Pasar la gripe, sea cual sea

noviembre 16, 2009

Un 90% de los virus que circulan corresponde ya a la gripe A, que tiene unos síntomas y cuidados tan similares a los de la estacional que muchos pacientes no saben cuál han padecido. El objetivo del diagnóstico no es determinar el tipo de virus, sino detectar los casos graves

 

Es la pregunta: “Doctor, ¿qué gripe tengo?”. Desde hace ya algunos meses, en los centros de salud ya no se realiza ninguna prueba para distinguir si su gripe se debe a un virus u otro. Pero los médicos ya saben la respuesta. “Lo más probable es que se trate de gripe A”, afirma José María Molero, médico de familia en un centro de salud de Madrid. Más de un 90% de los virus que corren se corresponden con el nuevo, corrobora Antoni Trilla, jefe del servicio de medicina preventiva del hospital Clínic de Barcelona. “Hacer la prueba ya no aporta nada. Sólo puede aumentar los costes y entorpecer la asistencia a los pacientes”, añade Molero, que también es miembro del grupo de investigación de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC).

Se sabe que la gripe A es más contagiosa que la estacional, explica Molero. De hecho, los picos que está alcanzando en las primeras semanas de noviembre, de entre 200 y 300 enfermos por cada 100.000 habitantes, no se han visto ningún año en esta época, añade. Los picos más altos de contagios por los virus estacionales se dan casi siempre alrededor de enero, entre 500 y 600 enfermos por cada 100.000 habitantes. ¿Significa eso que va a ser peor la nueva gripe que la que padecimos el año pasado o el anterior? “Lo importante ahora es detectar los casos con complicaciones, y tenemos la certeza de que son pocos”, afirma Molero.

Los síntomas de las dos gripes son casi los mismos. Los cuidados, también, y su evolución, similar. Situándose en el peor de los escenarios, muchos expertos coinciden en prever que, a la vista de lo que ha pasado en el hemisferio sur durante su invierno (nuestro verano), los casos graves van a ser los mismos o menos que los que provoca cada año la gripe estacional.

Más allá del tipo de virus, ¿qué cambios van a notar los pacientes en los centros de salud a la hora de diagnosticar su gripe? El protocolo a seguir para atender a un posible enfermo será diferente. El objetivo es detectar los casos graves y no determinar el tipo de virus. Y, por supuesto, prevenir contagios y evitar colapsos. “A todo paciente que llegue con síntomas respiratorios se le va a facilitar una mascarilla para evitar contagios mientras espera en la consulta”, explica Molero.

Los pacientes que pertenecen a alguno de los colectivos de riesgo, como enfermos asmáticos, inmunodeprimidos o embarazadas, pasarán directamente al médico. En el caso de los demás, un enfermero se encargará de filtrar y separar a los enfermos que tengan complicaciones de los que no las presenten.

Para poder determinar si tienen síntomas graves o no, les realizará un cuestionario estandarizado: si tiene dificultades para respirar, dolor en el pecho, alteraciones de conciencia (somnolencia excesiva), mareos mantenidos, labios morados o vómitos persistentes. Se le tomará la temperatura, la presión arterial, y en el dedo, con un pulsioxímetro, se medirán los niveles de oxígeno en sangre. A partir de ahí, si no hay síntomas graves, el enfermero mismo le recetará un antitérmico si hay fiebre y poco más. Si los hay, le visitará el médico.

Ahora bien, todo esto no significa que entre la gripe estacional y la pandémica no haya diferencias. Los expertos coinciden en que aún queda mucho por descubrir y en que el comportamiento del virus es imprevisible. Incluso se ha especulado con que podría llegar a combinarse con otros, como el de la gripe aviar, y ganar en virulencia. O, por el contrario, podría evolucionar hasta volverse más tenue. Sea como sea, aunque las diferencias con la estacional sean pocas, ante la incertidumbre, deben tenerse en cuenta.

Para empezar, una de las más notables está en que una es una pandemia y la otra, no. Pandemia significa que el virus ha logrado esparcirse por todo el planeta en un momento concreto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido mucho en remarcar que el término, que asusta a muchos, no indica que sea grave. En definitiva, lo que significa es que en diferentes partes del mundo enferma mucha gente y aproximadamente al mismo tiempo.

 Sin embargo, la gripe estacional se concentra en una zona concreta en una época concreta, en general desde octubre hasta la primavera. Puede alcanzar el nivel de epidemia cuando en un mismo territorio se concentran muchos casos. Y eso suele ocurrir entre diciembre y febrero. Como resultado, hay más enfermos y más ingresos.

 Y también hay muertes cada año. Los expertos coinciden en que los casos fatales son similares en las dos gripes.

¿Será la gripe pandémica algún día estacional? Probablemente, sí. “Cuando hayamos pasado esta primera oleada, hay muchas posibilidades de que en la próxima se convierta en estacional”, explica Trilla. “Cuando la población adquiera defensas, circulará durante 8 o 10 semanas más. En el año 2011, quizá dejará de circular libremente y se convertirá en estacional porque la mayoría de la población tendrá anticuerpos”, añade Jordi Rello, gestor del registro europeo de casos graves de H1N1 y especialista de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII de Tarragona.

Diferencias

 Bajo el microscopio, la diferencia entre ambas está en el virus que las causa. La gripe común la ocasionan diferentes virus, sobre todo el A H3N2 y una cepa del H1N1. La gripe A está causada por el H1N1, que, aunque pertenezca a la misma familia que el anterior, es distinto. El genoma de este nuevo tipo de virus de gripe porcina interhumano es un híbrido. “La carrocería es la misma, pero el genoma es distinto”, afirma Trilla. El material genético del nuevo virus tiene segmentos de ave, cerdo y humano.

Otra diferencia está en los sectores de población más afectados. En la gripe estacional, los casos más graves se dan entre mayores de 60 años. Su salud es más frágil, tienen otras patologías y las defensas más bajas. La gripe A contagia más a los jóvenes y sólo la mitad de los afectados padece alguna patología previa. ¿Por qué? Los expertos creen que los mayores desarrollaron defensas contra una gripe similar que surgió a mediados del siglo pasado. Los nacidos después de los años cuarenta o cincuenta no han generado estos anticuerpos y, por tanto, son más susceptibles.

También hay otros factores de riesgo que no parecen encontrarse en la gripe estacional. Los médicos que han seguido la evolución del virus han podido observar que muchas de las personas infectadas en estado grave tenían un índice de masa corporal superior a 40, lo que se considera como obesidad mórbida, una patología que ya de por sí puede causar complicaciones respiratorias. Esta situación, combinada con la nueva gripe, puede ser fatal.

“De la gente que ha tenido que ingresar en la UCI, uno de cada tres es obeso. Y uno de cada seis, asmático”, explica Rello.

También afecta más a las embarazadas. Según un estudio publicado por The Lancet el pasado mes de julio, entre un 8% y un 13% de los fallecidos por la nueva gripe son mujeres en estado. Los expertos lo explican porque en esta etapa el sistema inmune se encuentra en una situación más frágil. Sin embargo, son proporcionalmente muchas más de las que fallecen por la gripe estacional: un 1%.

Otro grupo de riesgo son los niños menores de cinco años.Otros factores que afectan a la virulencia son: las predisposiciones genéticas, la preexistencia de otras enfermedades respiratorias o cardiacas y la inmunodepresión, como la causada por el VIH. Algunos investigadores están trabajando para determinar si en los casos graves puede haber algún tipo de predisposición genética.

Otra diferencia está en el cuadro que presentan los enfermos graves. El virus de la nueva gripe se multiplica con mayor efectividad en los pulmones que el de la estacional, según experimentos hechos en modelos animales de mamíferos publicados en la revista Nature.

Esta habilidad del virus genera mayores daños y explicaría que también provoque neumonía en personas sanas. “La gripe estacional puede complicarse por una neumonía neumocócica, pero no la causa el propio virus estacional, sino bacterias que aprovechan que la persona está baja de defensas para acabar afectando a los pulmones y complicando la situación”, explica Rello.

Sin embargo, en los casos graves de gripe A, “el virus provoca directamente la neumonía, que se parece a la que provoca la varicela”, añade Rello. Así, pues, los signos de gravedad también son diferentes. La neumonía asociada a la gripe A produce expectoración de sangre, mientras que la neumonía bacteriana asociada a la gripe estacional produce secreciones purulentas.

“Hay más similitudes que diferencias”, afirma Trilla. Para empezar, el contagio se produce del mismo modo, con el contacto entre personas. Los virus se dispersan, sobre todo, con las gotas de saliva que surgen con la tos. En cuanto a los síntomas, diferenciar una de la otra en los casos leves resulta difícil. Se han observado algunas diferencias, pero son pocas, difíciles de apreciar, y no está claro que sean generalizables.

Con la gripe nueva, la fiebre asciende de forma más rápida y es más alta. Su duración también podría ser diferente. Mientras que la gripe estacional acostumbra a durar hasta cuatro días, la gripe A puede alargarse hasta siete. La gripe provoca cansancio y dolores de cabeza, pero parece que en el caso de la nueva gripe el malestar podría ser aún mayor. También puede provocar más escalofríos. Sin embargo, la congestión nasal es menor. De cualquier modo, es el especialista quien debe calibrar todos estos síntomas porque la percepción del dolor y el malestar acaban siendo algo subjetivo.

En alerta

El curso de la enfermedad también será como el de cualquier otra gripe. Sin embargo, sí que hay algunos signos propios de la nueva gripe ante los que hay que estar alerta, explica Trilla. Hay que estar pendiente de los síntomas respiratorios. Si aparecen dificultades para respirar, dolor y ahogo, se debe acudir al médico. También cuando se suman mareos y pérdida del conocimiento, y cuando, a pesar de seguir tratamiento antitérmico durante varios días, la fiebre continúa muy alta. “En condiciones normales, no debería alargarse más de tres o cuatro días. Si lo hace durante cuatro o cinco, entonces hay problemas”, explica el especialista.

Afortunadamente, la experiencia demuestra que la inmensa mayoría de las personas se cura de ambas gripes sin complicaciones. Incluso uno de cada tres infectados puede haberla pasado sin tan siquiera enterarse.

El miedo está en cuál puede ser la evolución del nuevo virus si muta. Podría ser más virulento. O no. El mayor de los temores está en que se recombine con el virus de la gripe aviar, el H5N1. Algo que algunos especialistas consideran altamente improbable. Sin embargo, pocos se atreven a predecir qué ocurrirá.

En ambas gripes, la prevención del contagio juega un papel importante. Lavarse las manos, ventilar, evitar las aglomeraciones o taparse la boca al toser contribuyen a evitar la dispersión del virus.

En cuanto a la vacuna, la diferencia se encuentra en que la de la gripe pandémica crea anticuerpos para el virus H1N1, mientras que la estacional contiene otros virus. “Puede ser que en las próximas temporadas la vacuna para la gripe estacional lo acabe incorporando”, afirma Trilla. De hecho, la vacuna de la gripe estacional se modifica cada año para adaptarse a las cepas que circulan, que van cambiando.

Otra diferencia está en el tratamiento cuando ya se ha producido el contagio. Con la nueva gripe, los únicos antivíricos que funcionan son el Tamiflu o Relenza. En pastillas o en aerosol, respectivamente. Los expertos insisten en que hay que utilizarlos con precaución porque, si el virus se vuelve resistente, de momento no hay más opciones terapéuticas.

Síntomas

 La fiebre asciende de una forma más rápida y es más alta que en la gripe normal- Cansancio, dolores de cabeza y escalofríos más potentes que en la gripe estacional

 – Menor congestión nasal

 – Diarrea o malestar estomacal. Pérdida de apetito

 – Puede durar hasta siete días. La estacional dura unos cuatro

(FUENTE:Mónica L. Ferrado)

¿ Qué puedo hacer para no coger la gripe A ?

octubre 21, 2009

GRIPE A 

Lavarse las manos adecuadamente es una de las medidas más importantes

Tomar fruta, verdura y pescado mejora las defensas del organismo

La solución no pasa por meterse en una burbuja y vivir aislado. Si bien es cierto que el virus de la gripe A se contagia con relativa facilidad -a través de las toses o los estornudos de una persona contagiada- existen algunas medidas de prevención que pueden reducir el riesgo de enfermar. La higiene personal y una correcta alimentación son básicas. Lavarse frecuentemente las manos es una de las principales acciones preventivas, tanto para los que creen estar contagiados como para los que ésten sanos. Se recomienda echarse jabón, frotar bien y enjuagarse durante al menos 20 segundos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el lavado debe durar lo que se tarda en cantar dos veces ‘Cumpleaños Feliz’ (también pueden servir las soluciones de jabón que no necesitan agua o las toallitas con alcohol). Otra medida higiénica pasa por taparse con un pañuelo de papel al estornudar o toser y desecharlo inmediatamente. Si no se dispusiera de un ‘kleenex’, se sugiere estornudar sobre la flexura del codo. Los besos y los contactos cercanos deben limitarse si la persona está enferma, lo mismo que el compartir los vasos o los cubiertos. Además, se recomienda no tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos, ya que es una de las formas más corrientes de contagio. Aunque lo más recomendable es evitar el contacto con personas infectadas o mantener una distancia mínima de un metro, esto no siempre es posible. Si ése es su caso, intente que el enfermo esté aislado en una habitación y que ésta se ventile y limpie con frecuencia. Cúbrase la nariz y la boca cuando tenga que entrar en contacto con él -con una mascarilla, por ejemplo-, y lávese las manos a fondo después de haberle atendido. Como el dicho -‘si no lo haces por ti, hazlo por los demás’- las personas que crean estar infectadas deben quedarse en casa y no acudir al trabajo ni a las escuelas. Aún así, como el virus se puede transmitir desde un día antes del comienzo de los síntomas, es recomendable potenciar la limpieza de estos centros. “Lo más útil para prevenir la transmisión del virus es la combinación de todas las medidas higiénicas de protección personal”, señala Sanidad en sus guías informativas sobre la gripe A/H1N1. El Ministerio resume en cinco estas acciones, en lo que denomina el ‘A, B, C, D y E’: A lavarse las manos Boca y nariz tapadas al estornudar o toser Casa: si se tiene gripe o sospecha no hay que asistir al centro escolar o el trabajo Dormir lo suficiente Enfermedad: actuar si se observan síntomas Estilo de vida Como con otras enfermedades, el estilo de vida también puede ayudar o perjudicar. En este sentido, mantenerse físicamente activo es una buena forma de fortalecer el sistema inmunitario y, por tanto, disminuir la probabilidad de contagiarse. Algo similar ocurre con las horas de sueño, que no deben ser menos de siete. La alimentación también resulta esencial. Además de beber mucho líquido, evitar el alcohol y el tabaco, se debe consumir cinco raciones diarias de fruta y verdura. “No se trata de tomarse un zumo de naranja todos los días y ya está”, apunta Lluís Serra, presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación. Él mismo aclara que no se ha demostrado que los cítricos, que son más ricos en vitamina C, protejan de la gripe pero sí que ayudan a rebajar sus síntomas y la duración de los mismos, una vez se tiene la enfermedad. Por otro lado, este experto destaca que en la dieta no debe faltar el pescado ni los alimentos prebióticos (fibra) y probióticos (bacterias vivas) ya que aportan una mayor inmunidad al organismo. La vacuna es otra de las medidas adecuadas contra la enfermedad. Por el momento, en España no se ha optado por inmunizar masivamente a toda la población sino por reservarlo para los grupos de riesgo (enfermos crónicos, embarazadas, trabajadores sanitarios o miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Protección Civil y Bomberos). ( FUENTE: Cristina G.Lucio ).