para una bomba, la única opción que les queda a Estados Unidos y sus aliados sería rendirse o utilizar la fuerza.

En una de esas ironías de la historia, los defensores de “las negociaciones incondicionales” con Teherán podrían estar haciendo más probable la guerra, no menos.


Almirante hundido

marzo 15, 2008


El almirante Fallon, dimitiendo de su cargo como jefe del mando central de las fuerzas norteamericanas, ha hecho lo correcto tras haber hecho lo incorrecto. A saber, distanciarse repetidamente y en público de la línea oficial del Gobierno de los Estados Unidos, al que sirve.

Ahora se critica al presidente Bush, al que se le acusa de no aceptar opiniones contrarias a la suya. Además de falso, no es ése el problema. Fallon tiene reconocido su derecho a dar su opinión, pero dentro de unos cauces y ante unas instancias concretas. Le puede hablar libremente al presidente, como también puede hacerlo ante el Congreso. Lo que ni debe ni puede es dirimir sus diferencias en la prensa y en la televisión.

Por mucho menos, los ministros españoles José Bono y José Antonio Alonso han cesado a varios jefes de estado mayor aquí y fueron ensalzados como valedores del poder político sobre el militar.

Todo el mundo debería entender que cuando no hay sintonía entre sus miembros, un equipo no funciona. Y aceptar que, en este caso, es obvio que es el subordinado, Fallon, el obligado a dejar la escena.

La estrategia de la Casa Blanca hacia Irán es forzar una salida diplomática, pero ante unos ayatolás empecinados en salirse con la suya, el recurso a la fuerza tiene que estar siempre sobre la mesa. No hay «soft power» eficaz sin «hard power».

El almirante Fallon, CetCom, venía desde finales del año pasado minando dicha estrategia, criticándola en público y denunciando el ruido de los tambores de guerra. Aun sin poner en duda su buena fe, era algo inaceptable. Él no era el presidente, ni tampoco estaba en su puesto para limitar las opciones de su comandante en jefe, sino para hacerlas viable de la mejor manera.

¿Hace su dimisión más probable un ataque a Irán? De momento lo que posibilita es un factor menos de fricción para que la maquinaria del Pentágono perfeccione sus planes operativos. En todo caso, que haya ataque o que no lo haya dependerá más de lo que haga o deje de hacer Irán. Será su responsabilidad última.


Nuestras leyes establecen que se ampute la mano del que roba

febrero 8, 2008

Seyed Davoud M. Salehi defendió la pena de muerte y los cortes de manos a los ladrones

El embajador de Irán en España, Seyed Davoud M. Salehi, defendió la aplicación de la pena de muerte y los cortes de manos para los delincuentes, durante una rueda de prensa ofrecida el jueves en la sede de la embajada. En 2007, Irán fue el segundo país, tras China, en número de ejecuciones.
La más alta instancia de la Justicia de Irán decidió, la semana pasada, limitar las ejecuciones públicas, pero eso no significa que la pena de muerte haya dejado de aplicarse.
Con ello intenta evitar que las imágenes de ahorcamientos y lapidaciones en plazas públicas se difundan y se instrumentalicen en contra del régimen. La medida no mejorará, sin embargo, el respeto a los Derechos Humanos en el país asiático.
Y para corroborarlo, las declaraciones del embajador de Irán en España, Seyed Davoud M. Salehi, quien justificó ante un reducido grupo de periodistas la aplicación de la pena de muerte y los cortes de manos para los delincuentes.

“Nuestras leyes establecen que se ampute la mano del que roba. Esto no es aceptado por Occidente, pero en el campo de los Derechos Humanos hay que tener en cuenta las costumbres, las tradiciones, la religión y el desarrollo económico del país. Es necesario aceptar unas leyes para preservar la salud de la sociedad, si no, ésta se encontraría en peligro”, dijo Salehi al tiempo que comparó la cercenación de miembros para hacer Justicia con la “decisión de un médico de amputar una extremidad para detener un proceso de gangrena”.

Irán se convirtió en el segundo país con más ejecuciones a muerte, después de China, en 2007. Según informes de Amnistía Internacional, el número de aplicaciones de la pena capital excedió los 300, lo que significa un aumento de más del 70% con respecto a 2006. En lo que va de 2008 se han sucedido una veintena de ejecuciones y se ha amputado las manos o los pies a, al menos, a cinco delincuentes.

Las declaraciones del embajador vinieron a colación de una exigencia de la organización Human Rights Watch (HRW), que ha pedido al máximo responsable de la Justicia iraní, el ayatolá Mahmud Hashemi Shahrudi -el mismo que ha prohibido las ejecuciones en lugares públicos- que revoque la sentencia de muerte por lapidación contra tres personas -dos hermanas, de 27 y 28 años, y un hombre de 49- condenadas por adulterio. “El Gobierno iraní tiene la intención de ejecutar a tres de sus ciudadanos de una manera horrorosa y brutal, por lo que los jueces deben actuar para poner fin a ese castigo inhumano de una vez por todas”, sostuvo el director adjunto de HRW, Joe Stork, en un comunicado citado por la agencia Efe.

El embajador criticó las acusaciones realizadas contra su país por su poco apego a los Derechos Humanos y afirmó que “la arrogancia de Occidente” utiliza este discurso para dañar la imagen de Irán. “¿No creen que [Occidente] está aprovechando el instrumento de los Derechos Humanos en contra de los pueblos?”, espetó a los periodistas.

El miércoles se conoció la condena a muerte de un joven de 22 años por consumo reiterado de alcohol. La condena le sobrevino tras haber sido arrestado por cuarta vez en estado ebrio. Además, la República Islámica mantiene en la cárcel a Emadoldin Baghi, prominente activista contra la pena de muerte, detenido desde octubre de 2007.


Manifestación laica contra uso del velo.Turquía no será Irán

febrero 3, 2008

Miles de personas han protagonizado este sábado una concentración ante el mausoleo en Ankara del fundador de la República, Mustafa Kemal Atatürk, para mostrar su repulsa a los cambios que promueve el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) para permitir el uso del velo en las universidades.
Más de 100.000 personas, según los organizadores, y de 40.000 a 60.000, según los medios, se concentraron con banderas turcas y retratos del fundador del orden laico republicano coreando “Turquía no será Irán”, “Turquía es y será laica”, o “Todos somos soldados de Atatürk”.
Estos turcos seculares piensan que se quiere dar un primer paso que llevará a una forma mas estricta del islam en Turquía. La poderosa élite secular del país, el cual incluye a generales del Ejército, jueces y rectores universitarios, percibe al velo como un símbolo del islam radical y creen que amenaza el orden laico del país.

Turquía es en un 99% musulmán. En 1997, generales del Ejército actuando con el apoyo público, expulsaron a un gobierno que consideraban demasiado islámico.

No obstante, sondeos de opinión sugieren que una mayoría en el país de 70 millones de personas, donde unos dos tercios de mujeres cubren sus cabellos, apoya una relajación de la prohibición del velo.

Este debate sobre si el velo amenazaba la laicidad de Turquía ya se mantuvo en las pasadas elecciones presidenciales. Los opositores al líder del AKP, Abdulá Gül, que finalmente venció en los comicios, aducían su pasado islámico para ir contra él.

Aunque se había comprometido a defender la laicidad de Turquía, el hecho de que su mujer, Hayrunisa, llevara el velo islámico, no gusta entre los pro ocidentales.

De hecho, la mujer del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, que también lleva ‘hiyab’, no acude a las recepciones oficiales ante la estricta oposición del actual jefe del Estado, Ahmet Necdet Sezer.

El AKP dice que quiere defender la libertad
El AKP ha defendido su iniciativa aduciendo que la prohibición del velo en la universidad atenta contra la libertad de conciencia y que el derecho a la educación de las jóvenes prevalece sobre la medida de prohibir el uso de esa prenda, que puede significar la exclusión del centro educativo.

El gobernante AKP y la formación de oposición Partido de Acción Nacionalista (MHP) acordaron modificar dos artículos de la Carta Magna y uno del reglamento universitario para permitir el libre uso del velo por parte de las estudiantes.

Los cambios especifican que “nadie puede ser privado de la educación por ninguna razón” y que “el modo de vestir es libre en las universidades”, pero también especifican que en el caso del uso del velo “la cara deberá quedar visible para que se pueda reconocer la identidad de la persona y el velo será atado bajo la barbilla”.

De este modo, AKP y MHP quieren impedir que mujeres ultra-religiosas puedan entrar en la universidad con el mantón negro o chador.

Las enmiendas serán debatidas en el Parlamento la próxima semana y se espera que sean aprobadas, ya que los escaños de AKP y MHP suman más de los dos tercios de la cámara exigidos para realizar una modificación constitucional.


El Gobierno de Irán silencia a sus mujeres

enero 29, 2008

Cerrada la revista femenina ‘Zanan’ por criticar al régimen

La agencia Fars, próxima a los conservadores iraníes, anunció ayer el cierre de la revista Zanan (Mujeres). La medida, que pilló por sorpresa a su directora, Shahla Sherkat, supone un duro golpe para las iraníes, que encontraban en esa publicación mensual una plataforma de defensa de sus derechos y uno de los escasos foros en los que compartir sus preocupaciones.
“Lo he leído en Fars, pero el ministerio aún no me lo ha comunicado oficialmente, por lo que de momento seguimos trabajando”, aseguró anoche Sherkat. La normalidad era más un deseo que otra cosa, porque las redactoras no podían ocultar su preocupación mientras intentaban cerrar el número que debe ponerse a la venta el jueves y cuya portada va dedicada a Benazir Bhutto.

La revista, fundada por Sherkat en 1992, había logrado sortear la censura a pesar de abordar polémicos temas sociales y políticos. En un país donde los periodistas pagan con la cárcel sus desafíos al poder, Zanan ha osado sacar a la luz los mal llamados crímenes de honor, el comercio sexual y los abusos domésticos. Su audacia la convirtió en la principal publicación femenina, con unos 40.000 ejemplares mensuales.

Sin embargo, su orientación disgustaba en el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, que le ha retirado la licencia, según Fars. Periodistas e intelectuales se quejan de que con la llegada a ese ministerio de Mohamed Saffar-Harandi, un antiguo guardián de la revolución muy próximo al presidente Mahmud Ahmadineyad, se ha reducido el espacio para la crítica. “Es la guinda del acoso al que Ahmadineyad somete al movimiento feminista”, declaraba indignada una activista de los derechos de la mujer.

Desde que accedió al Gobierno, hace dos años y medio, el presidente iraní ha tratado de poner freno a las actividades de las feministas. Al menos un centenar han sido detenidas en este tiempo. Sin embargo, la absolución de varias en estas semanas previas a las elecciones legislativas les dio un respiro. El cierre de Zanan parece indicar que no pueden bajar la guardia.