Sonreír

noviembre 21, 2009

 Reírse levemente y sin ruido, en una expresión que refleja placer, entretenimiento, ansiedad o muchas otras emociones. El sonreír no solo cambia la expresión de la cara, también hace que el cerebro produzca pequeñas proteínas, llamadas endorfinas, que reducen el dolor físico y emocional y proveen una sensación de bienestar.


Cuando la falta de sueño se convierte en tu peor pesadilla

noviembre 7, 2009

SUEÑO

La ausencia de descanso puede dañar al cerebro

Afecta a la concentración al disminuir una molécula en el hipocampo

¿Problemas para conciliar el sueño y ojeras prominentes? Es normal. La falta de un sueño reparador afecta seriamente al cerebro. Pero todo esto es reversible. Todos sabemos que cuando sobrepasamos una determinada cantidad de horas sin dormir, nuestro cerebro comienza a funcionar de forma deficiente. Nos cuesta concentrarnos en lo que estamos haciendo, y las tareas comunes requieren de bastante más tiempo. CEREBRO EXAUSTO Este trastorno es bastante habitual en los estudiantes, que en vísperas de un examen suelen pasar una noche en vela -o durmiendo menos de lo normal- para intentar mejorar sus notas. Un equipo de científicos de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, liderados por Ted Abel, realizó un estudio con el objetivo de determinar exactamente qué es lo que ocurre en nuestro cerebro cuando lo privamos del sueño reparador. Y encontraron que los niveles de una enzima llamada PDE4, que actúa sobre el hipocampo, se incrementan mientras que la concentración de una molécula llamada cAMP disminuye sensiblemente. TIENE SOLUCIÓN Después de analizar a ratones con sueño irregular los investigadores modificaron la disminución de la concentración de cAMP después de administrar el inhibidor de PDE4 a los ratones que no habían dormido lo suficiente. Este procedimiento les permitió eliminar los déficit en las conexiones sinápticas del hipocampo y así contrarrestar algunas de las consecuencias sobre la memoria derivadas de la privación del sueño.

(FUENTE:Periodista Digital)

La decisión entre tres novias… ( suele pasar)

noviembre 5, 2009

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 Un hombre tenía tres novias y no sabía a cual de ellas elegir para casarse… Resolvió entonces hacer un test para ver cual era la más apta para ser su esposa. Extrajo 15.000 euros de su cuenta bancaria, dio 5.000 a cada una de ellas y les dijo que lo gastaran como quisieran.

 La primera fue de ‘shopping’, compró ropas, joyas, fue al salón de belleza, etc. Volvió y le dijo al hombre:- Gasté todo el dinero que me diste así para estar más bonita para tí, para gustarte más… Lo hice porque te quiero.

La segunda también fué de ‘shopping’ y compró ropa para él, una consola, una televisión de pantalla plana, zapatillas de deporte, palos de golf… Volvió y le dijo: -Gasté todo el dinero que me diste en regalos para tí así te hago más feliz… Lo hice porque te quiero.

La tercera cogió el dinero y lo invirtió en bolsa. En tres días triplicó lo invertido y regresó, le devolvió los 5..000 euros que el hombre le había dado y le dijo: – Invertí tu dinero y gané el mío, ahora puedo hacer lo que quiera con mi propio dinero… Lo hice porque te quiero.

 Entonces, el hombre pensó.

 Pensó…pensó….pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… A los hombres les cuesta muuuuuuuuuucho pensar…… Y siguió pensando. Pensó….pensó…pensó…. Pensó…pensó….pensó….. Pensó….pensó…pensó.. Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó….. Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó….pensó….. Pensó….pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó….. Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…..pensó….pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó…. Pensó….pensó…pensó… Pensó…pensó……pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó….. Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó… Pensó…pensó…pensó…. Pensó…pensó…pensó… Pensó….pensó….pensó… Pensó…pensó…pensó…

 Y ELIGIO A LA QUE TENIA LAS TETAS MAS GRANDES…….

AUTOR: Antonio Miguel Gálvez García


La princesa y la mendiga

noviembre 3, 2009

 Rose’s Turn

Morir de éxito. En Nueva York muchos de los restaurantes, tabernas o pubs se están muriendo de éxito. No hablo de esos establecimientos que la célebre guía Zagat anuncia como lugares “para ver y ser visto”, me refiero a esos pequeños locales emblemáticos que contribuyen a las relaciones de barrio y en los que uno se refugia del tiempo odioso del invierno para consolarse con una copa y unos clientes aficionados a pegar la hebra. Estos lugares no cierran por falta de clientes sino por la codicia de los propietarios que en tiempos de bonanza subieron los alquileres de tal manera que han convertido las aceras en una sucesión de carteles de “se alquila”. Uno de aquellos lugares era Rose’s Turn, donde yo me solía acercar cuando el alcohol de la cena había hecho su efecto y querías compartir esos momentos de felicidad ilusoria. El Rose’s Turn era un sótano tan acogedor como sucio, tan oscuro como alegre; era lógico sospechar que entre tus pies corrían cientos de ratones, que al calor de esa oscuridad y de las canciones de Broadway debían vivir a sus anchas. En el Rose’s Turn se cantaba. Los camareros eran cantantes profesionales. Tenía algo de bar de ambiente sin serlo. Tenía algo de mariconada festiva y desmadrada. Tras la barra solía reinar una negra de unos sesenta años, compacta: el pecho y el abdomen unidos de tal manera que parecía uno de esos taberneros orgullosos que llevan la barriga siempre un paso por delante de ellos. Para rematar ese aspecto solía lucir un sombrero de cowboy. Era una dama dura a la que le traicionaban los ojos, que despertaban una simpatía inmediata. Se llamaba, se llama, Terri White. Cuando el ambiente estaba caldeado y la gente tan borracha como para desatar sus emociones, Terri se colocaba tras el micrófono y cantaba con mucha garra la canción de la carcelera de Chicago o uno de esos estándares trágicos en los que se cuenta lo poco que te quiere la gente cuando las cosas te van mal. A Terri le caían entonces dos lagrimones, tan compactos como su abdomen, enormes, que le mojaban la cara entera y nos encogían el corazón. Entonces, como si quisiera saborear en soledad los viejos fracasos, salía de la taberna a fumarse un cigarrillo. De vez en cuando esa cantante con pinta de sheriff sacaba a alguien del público a cantar. Una noche la tomó conmigo y, atemorizada ante su autoridad, canté, Bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez. Repetí esta frase cuatro veces y luego me bloqueé. Patético. “No importa, me dijo ella, se nota que has puesto todo tu corazón en esas palabras”. Era muy sarcástica. Pero, ay, Rose’s Turn, ese refugio para amantes de las viejas canciones, cerró, y a Terri la perdí de vista hasta que esta semana vi su rostro en el periódico con una historia a la altura del personaje: al cerrar la taberna se quedó sin trabajo y a consecuencia de eso y de la ruptura con su novia perdió su apartamento. Durmió durante tres meses en un banco de Washington Square, a dos pasos del viejo pub, rodeada de mendigos que en su día también tuvieron piso y trabajo. Por orgullo no le dijo a nadie que estaba en la calle. Con lo que ganaba cantando una noche en un pub mantenía su móvil, se alimentaba de fideos chinos y lavaba la ropa. Una noche, un policía que la admiraba de las veladas del Rose’s Turn la vio caminando de madrugada por la plaza. Ella, la que fuera reina de la vitalidad, parecía el fantasma del desconsuelo. El policía se puso manos a la obra y le encontró un apartamento gratis. Terri fue recuperándose de la depresión, volvió a enamorarse y ahora ha vuelto a Broadway, donde en su juventud cantó con Liza Minnelli y donde en su madurez la rechazaron. ¿Es éste un final feliz? No creo. Lo sería si se contara en el cine. Es una historia tan cinematográfica como genuinamente americana: tocar fondo y levantarse, morir y renacer, reinventarse, tener más vidas que un gato. Lo que nunca se cuenta es lo que uno se deja en el camino. En ese mismo Broadway donde actúa Terri vi esta semana a Carrie Fisher, aquella princesa Leia de La Guerra de las Galaxias. Carrie, que parece veinte años mayor de lo que es, ha escrito un monólogo sobre su vida. ¡Qué vida! Nacida en Hollywood, hija de superestrellas (Debbie Reynolds y Eddy Fisher), cuenta cómo papá dejó a mamá por Liz Taylor; cuenta los diferentes matrimonios de papá y mamá, el suyo con Paul Simon; lo devastador que fue para ella el éxito de la Princesa de los Moñetes, de la que se hizo un merchandising brutal (¡hasta una muñeca hinchable!); su adicción a las drogas, al alcohol, su trastorno bipolar… Una velada dedicada a airear los trapos sucios familiares, las adicciones, los fracasos (“mi segundo marido era homosexual”). Todo contado con una vis cómica envidiable. ¿Es esto un final feliz? No creo. Su salvación ha consistido en hacer una exhibición de sus desgracias, convertirlas en materia humorística, pero no hay un solo momento de reflexión sobre la soledad a la que arroja la enfermedad o el alcohol. Todo se soluciona con: “¡El show debe continuar!”. Pero el aspecto de Carrie Fisher nos revela lo que ella no se atreve a contar: la desgracia ha convertido a la princesa que fue en una anciana prematura. La verdad siempre salta a la vista.

(FUENTE:Elvira Lindo)


Matan a una burra a patadas para divertirse

noviembre 1, 2009

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Fue robada de una finca de Torreorgaz y abandonada agonizante

Mataron a la burra a puñetazos, patadas e insertándole un palo en el recto hasta dejarla reventada por dentro. Ocurrió en la madrugada del jueves al viernes, tras una noche de juerga. El propietario del animal, Gonzalo Gómez Luengo, recibió la llamada de un vecino a las siete de la mañana alertándole de que su pollina se encontraba atada con una soga, junto a la estación de autobús de la localidad, situada justo a la entrada del municipio. El animal aún estaba vivo, pero presentaba síntomas de encontrarse en estado crítico. Tanto, que media hora más tarde la burra murió y tuvo que ser trasladada por los servicios municipales hasta una nave cedida por el ayuntamiento, donde posteriormente fue retirada por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona). Soledad Gómez, hija del dueño del animal culpa de los hechos a los quintos del pueblo. Su versión coincide con la de la alcaldesa de Torreorgaz, Concepción Polo Polo, y con la de varios vecinos del pueblo. ‹ “Salieron 12 chicos y la juerga se les debió ir de las manos, porque han matado a un animal, que además se da la circunstancia de que está protegido”. › Las organizaciones protectoras de la naturaleza consideran al burro español un animal en peligro de extinción. Los chicos tuvieron que entrar en su finca a por la burra. Para ello tuvieron que romper el cemento en que se asienta la puerta, toda vez que estaba cerrada con el candado, tal como su padre la había dejado. Luego la levantaron alrededor de un metro. Por ese espacio sacaron el animal. La Guardia Civil ha ido incluos al colegio para tomar declaración a los “sospechosos”. INFORME DEL VETERINARIO De la inspección que llevó a cabo el veterinario se extrae que la burra, que tenía 20 años, “se encontraba reventada por dentro”. Siguiendo una tradición que se remonta a la e´poca en que en España existía servicio militar obligatorio, los quintos del pueblo -tallados ya para hacer la mili- salen todas las noches de los jueves desde el mes de octubre hasta el puente de la Constitución, el 6 de diciembre. Cortan una encina y la queman en Nochebuena. También es tradición que durante estas noches de juerga roben gallos en las fincas del pueblo, después los esconden y en Navidad los cocinan para comérselos durante una cena, que supone el final de la actividad para esos quintos. Al año siguiente los relevarán lo que cumplan 17 años. VERSION DE LOS QUINTOS La versión de seis de los quintos con los que pudo hablar este diario no coincide con la de la dueña del animal y la alcaldesa. Ellos, que no quisieron identificarse, aseguran que se encontraron a la burra sola por las calles del pueblo y que no la maltrataron. ‹ “Solo la atamos a una cuerda y la llevamos hasta la parada. No le hicimos nada. Cuando la encontramos ya sangraba por abajo y murió porque era vieja”.

(FUENTES:Periodista Digital)