Cataluña surrealista: contrata traductores para recibir a una delegación nicaragüense

noviembre 11, 2009

nicaragua.cataluña

ERC y CIU los exigen para no usar el castellano

La payasada fue criticada por socialistas, populares e ICV

Enésimo ridículo lingüístico en el Parlamento de Cataluña al contratar un servicio de traducción de castellano para atender a una delegación nicaragüense que visitó la Cámara autónoma. Los nacionalistas siguen tomándole el pelo con sus payasadas al bolsillo de los ciudadanos en plena crisis.

La decisión fue criticada por socialistas, populares e ICV, para quienes «los idiomas oficiales no se tendrían que traducir entre sí cuando todo el mundo los entiende». La iniciativa, impulsada por ERC, contó con el apoyo de CiU.

DECISIÓN DE ERC

Los representantes centroamericanos estaban interesados en conocer la situación de la cooperación catalana. La decisión de contratar los servicios de dos intérpretes fue tomada por el secretario de Cooperación de la Generalitat, David Minoves, de ERC.

Según su versión, la delegación de Nicaragua, formada por una veintena de personas, estaban «sensibilizados» con las lenguas minoritarias y que deseaban ver cómo trabajaban esta cuestión las instituciones catalanas.

Una portavoz de su departamento explicó que Minoves había buscado visualizar cómo los diputados catalanes trabajan en su lengua propia, «que no tiene por qué cambiar cuando viene una delegación extranjera», aunque ésta se exprese en una lengua que también es oficial en Cataluña.

“UNA INCONGRUENCIA”

Se da la circunstancia de que los dos intérpretes contratados no sólo han traducido del catalán al castellano, sino también al revés, pese a que ninguno de los diputados presentes ha utilizado los auriculares del servicio de interpretación.

El diputado popular Rafael Luna se ha quejado de que, en tiempos de crisis, se caiga en la «incongruencia» de contratar a dos personas para traducir dos lenguas que dominan perfectamente los diputados catalanes. Tesis que compartió ICV. Desde la Secretaría de Cooperación no se quiso desvelar el coste que ha supuesto para las arcas públicas.

(FUENTE:Periodista Digital)
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La Universidad Pompeu Fabra veta la presencia de la Familia Real

abril 30, 2008

El claustro aprueba una moción del Sindicat d?Estudiants dels Països Catalans que rechaza la presencia de miembros de la Corona ? Alegan que «no es democrática»

Los estudiantes «vencen» al rectorado y rechazan a la Familia Real por «encarnar valores incompatibles con la institución»

«La Corona española es una institución arcaica y no democrática que encarna un conjunto de valores incompatibles con una institución como la Universidad Pompeu Fabra, que proclama la libertad, la democracia y la igualdad». Con este simple argumento, el Sindicat d?Estudiants del Països Catalans (SEPC) consiguió ayer que el claustro de la universidad catalana vetara el acceso de cualquier miembro de la Familia Real a sus instalaciones.

La dirección del centro no pudo hacer frente con sus votos a los representantes estudiantiles. La moción salió adelante con 38 votos a favor, 22 abstenciones y 31 votos en contra, los de la dirección de la universidad. El rectorado explicó que la votación se realizó pasadas las 14 horas, cuando faltaba una buena parte del claustro. Se registraron sólo 91 votos de los 191miembros que constituyen el claustro.
El sindicato estudiantil reclama a través de su moción al rectorado de la universidad que no invite a los miembros de la Monarquía española a las inauguraciones, premios y otros actos de la universidad. Para ello dan varios porqués. En primer lugar, alegan que «la mayoría de democracias consolidadas poseen Jefes de Estado escogidos por el pueblo, mientras que en España esto no es posible». Está claro que no han tenido en cuenta ni a Gran Bretaña, ni a Holanda ni a los países nórdicos como Noruega y Suecia.
En su texto, también aseguran que la Corona española «fue designada por Franco sucesora de su propio régimen autoritario» y aunque admiten que «con la Constitución, la Monarquía asume cierta legitimidad democrática, la ciudadanía queda excluida de poder elegir democráticamente a su máximo responsable».
Los estudiantes quizás consigan librarse de la visita de la Familia Real a su universidad, si finalmente logran la complicidad de la dirección, pero si algún día quieren obtener su título universitario, para que éste tenga validez tendrá que estar firmado por Su Majestad el Rey Juan Carlos I. Lo cierto es que si los estudiantes han de recibir a la Familia Real como a Dolors Nadal -con abucheos- , les hacen un favor.


La tele de los amigos de ZP promociona la República

abril 11, 2008

La Sexta apuesta por la República, con un programa de periodismo-ficción en el que Aznar es presidente de la III República y don Juan Carlos, presidente del Comite Olímpico Internacional.

El espacio se emitirá en prime time el domingo 14, aniversario de la II República, como homenaje a ese Régimen que empezó con alegría y terminó a tiro limpio.

El documental, titulado Viva la República, parte del supuesto de que Franco pierde la Guerra Civil. España entra entonces en la II Guerra Mundial, es invadida por Hitler, y Franco anda repatriado por Hispanoamérica.

No es la primera vez que se hacen estas u-cronías, o historias ficticias. El escritor Jesús Torbado hizo lo propio con una famosa novela titulada En el día de hoy… (donde alteraba el parte del final de la Guerra y hacía variar la Historia).

Lo significativo es:

– la fecha (el aniversario de la República);

– el contexto (resurge el republicanismo, alentado por partidos extremistas como ERC o el propio Zapatero, con la Memoria Histórica);

– la moda (la ola de críticas al Rey, quema de banderas, biografías críticas)

y los mentores del documental (La Sexta, la cadena televisiva de Roures y Contreras, los amigos de Zapatero, que le devuelven así los favores recibidos).


De la victoria y la derrota

abril 10, 2008

La política es algo más complejo que un partido de fútbol, aunque a veces los hinchas de los partidos lo vivan como algo parecido. La sensación de derrota o victoria tiene que ver no sólo con la posibilidad que abre el resultado electoral de ejercer el poder, que en democracia en ningún caso puede ser absoluto, sino que depende también, y mucho, de las expectativas creadas previamente. En este sentido, las elecciones generales en España se han saldado con una victoria a los puntos del PSOE sobre el PP, pero por un escaso margen que apenas supera el 3 por ciento. Un resultado que permite seguir gobernando a Rodríguez Zapatero, pero que no han acabado, sino que incluso pueden haber acrecentado, las expectativas de Mariano Rajoy de poder llegar a ser en las próximas elecciones presidente del Gobierno de España.

El objetivo prioritario del PSOE era lograr una mayoría absoluta que le liberara de unas hipotecas nacionalistas cada vez más incomodas y que le diera legitimidad suficiente para poder proseguir con su agenda de reformas políticas y sociales radicales. Zapatero no ha logrado ese objetivo, a pesar de haber contado en su primera legislatura con una coyuntura económica ciertamente favorable, sólo empañada por los datos negativos de empleo e inflación en el momento final de su mandato. Es cierto que ha logrado ampliar su mayoría en cinco escaños, pero le faltan aún siete para poder garantizarse plenamente la estabilidad parlamentaria.

Por su parte, el objetivo del PP era ganar las elecciones. Rajoy tampoco ha logrado ese objetivo, a pesar de haber aumentado en medio millón su número de votos, lo que se ha traducido en seis escaños más de los que tenía en la pasada legislatura. Así, la brecha entre ambos partidos no solo no se ha ensanchado, sino que se ha reducido en casi dos puntos porcentuales. Este resultado legitima plenamente a Mariano Rajoy para intentar un tercer y definitivo asalto a La Moncloa.

En todo caso, el crecimiento de los dos grandes partidos españoles supone un descalabro de los partidos nacionalistas en general y de los socios preferentes de Zapatero, Ezquerra Republicana de Catalunya e Izquierda Unida, en particular. En su conjunto, la coalición parlamentaria que ha dado soporte al Gobierno socialista en la pasada legislatura pierde un total de 634 mil votos y no puede ya garantizar por si sola la estabilidad parlamentaria del Gobierno.

Las elecciones muestran además un leve desplazamiento del electorado español en una doble dirección: por un lado, hacia el voto a los grandes partidos españoles y, por otro, desde las posiciones de izquierda, hasta ahora mayoritarias en la sociedad española, hacia el centro-derecha. Así, tanto socialistas como populares han aumentado sus respectivos techos electorales. El dato quizá más relevante es el que sale de la suma de los porcentajes de las dos formaciones; entre ambos partidos suman el 83% del voto, frente al 80% que aglutinaron en las elecciones anteriores.

Respecto a la ubicación izquierda y derecha de los diputados en esta nueva legislatura, hay que destacar que están alineados en posiciones de izquierda un total de 178 diputados, frente a 172 de centro-derecha. En la legislatura anterior esa proporción era de 182 a 168 a favor de los partidos de izquierda. Hay por tanto una tendencia en el centro-derecha a aumentar su espacio electoral, aunque hay que señalar también que el posicionamiento político de los nacionalismos no de izquierda está más condicionado en su actuación parlamentaria por su ideología nacionalista que por su posicionamiento como fuerzas de centro-derecha.

Todas estos factores pueden conducir a la paradoja de que Zapatero se encuentre más incomodo parlamentariamente en la próxima legislatura de lo que estuvo en la anterior, y ello a pesar de contar con un mayor número de escaños propios. Por un lado, el pésimo resultado de sus antiguos aliados puede hacerlos mucho más renuentes a la hora de darle el apoyo que necesita para garantizar la estabilidad parlamentaria. Será difícil, por otro lado, que Convergencia i Unió esté en disposición de asegurarle un apoyo estable al Gobierno socialista en Madrid mientras en Cataluña está en la oposición. Finalmente, el PNV, embarcado en el plan soberanista del Lehendakari Juan José Ibarretexe, va a exigir a cambio de sus votos cuestiones que pueden resultar muy dañinas para la unidad de España y para el propio Gobierno de Zapatero. Incluso dentro de su propio grupo parlamentario es de prever una posición más exigente por parte de los diputados socialistas catalanes, principales artífices de la victoria socialista en España y que buscan cada vez más un espacio propio.

Es aún pronto para saber que línea de Gobierno va a adoptar Rodríguez Zapatero tras estas elecciones. La estrategia de hacer la oposición al PP desde el Gobierno es cierto que le ha permitido aglutinar en su seno todo el voto de izquierda, pero a la vista de los resultados, esa estrategia ha fortalecido aún más al PP que a él mismo. Es más, el frente anti-PP que se plasmó en el Pacto del Tinell en Cataluña y que se exportó después al resto de España parece una estrategia agotada que tan sólo puede llevar a una merma de sus apoyos y a una irreparable fractura social y política del país.

Zapatero deberá hacer frente en los próximos años a una crisis económica mucho más grave de lo que él mismo reconoce, a una previsible ofensiva del terrorismo de ETA y a una creciente tensión territorial provocada por los nacionalistas periféricos. En todos estos asuntos haría bien en buscar el acuerdo con el Partido Popular. La cuestión es si tendrá la voluntad y la capacidad de hacerlo.


El «no» nacionalista a Bono avanza una legislatura tensa y sin pactos cerrados

abril 1, 2008

La IX Legislatura arrancó ayer con las constitución de las Cortes y la elección de las Mesas del Congreso y el Senado. La sesión en la Cámara Baja deparó detalles importantes de lo que puede ser más tensión en la vida parlamentaria en los próximos cuatro años. El primero y más significativo de ellos es el hecho de que los socialistas no desean tener en esta legislatura el grado de compromiso que adquirieron en la pasada con los nacionalistas.

A siete escaños de la mayoría absoluta, el PSOE se permitió sacar adelante el nombramiento de José Bono como presidente del Congreso sólo con sus votos (más los apoyos de última hora de los dos diputados de CC y de Gaspar Llamazares, el único parlamentario de IU). El mensaje que se quiso lanzar fue que el grupo mayoritario no busca «contrapartidas», o lo que es lo mismo, se muestra reacio, desde el principio, a ceder a las pretensiones de las fuerzas minoritarias.
Misma táctica en la investidura
Es más, los socialistas están dispuestos a emplear la misma táctica en el debate del investidura de su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, que se celebrará el próximo día 8 en el Congreso. Según fuentes del partido mayoritario, al PSOE no le importa que Zapatero -al igual que le ocurrió ayer a Bono- sea investido en segunda votación, que tendría lugar 48 horas después de la primera.
El segundo detalle de la sesión parlamentaria de ayer dejó claro que esa estrategia del grupo mayoritario conlleva riesgos. Para empezar, la cesión a CiU y PNV de dos puestos en la Mesa hace que los socialistas se queden en minoría en el órgano de gobierno de la Cámara. El partido de Zapatero contará con tres votos en la Mesa frente a cuatro del PP, uno de CiU y otro del PNV. Cualquier alianza de los nacionalistas catalanes o vascos -puntual o no- con el principal grupo de la oposición provocará derrotas del PSOE en el órgano clave de decisión en la vida parlamentaria. Si bien es cierto que los socialistas saben que pueden contar con el PP en los grandes asuntos de Estado.
El tercer detalle de la jornada fue que el PP -pese a su renovación- no está dispuesto a rebajar el tono en la estrategia firme de oposición que empleó en la pasada legislatura. Prueba de ello fue la decisión del partido de Mariano Rajoy de presentar por sorpresa a Ana Pastor como candidata alternativa a Bono. Conscientes de que la dirigente del PP iba a perder frente al que ya es presidente del Congreso, los populares buscaron más un golpe de efecto y un guiño a sus bases con el mensaje de que no van a pasar ni una a los socialistas. Por si queda alguna duda, el PP demostró de esa manera que no piensa abstenerse en la investidura, como hace algunas fecha pudo especularse en diversos medios.
El cuarto detalle fue que empiezan las primeras disidencias en los partidos mayoritarios. El voto secreto de la sesión puede hacer que no todos los diputados sigan la disciplina de grupo, como así pasó. El hecho de que Llamazares y los dos parlamentarios de CC reiterasen que ellos sí habían respaldado a Bono se traduce -mediante una simple resta- en que dos de los 169 parlamentarios del PSOE no votaron a su compañero socialista. También Ana Pastor tuvo dos apoyos menos en su grupo.
El quinto detalle fue que el ex ministro de Defensa pasa la historia como el primer presidente del Congreso con menos votos de la democracia reciente. Bono no fue elegido en primera votación -por mayoría absoluta- y tuvo que esperar a la segunda -esta vez, por mayoría simple- para imponerse a la candidata del PP.
Tabla rasa
El sexto detalle es que Bono quiere hacer tabla rasa con algunos de sus críticos, especialmente los nacionalistas y el histórico dirigente socialista Alfonso Guerra, para quien tuvo un guiño durante su discurso citándole expresamente. De Guerra -que la víspera se encargó de cuestionar la elección del nuevo presidente- dijo que es la «expresión más simbólica» de la «experiencia viva» de todos los que han pasado por el Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Tras alabar la figura de Gabriel Cisneros, padre de la Constitución fallecido en 2007, se dirigió a los nacionalistas para expresar su compromiso de atender a todos, «especialmente a las minorías», porque -dijo- «nadie es más que nadie». Otra nota significativa es que Bono no habló de reformar el Reglamento del Congreso. Posiblemente sea el primer presidente de la Cámara que no se compromete a ello en 20 años.
Por último, más que de detalles hay que hablar de anécdotas. Porque anecdótica fue la postura de ERC durante la jura o promesa de la Constitución que efectuaron Sus Señorías, obligatoria para adquirir la condición de diputado. Rememorando a los batasunos durante los primeros años de los 90, los tres parlamentarios independentistas catalanes añadieron la coletilla «por imperativo legal». Por su parte, Llamazares dijo: «En nombre de 800.000 votantes, prometo».